Eduardo Marenco
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“Está lo de Migración, comenzaron mal porque es descabellada; está la de gastos confidenciales, que no hay nada allí pero me pueden meter en esos embrollos. Está lo de Martha Julia (Lugo), que sólo ella puede ser directora de Telcor. Está posiblemente Hispánica. Está la acusación de Álvaro Robelo, que por mí no le devolvieron el Beca, aunque eso fue con Arnoldo, no sé por qué me mete. Pero como se trata de ataques contra mí, planeados, planificados, cualquier cosa pueden inventar. Puede ser que aparezca Guasaule. No sería raro también que me metan en los Cenis, ¿por qué no? ¡Cualquier cosa pueden!”

Tiene seis frentes previstos y abiertos. ¿Usted esperaba este medio vuelto?
Sí, sabíamos que era posible, que podía llegar la venganza a eso, sobre todo cuando uno ve la actitud de gente como el doctor Argüello Poessy, que a lo primero que corre es a la televisión y tira cuatro mentiras: “¿Esto fue para el funeral de uno de sus hijos?”, pregunta. Él sabe de quién fue el funeral porque él tiene el comprobante. ¿Por qué tira esas falacias, esas mentiras, esas injurias? Y van a salir más groserías y no verdades. Lo mismo el fiscal está montado en falacias y mentiras, en inventos. Así que estamos listos para enfrentar esas cosas.

En el caso de los fondos confidenciales que usted administraba como Presidente, se critica el margen de discrecionalidad y que hubo gastos relacionados con el pago de luz, agua y teléfono de personas de su familia.

Primero decían que eran de mi casa: una calumnia, una injuria, una mentira. A mí me dolió muchísimo porque de casualidad ese día muere mi hijo Javier, yo vengo con el cadáver y esa es la noticia que me encuentro: “Sangró los gastos confidenciales en gastos de su casa” (La Prensa, 12 de marzo de 2007). No es que lo acusan de sangrarlo. No es que posiblemente, que supuestamente, ya directo lo hacen. Y ese tipo de medio de comunicación, ¿con esas groserías y esas injurias? Esas son injurias que deberían recibir una demanda porque destruyen, asesinan la honra de las personas. Y era totalmente mentira. No se gastó ningún centavo en ninguno de la familia. Inmediatamente yo lo refuté entregando todas mis facturas de luz, de agua, de teléfono. Entonces ya no son cinco millones trescientos mil los que “malversé”, ya sólo son un millón quinientos setenta, lo que tampoco es verdad. Eran gastos de la casa de protocolo que estaba ahí vecina, y los recibos de teléfono salían a nombre del dueño de la casa, que era mi hijo, quien se la había alquilado al Ministerio de Gobernación. Él no vivía ahí, era una casa de protocolo, ahí teníamos oficinas.

¿Pero teniendo en cuenta que usted era el Presidente, no hubiese sido conveniente que se rentara otra casa?
¿Y dónde? ¿A diez kilómetros de aquí? La ventaja era que a las cinco de la mañana sólo me cruzaba, y ya estaba ahí trabajando y después hasta la diez de la noche, en lugar de abrir a esa hora la Presidencial. ¿Por qué hubiera sido mejor? ¿Por qué era malo? ¿Por qué era deshonesto? ¿Eso es lo que pasa por tu mente? Si no tenía nada de deshonesto. Era lo único disponible a la orilla.

Pero al ser su hijo (el dueño de la casa) había una incompatibilidad, ¿no le parece?
¿Por qué había incompatibilidad?

Porque usted es su padre, es el Presidente y el Estado le está pagando una renta a su hijo.
Sí, ¿qué tiene de malo? Si es limpio, es honesto, y él hace el arreglo con el ministro de Gobernación. Desde las cinco de la mañana ya estaba trabajando ahí y eso dio una gran facilidad. Y después hasta las once de la noche. Y ahora la casa del partido es la casa presidencial. ¿Eso no te dice nada?

También eso es criticable.
¡Eso es lo criticable!, porque es la casa del partido.

El caso del cuadro de doña Lila T., ¿usted lo ordenó o Ariel Montoya faltó a la verdad?
Ariel Montoya faltó a la verdad. El Banco Central acordó financiar la galería de presidentes, que ahí está en su biblioteca, pero no había para pagar 3,500 dólares a Róger Pérez de la Rocha para completar la Galería. Se acordó hacerlo con un printer especial que los cuadros parecen pintados al óleo, a menos de 300 dólares. El Banco Central resuelve hacerse dueño de la galería y la financiaron a ese precio. Yo no puedo contratar a Pérez de la Rocha para que lo haga.

Sin embargo, Ariel insiste en que lo haga Pérez de la Rocha. Entonces le encarga que le pinte ese cuadro de mi señora, me lo lleva de regalo, que me lo mandó Pérez de la Rocha de regalo. Le dije: “Vos lo que querés es que se contrate a Pérez de la Rocha y no se puede, no hay presupuesto y yo no voy a aceptar ese regalo porque esto vale miles de dólares”. Yo acepto regalos chochos, toda la vida lo he dicho, acepto regalos de veinte dólares para abajo o de más de un millón de dólares. Si es de más de un millón de dólares te lo acepto, pero esto vale miles de dólares, no te lo acepto, así le dije. Pero él insiste y todavía como un año después me dice que ya está pintando mi cuadro. Olvidate, le digo, porque no voy a estar yo pintado en la Galería de Presidentes por Pérez de la Rocha, voy a estar como todos los demás, con el printer. Ahí vas a ver cuando sean llamados a declarar, porque vamos a citarlos (a Montoya y Pérez de la Rocha).

