Tania Sirias
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Carlos William Bell tocó todas las puertas de los gobiernos regionales y municipales del Caribe Norte, en incluso llegó al Parlamento en busca de ayuda para poder seguir con vida, pues a sus 35 años padecía de problemas en el corazón. Oriundo de San Carlos, Río Coco, le diagnosticaron en noviembre pasado una doble lesión valvular aórtica e insuficiencia severa de la misma válvula con ventrículo izquierdo hipertrofiado.

Las puertas nunca se abrieron y falleció la madrugada de ayer en el Hospital “Manolo Morales”, de la capital. Sus familiares no tenían un ataúd para llevarlo a su última morada, y menos un medio para transportarlo hasta la comunidad miskita.

Susana Marley, coordinadora municipal de la sociedad civil de Río Coco, fue la única que le brindó apoyo incondicional, pues albergó a su familia mientras estuvo hospitalizado en Managua, y anduvo hasta en los medios de comunicación pidiendo para las medicinas de William Bell.

Marley afirmó que casos como el de Carlos William hay muchos, pero no son atendidos, pese a que Waspam es una de las comunidades más ricas en recursos en el Caribe Norte.

“Mientras nosotros vivimos en un municipio tan rico, otros se aprovechan de sus riquezas y para ellos no cuentan los pobladores. También tengo el caso del joven Daniel Suárez, que ya le dieron del alta en el Hospital Psiquiátrico, y no tengo dinero para regresarlo a la comunidad de Esquipulas”, lamentó.

“Gobierno no nos respalda”

Marley afirmó que los indígenas se están muriendo, pues tienen tantas necesidades… y la mayoría no sale de sus comunidades para no sufrir las mil y una penas que pasan los que vienen a la capital en busca de atención médica.

“Al traerlos a Managua su situación se les complica más, pues no tienen dinero para comprar los medicamentos, sin tomar en cuenta que no hay un albergue para los familiares de los pacientes, y por eso muchos deciden dormir en las bancas de los hospitales o pedir posada en alguna casa”, relató.

Agregó que no hay apoyo de la Alcaldía, menos del gobierno regional, pues existen instituciones para ayudar a la población caribeña, pero no funcionan. “Si existen oficinas no atienden, por ejemplo, hemos llamado a la oficina del representante de la Costa A-tlántica, el diputado Lumberto Campbell, gasté más de seis dólares en tarjetas telefónicas y nunca contestó su celular”, lamentó Marley.

“Mi casa siempre está a disposición de los pobladores de Río Coco, incluso hay momentos cuando ya no alcanzamos y parecemos sardinas enlatadas. En Waspam, cuando se nos muere gente en las comunidades del Río Coco, la población hace una recolecta para comprar el ataúd y asistir a la familia del fallecido hasta el entierro”, dijo la coordinadora indígena.

Waspam urge de un hospital
Marley afirmó que urge la construcción de un hospital en Waspam, ya que lo que existe actualmente es un Centro de Salud con camas, y todos los casos complicados son trasladados al Hospital Nuevo Amanecer, en Puerto Cabezas, donde tampoco cuentan con todas las especialidades. Sólo por citar un ejemplo, el joven que fue baleado en Bilwi, Federico Simons, tuvo que ser trasladado al “Lenín Fonseca”, ya que no se pudo atender allá.

“Cada año vienen mujeres con cáncer, pacientes con lepra de montaña, fracturados, problemas psiquiátricos, neurológicos, cardiopatías. Sacar a estos pacientes de sus comunidades a Waspam es casi un drama, pues sólo el transporte en lancha cuesta más de mil córdobas, imagínense que vengan a la capital”, concluyó Marley.