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Una madre nicaragüense, Sumaya Gómez, de 30 años, enfrenta en este momento una orden de deportación que, de cumplirse, podría separarla de sus seis hijos, todos nacidos en Estados Unidos.

La paisana residente en la Florida, fue presentada por cadena nacional de televisión hispana, Univisión, en el programa Despierta América, como una muestra más de la rudeza del comportamiento con que está actuando el Departamento de Inmigración contra quienes no tienen documentos, y particularmente con los hispanos.

La orden de deportación fue emitida pese a que el caso de la nica tiene peso legal, porque fue víctima de violencia doméstica por su compañero, quien se encuentra en prisión después de golpearla y amenazar con matar a uno de sus hijos, existiendo para estas circunstancias una visa especial de protección (Visa U) para mujeres golpeadas y que permite la legalización de la afectada.

Quedó sin protección

Sin embargo Gómez --quien en su oportunidad tuvo protección bajo la Ley Nacara, y que según dijo, por no procesar bien las gestiones de legalizarse debidamente y faltar a varias audiencias, perdió ese derecho--, se llevó la sorpresa el pasado 26 de marzo, cuando agentes de inmigración llegaron a su hogar a arrestarla por indocumentada; no obstante, la dejaron en libertad por tener seis hijos y ser madre soltera, pero le pusieron un grillete electrónico en su tobillo derecho, hasta su comparecencia en una audiencia ante un juez de Migración.

Ésta fue precisamente la tarde de este lunes, a sólo horas después de la entrevista que le hicieron en la televisora. En investigaciones para END encontramos que el juez de inmigración le ha dado una prórroga de tres meses para que gestione la visa U. Si ésta le es aprobada, podría ser levantada la orden de deportación y tendría la oportunidad de gestionar un estatus de legalidad en la nación.

El abogado Jorge Rivero, que la cadena televisiva promueve para ayudar a inmigrantes que no pueden pagar a un jurista particular, dijo a la conductora del programa, la hondureña Neyda Sandoval, que tiene esperanza y muchos recursos legales contundentes para sacar adelante el caso de la nicaragüense, quien de ser deportada no tendría a nadie en Nicaragua, pues fue traída por sus padres cuando tenía 10 años, y de acuerdo a datos que nos proporcionó la colega Sonia Parizzo, del Canal 23 de Miami, “ella tiene varios hermanos y a su madre en la Florida. Todos se han legalizado menos ella, debido a las ausencias a las citas que le hacía Migración y el verse envuelta en la vida tormentosa que le daba su pareja”.