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Víctima de un infarto, el legendario dirigente sindical, luchador antisomocista y fundador de EL NUEVO DIARIO, Francisco Bravo Lacayo, falleció ayer a las 4 y 35 minutos de la tarde en su casa de habitación ubicada en la Colonia “Cristian Pérez”.

“Panchito Bravo”, como se le conocía con cariño, laboró varias décadas en La Prensa, conoció las cárceles y los vejámenes de la dictadura y jamás claudicó de sus principios revolucionarios, que lo llevaron a presidir por muchos años la Confederación General de Trabajadores, y a conocer de cerca el mundo socialista en los años 50 y 60.

Autodidacta
“Panchito” nació en Corinto en 1924. Sus padres fueron Pascual Bravo y doña Amanda Lacayo, de Chichigalpa. Bravo Lacayo sólo estudió la primaria, pero su contacto con líderes de la clase obrera y su afición por la lectura, lo convirtieron en un autodidacta, y por muchos años columnista de END. También ayudó a su formación su contacto con los periódicos.

Iniciado en las cajas tipográficas, fue convirtiéndose con el tiempo en armador jefe de La Prensa, y desempeñó el mismo cargo en EL NUEVO DIARIO hasta su jubilación. Trabajó al lado de Pedro Joaquín Chamorro, y sus diferencias jamás empañaron una amistad entrañable.

“Panchito”, además, era decente y amable, un compañero inolvidable de los inevitables bohemios del mundo tipográfico.

Sus últimas horas
José Antonio García, quien atendía a “Panchito”, dijo a END que por la mañana amaneció con la presión baja, por lo que fue atendido rápidamente por Zoraida, una de sus hijas, “pero como a las 10 de la mañana me dijo: ‘Tengo ganas de acostarme’, por lo que lo llevé a la cama”.

A la hora del almuerzo “lo fui a levantar de la cama y lo llevé al comedor, después estuvo viendo televisión, y después lo llevé nuevamente a su cama.

Después me dice doña Zoraida: ‘Podés sacar a mi papá, que ya son las 3 de la tarde’, por lo que lo llevé al porche”.

En el porche “Panchito” tomó el periódico para leerlo, “pero a partir de ese momento yo lo miraba inquieto y sofocado, por lo que llamé a doña Zoraida para que viniera a verlo y le digo: ‘Don Francisco no está bien’, por lo que ella me dijo que fuera a comprarle una rojita”.

“Después ella le preguntó: ‘¿Papá, ya está mejor?’, a lo que don Francisco le respondió: ‘Sí, hija, ya estoy mejor’, pero como estoy sentado frente a él, miro que se hace para atrás y salgo en carrera para ver lo que le pasaba, y le digo: ‘Don Francisco, ¿qué tiene?’, pero él responde con un ¡¡ahh, ahh, ahh!! y ya no dijo más”.

El poeta Luis Rocha fue delegado por el director de END, doctor Danilo Aguirre, para patentizarle la solidaridad a la viuda, doña Angelita Ramírez de Bravo, quien junto a sus hijos se encontraba adolorida por el deceso de “Panchito”. Asimismo, se hizo presente el también veterano dirigente sindical Onofre Guevara. Los hijos de “Panchito”, Flavio, Zoraida, Xiomara y Francisco Bravo Ramírez, informaron que el entierro será hoy a las 4 de la tarde en el Cementerio Oriental. El cortejo fúnebre saldrá de la Panadería Musmani, de la Colonia Cristian Pérez, dos cuadras arriba y una al sur.
La muerte de un hermano
Onofre Guevara, luchador sindical, muy sorprendido dijo a END que “para mí es como la muerte de un hermano, porque mi amistad con Francisco Bravo data desde 1944.

Nos conocimos en la Casa del Obrero, yo tenía 14 años, él era un poco mayor, y las actividades que realizábamos eran de orden juvenil”.

En esa época, “Panchito” era el Secretario Juvenil de un sindicato de artes gráficas, y “yo era el Secretario Juvenil del sindicato de zapateros de Managua, y desde entonces nunca perdimos la amistad, aunque en el campo laboral nos desempeñábamos en actividades diferentes”.

“También nos encontramos en el campo político, porque él fue militante del Partido Socialista durante muchos años”, dijo Onofre, quien recordó que “Panchito” fue el primer presidente de la Confederación General del Trabajo Independiente.