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La decisión de poner fin a la cooperación sueca hacia Nicaragua, no es una acción contra el gobierno, pero es “una decisión política”, dijo ayer la embajadora de Suecia, Eva Zetterberg, en una conferencia de prensa en la que se tenía prevista la presencia de Valdrack Jaentschke, Viceministro de Relaciones Exteriores, quien al final no llegó sin que se explicara el porqué.

“Los nuevos cooperantes”
La embajadora reconoció que durante la selección de los 33 países que continuarían recibiendo cooperación sueca, se tuvo muy en cuenta aquellos donde había pocos donantes. “En el caso de Nicaragua, es obvio que tenemos una comunidad de donantes, y después de las elecciones también han venido nuevos cooperantes, es decir, que Nicaragua no es un país donde hacen falta donantes y países cooperantes”, dijo Zetterberg, en una implícita alusión a la nueva cooperación venezolana, taiwanesa y de Irán.

“Aquí hay otros países que tienen más o menos la misma política que Suecia, eso también puede ayudar a asegurar que el mismo trabajo se puede continuar en otra forma. Quiero enfatizar que es una decisión política del gobierno, y, por supuesto, con muchas decisiones políticas, no existe un informe técnico con muchos detalles; es una decisión tomada por un gobierno político que quiere hacer cambios en el mundo para justamente combatir la pobreza”, dijo la embajadora, quien ha sido diputada de izquierda en su país y pertenece al Servicio Público Exterior.

El nuevo gobierno sueco de derecha está sosteniendo ácidas polémicas con países aliados de Nicaragua, tales como Irán y Cuba, otro país al que Suecia ha decidido no dar más ayuda. Zetterberg calificó la decisión de política, pero aseguró que no se tuvo en cuenta el color político de los gobiernos, siendo prueba de ello, que se seguirá ayudando a Bolivia.

Sin embargo, Suecia se está distanciando de relaciones “inconvenientes”. El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, afirmó esta semana que “presionan a los suecos para destruir sus relaciones con los musulmanes”.

A esta tirantez de Suecia con Irán, se suma una agria polémica del canciller sueco Carl Bildt con la Cancillería cubana en una reunión ante el Consejo de Derechos Humanos de Ginebra, en marzo de 2007, donde el gobierno sueco denunció que Cuba era una dictadura donde no se respetaban los derechos humanos, a lo que Juan Antonio Fernández Palacios, embajador cubano, respondió que “en Cuba no se persigue a los inmigrantes ni se intenta hacer una limpieza étnica para retener en el país a aquéllos que respondan a los patrones raciales de los conquistadores vikingos”.

El canciller sueco respondió que se trataba de un ataque “de un régimen desesperado”. Cinco meses después se anuncia que no hay más ayuda a Cuba.

No habrá ruptura de relaciones
Zetterberg indicó que los programas ya aprobados en Nicaragua continuarán vigentes, que sostendrán las relaciones diplomáticas con el país y que Suecia seguirá cooperando a través de los organismos no gubernamentales y en ayuda humanitaria frente a desastres naturales.

También reconoció que se brindará ayuda a países de Europa del Este con mayor poder adquisitivo que Nicaragua, pero con un gran déficit democrático y en el respeto a los derechos humanos.

El gobierno de Suecia insistió en que se ha priorizado la efectividad y los resultados para concentrar la cooperación en 33 países, en lugar de setenta. El subsecretario de Estado de Suecia le anunció el fin de la cooperación recientemente al canciller Samuel Santos, en Estocolmo, en aras de enfatizar que no se trata de una acción en contra del gobierno sandinista ni de su política, arguyó Zetterberg.

Razones y sinrazones
“No es para hacer un ahorro, es para hacer la cooperación más efectiva”, dijo Zetterberg, a la vez que negó que el corte de la ayuda tuviese un vínculo con el debate sobre la penalización del aborto terapéutico en el país. “Nos puede preocupar la corrupción y el sistema de justicia, pero éstas no han sido las razones del gobierno de Suecia”, dijo Zetterberg.

