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Maestro de varias generaciones de músicos, forjado por la égida de la Iglesia Morava en Bluefields y a 35 años de haberse ido de Nicaragua, visitó el país para recordar sus dorados tiempos.

Nos referimos al maestro Sydney Alexander Watson Sinclair, el que durante los años 60 hizo retumbar el Gran Hotel de la vieja Managua, tocando en el piano “Blue Moon” y cantando la diva de esa época, Máxime Gairy, nacida en Bilwi en 1932.

El maestro Watson, ahora radicado en Miami, nació en Bluefields, el 5 de julio de 1930. Su padre fue el reverendo Rinkart Watson Lacayo y su progenitora Babel Sinclair de Watson.

Heredó el talento musical que tuvo su padre quien tocaba varios instrumentos musicales.

Con Gastón Pérez
El primer instrumento que comenzó a dominar fue la trompeta. Después tomó clases de piano con la profesora Iris Palmer, en Bluefields, y llegó a Managua en marzo de 1952 para tocar con Rafael Gastón Pérez en el Copacabana que había dentro del lago de Managua en viejo malecón.

Ahí tocaba la trompeta, pero debido a problemas que le estaba causando en las glándulas dejó ese instrumento y empezó con el acordeón. Esto fue en el conjunto “Champú de Cariño”, de Raúl Cuadra Chamberlain. Con este grupo Watson estuvo dos años.

Después formó su propio conjunto que se llamó “Miramar”. Como primera trompeta estaba Danilo Areas, después se unió Gastón Pérez, así como José Abraham Sánchez “Chaván”. Ese conjunto que tenía tres trompetas logró un contrato con la radio La Voz de América Central, diario, a las 12 del medio día.

Después formaron otro grupo para actuar en un programa de Radio Mundial que se llamó “Cita con las Estrellas”.

Quincho Prado, de Costa Rica, era el saxofonista tenor; Gastón Pérez en la trompeta; Eduardo Paniagua en el violín; Félix González en el bajo y Watson en el piano. En ese programa cantaba Luis Méndez
Otros rumbos
Un día de 1967 se fue a tomar unos traguitos al Gran Hotel, y el subgerente le dijo que necesitaban a alguien que tocara piano. Esa persona era conocida por Watson porque fueron serenateros en Bluefields, y fue así como volvió al Gran Hotel.

Del Gran Hotel, Watson se fue a trabajar al Versalles --que estuvo junto al parque de las Piedrecitas--, donde laboró hasta 1971. En ese año le llegó una oferta del Hotel Honduras Maya, de Tegucigalpa, adonde llegó a trabajar por seis meses, pero esto terminó en casi 10 años.

En ese hotel hondureño acompañó musicalmente a una gran cantidad de artistas nacionales e internacionales, ganó mucha plata y encontró a la que actualmente es su esposa.

En el Honduras Maya trabajó hasta 1981, cuando decidió emigrar a Los Ángeles, California, adonde no fue directamente a tocar, sino porque ahí estaban sus padres, pero le salieron unos “chivos” (toques esporádicos según la jerga de los músicos). En 1983 se fue a Miami, donde estuvo de pianista del restaurante Los Ranchos por 15 años.

Como cambió de dirección en Miami y le quedaba largo estar viajando todos los días “decidí renunciar y ahora estoy retirado”.


Enseña y toque dominical
Una vez que dejó de tocar en restaurantes comenzó a impartir clases de música, en Miami, en la Iglesia Morava “Príncipe de Paz” (Princes of Piece) donde también toca todos los domingos.

Watson señaló que cuando se han realizado en Miami reuniones de ex alumnos del Colegio Moravo que residen en EU, se ha encontrado con algunos mariachis a cuyos integrantes --o a ciertos de ellos-- conoció en Managua en su época de pianista.

Tiene seis hijos, ninguno sacó el talento de la música, solamente una nieta --hija de su hijo Sergio Watson-- toca piano y hasta apareció recientemente en un programa de televisión
Personajes en el Gran Hotel
Recuerda Watson, cuando tocaba en el Gran Hotel, la visita de algunos personajes, entre ellos el doctor Danilo Aguirre (Director Fundador de EL NUEVO DIARIO), ya por entonces afinado por el tango.

Watson ejecutaba en el Gran Hotel de las 5 de la tarde en adelante, y los sábado con el conjunto del también blufileño Charlie Robb, quien tocaba un set mientras el maestro llenaba con media hora.