¿Esperaba de Montoya una actitud así?
No me la esperaba.

Otro aspecto que se ha cuestionado de estos fondos confidenciales es el pago de una hospitalización del diputado Augusto Valle, y se presta a interpretaciones de que podría haber sido un cañonazo, al tratarse de un miembro de otro poder del Estado.

No es cañonazo. Los gastos discrecionales son discrecionales. Dice Argüello Poessy que se los puede echar a la bolsa si quiere. Así le decía a Arnoldo Alemán cuando lo investigaban. Yo no me he echado ni un centavo a la bolsa. Lo he gastado en cosas que se necesitan. Ese señor se enferma con mucho licor, entonces hay que ver humanamente cómo se le cura. Una acción noble: curarlo a él. Los fondos son discrecionales, para eso. Y es de discreción, no se lo saqués en cara en público. Es discreto, no son públicos...

¿Pero también es verdad que era un voto en la Asamblea? ¿No?
Cierto, y ese voto ya había pasado.

Examinemos uno de los casos que se está investigando, el caso del señor Carcabelos, donde se le acusa a usted de supuesto encubrimiento, ¿cuál es su alegato de defensa?
Yo presenté ante la comisión mis alegatos. Todo está basado en una serie de engaños de la Fiscalía, que se entera por La Trinchera que yo he ordenado una investigación y suspendemos a Carcabelos, pero ante el juez, omite reconocerlo. Otra mentira: el fiscal habla de “crimen organizado” a pesar de que se dan cuenta mes y medio después cuando lo leyó en La Trinchera. Un viernes ordena una comisión y ya para el lunes, el fiscal habla de “crimen organizado” y que es demoledor. Y el cinco de diciembre, casi dos meses después, la Fiscalía reconoce que no tiene nada grave para acusar a Carcabelos.

Otra mentira: señalan que pese a las acusaciones mantuvo el Presidente el apoyo a Carcabelos. ¡Mentira! Pasó dos meses y medio suspendido del cargo. Yo fui el primero que ordené suspenderlo, desde el 25 de septiembre, mandé a investigar y ordené a la Policía que iniciara las investigaciones. ¿Qué iba a obstruir cuando se le reintegró al cargo el 11 de diciembre, si para entonces la Fiscalía señaló que ya sólo le faltaba concluir una gestión en Honduras, y expresó que no tenía suficientes elementos en su contra? “La Fiscalía no tiene evidencias con qué acusar, no tiene prisas”, decían para entonces. ¿Tardaron once meses, desde septiembre de 2006 a junio de 2007, para presentar una acusación llena de conjeturas y falsedades.

De acuerdo a la ley, la atribución del Director de Migración es dar las visas, los permisos de ingresos. A las personas provenientes de Costa Rica, Cuba, Ecuador, Afganistán, Irán, China comunista, se les exige visa de ingreso porque en varios de esos países no hay cónsules, entonces había un acuerdo centroamericano con las líneas aéreas que solicitaban autorización para permitir que abordaran ciudadanos de esos países, a los que se les da la visa una vez llegan al aeropuerto.

El Director de Migración tiene esa facultad. Si él lo autoriza no son ilegales. Hay normas que no ha cumplido, hay procesos que no los ha hecho bien, pero no es crimen. No es como recuerdo el debate en el gabinete, todo el mundo sorprendido... jodido, si casi lo han puesto como el criminal más grande de la historia de Nicaragua. Jamás ha habido un criminal tan grande como Fausto, esa es la percepción que se ha creado de él. Es injusto. Si lo que él ha hecho es usar su autoridad. Lo que podemos decir es que tuvo mala cabeza. Él puede darle una visa a un afgano, ahora, si se la da a Bin Laden, ¿qué podemos decir? ¿Es legal? Sí. ¡Pero qué carajo más bruto!

Está abierto un proceso de desaforación. Usted le decía a Arnoldo Alemán: “No te escondás en las enaguas de la inmunidad”. ¿No aplica lo mismo para usted?
No va a ser lo mismo. Él era culpable, visiblemente culpable. ¿Me voy a someter al sistema judicial que dominan los dos? ¿Creés vos que soy tan bruto?, para algo que es una vendetta política. ¿Voy a ir a un juez a ventilar eso, así como trabajan los jueces? Para mí es bueno que se ventile en la Asamblea, en la sesión plenaria. Sacar toda esta basura. Ese es mi foro, ponérselas dura, difícil, que la desaforación les cueste porque no sé el curso que va a seguir.

El PLC, en su convención, ordenó a sus diputados votar por mi desaforación. Ya no es un proceso basado en la verdad y la justicia, sino una orden que reciben del caudillo. “¡Jódanlo!” A pesar de eso, la Junta Directiva de la Asamblea integra la comisión con dos de ellos, de un total de cinco, y la preside Wilfredo (Navarro). ¿Querés vos que yo me ponga en manos de este juicio?

Para usted, ¿cuál es el objetivo final que ellos persiguen?
Decir: “Aquí yo, Arnoldo, soy un ladrón, un sinvergüenza. Enrique Bolaños también como yo, ya somos dos”. Y que el otro diga: “Aquí el único honesto soy yo, Daniel, y estos dos son los mismos”.

¿Cuenta con el apoyo de la bancada de la ALN?
Yo no he pedido apoyo a nadie. No he pedido un voto. Yo lo dejo a la conciencia de cada uno. Les pido que lo vean como algo jurídico, no como politiquería, a pesar de que un partido haya dicho: chicharronéenlo. Yo sé que soy inocente, no he encubierto a nadie. Imaginate, ¿encubridor? ¿De qué?