En los últimos años, el promedio anual de cooperación sueca fue de 40 millones de dólares, y para 2007 fue de 35 millones de dólares. Después del Mitch se aumentó la cooperación. En 2006 se invirtió 8 millones de dólares en el sector salud, 33 mil dólares en educación, casi cinco millones de dólares en investigaciones, 8 millones de dólares para Gobernabilidad y Derechos Humanos, un millón y medio para conflictos, paz y seguridad; 3.5 millones para infraestructura y finanzas; 5.6 millones para recursos naturales y medio ambiente; diez millones de dólares de Apoyo Presupuestario y un poco más de un millón de dólares para otros sectores.

Gobierno: “Es preocupante”
La decisión sueca de concentrar su cooperación en 33 países obedece a un proceso interno de reestructuración que lleva más de un año, dijo la Cancillería en un comunicado oficial, dando a entender que no se vincula a las políticas del actual gobierno, al mismo tiempo que agradeció el apoyo de Suecia.

La noticia de la finalización de la cooperación sueca fue recibida con preocupación por el presidente del Banco Central de Nicaragua, Antenor Rosales, quien advirtió que habrá un impacto en ciertos sectores que se beneficiaban con la ayuda, mientras que para el economista Sergio Santamaría, esto era algo que se esperaba.

Rosales expresó que “toda disminución de la cooperación para un país como Nicaragua, debe ser objeto de preocupación”, y afirmó que la suspensión de la ayuda sueca afectará a Nicaragua e impactará sobre todo entre los sectores que se benefician de la cooperación del país europeo.

Añadió que de todos modos la tarea de los nicaragüenses es tener la capacidad para poder resolver nuestros problemas y que la cooperación sea tan solo un elemento que ayude.

¿Le seguirán otros países?
Por su parte, el economista Sergio Santamaría consideró la suspensión de la cooperación de Suecia como una medida pre anunciada.

“Ya ellos lo habían dicho que iba a disminuir (la ayuda) y no me asustaría que otros países que conforman el Grupo de Apoyo Presupuestario tengan esa misma visión”, apuntó.

Santamaría también señaló un bajo nivel en la ejecución de los fondos de la cooperación, lo que también está incidiendo en que poco a poco vaya disminuyendo.

Aseguró que de un monto presupuestado en préstamos por el orden de 4 mil 235.7 millones de córdobas, en el primer semestre se han ejecutado mil 481.8 millones de córdobas, lo que significa un 35 por ciento, en vez del 50 por ciento previsible.

Sin embargo, Santamaría indicó que pese a la reducción de la cooperación sueca, que es muy amplia, otras fuentes de ayuda están creciendo, provenientes de los mismos países nórdicos, Taiwan y Venezuela.

Izquierdistas suecos en zozobra
La oposición de izquierda al Gobierno de centro-derecha sueco criticó ayer el plan presentado por la ministra de Cooperación, Gunilla Carlsson, en el que se reduce de 70 a 33 el número de países que reciben ayuda bilateral.

Desde Copenhague, la agencia EFE informó que Hans Linde, portavoz de Exteriores del Partido de la Izquierda Socialista, criticó que se señale la lucha contra la pobreza como un objetivo de la cooperación sueca y se eliminen a países como Nicaragua, El Salvador y Haití, manteniendo a otros como Serbia y Turquía.

“La lógica es difícil de entender. Suecia se retira de países en los que ha tenido una larga presencia, un gran compromiso y una confianza que nos han permitido contribuir en la lucha a favor de la democracia y de la erradicación de la pobreza”, señaló Linde.

Entre los excluidos están Nicaragua, Honduras, El Salvador, Perú y Cuba, que en 2006 recibieron en concepto de ayuda bilateral, respectivamente, US,6 millones; US,1 millones; US$ 4,6 millones; US$ 4,3 millones y 1 millón de dólares, según datos de la Dirección para Cooperación Internacional al Desarrollo (SIDA).

El portavoz de Cooperación del Partido Socialdemócrata, Kent Härstedt, criticó que se dé más ayuda a Europa que a Asia, “donde viven cerca de la mitad de los pobres del mundo”, y que el Gobierno no haya contado con el resto de partidos del Parlamento para elaborar el plan.

Carlsson añadió, además, que Suecia continuará suministrando ayuda a países como Nicaragua, El Salvador, Honduras, Perú, Angola, Nigeria y Líbano, entre otros, a través de sus aportaciones a programas de la UE y de la ONU.

(Con la colaboración de Gustavo Álvarez)