Otro que llegaba era el Dinámico Rubí, quien siempre pedía sus melodías, y “cuando tocaba La Malagueña hasta lloraba, porque se acordaba de su hija en Cuba”. También recordó a Ponciano Lombillo, quien le pedía a Watson que tocara música cubana y boleros.

Anécdotas con Gastón Pérez
Al recordar a Gastón Pérez, dijo que cuando éste estaba en El Salvador tocando con la orquesta Polillo, le dijeron: “Usted va a estar en este cubículo, va a salir la muchacha bailando medio desnuda”, pero él se quitó los pantalones, se quedó en calzoncillos y salió detrás de la muchacha. Eso le valió el despido de la orquesta.

Otra anécdota fue cuando un señor en un hotel de El Salvador dejó un banano. Y Gastón comienza a comérselo pero llega el gringo y le pregunta: ¿Quién te dijo que pelaras el guineo, viejo feo cachetón?, entonces los músicos lo hicieron música con la estrofa: “Quién te dijo que pelaras el guineo, viejo feo y cachetón...

También recordó la forma como Gastón vendió por una nada la letra y arreglos de la canción “Cuando calienta el sol en Masachapa”. Este tema lo compró el trío mexicano Los Rigual, que la dejaron con el nombre “Cuando calienta el sol”. Gastón tomaba mucho, y eso se lo llevó a la tumba. Watson fue el amigo número 1 y era el único que podía llegar a su casa y llegó a ser padrino de su boda.

Tiempos que no volverán
Watson, con 77 años de edad, sin tomar tragos ni fumar, recuerda que el licor favorito de muchas personas que llegaban al Versalles o al Copacabana era la Santa Cecilia, que en una venta costaba seis córdobas, pero que en los lugares donde tocaba el maestro costaba entre 20 y 25 córdobas con boca.

Nunca hizo tema musical dedicado a una dama, algo que sí hizo Gastón Pérez, quien le compuso una canción a María Adelina Recalde, una mujer muy bella, Miss Nicaragua, y de la familia propietaria de la famosa librería Recalde
Watson solamente creó tres temas musicales: “Cinco gardenias”; el siguiente un tema para la Iglesia (Morava): “Cantaremos en Lord de Dios” y “Alabaría a la orilla de la playa”. Estos temas los interpreta en su casa cuando llegan amigos de visita.

A estas alturas del campeonato, Watson le da gracias a Dios por el talento que le dio al nacer
Nunca se ciñó por un solo patrón a la hora de hacer música, y dice: “Mi música es mundial, así como interpreto españolería, toco también música americana, sudamericana, tangos y toda clase”.


Sobrevivientes de su generación
Watson se reunió en Managua con el pianista Tránsito Gutiérrez y con Paquito Pérez, los que llegaron a la conclusión de que solamente ellos están vivos de aquel grupo de músicos que trabajaron al lado del maestro.

Recordó también el papel del cantante de origen colombiano que aún vive, pero que padece el mal de Alzheimer, César Andrade, a quien visitó Watson durante su estadía por Managua. “No me conoció al principio, pero después de hablar un rato me identificó”.

Cómo ve a Nicaragua
Vivió 35 años en Managua antes de irse al extranjero. Tuvo su casa en el reparto Las Brisas y comenzó viviendo frente a los transportes Vargas en el Hotel Michigan. Posteriormente vivió de la Cervecería para la montaña. También vivió de El Arbolito dos cuadras al sur.

Sobre el cambio que ha sufrido su ciudad natal, Bluefields, Watson dijo que ahora “ya no se puede caminar por tanta gente y vehículos en las calles, porque durante mis tiempos solamente había cuatro vehículos: un carro que llevaba a los pasajeros del aeropuerto; Lanica tenía un camión, un coronel Silva, de la GN --que estaba de comandante--, tenía un jeep, y un señor Prodigan tenía un carro.

“Ahora que fui me encuentro que sólo taxis hay 650 en Bluefields, aparte de los buses colegiales y de rutas de transporte, camiones, carros particulares…”, dijo Watson, quien señaló que cuando creció en esa ciudad la población era de 20,000 personas y “ahora dicen que hay 650,000 habitantes”.

Watson se fue de Nicaragua en enero de 1972, aunque no descartó volver a residir en su país, además de que a su esposa --una hondureña-- le encanta Nicaragua.