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Un verdadero debate generó a nivel político la decisión del gobierno del presidente Daniel Ortega, de ofrecer albergue y asilo a la universitaria mexicana Lucía Morett, sobreviviente al bombardeo del ejército colombiano a un campamento que las Fuerzas Armadas Revolucionaria de Colombia (FARC), tenían en territorio ecuatoriano.

Morett llegó a Nicaragua esta semana y el presidente Ortega justificó la acción como un gesto humanitario de su país.


Caldera no ve nada raro
Norman Caldera, ex canciller, dijo que no veía nada de raro en que un país ofrezca asilo a una persona de un país con el que cual se tiene relaciones diplomáticas.

Caldera expresó que hasta el momento no veía la controversia, ya que nunca se ha establecido en una investigación que la joven mexicana pertenezca a la FARC.

“No sé qué de raro hay ahí, no veo, Ortega hasta colocó una medalla al jefe máximo de la FARC una vez, y ahora no es extraño lo que hizo. Sinceramente, no veo implicaciones, es una potestad normal del gobierno decidir a quién le permite el ingreso”, dijo Caldera.


Opinión contraria de Emilio Álvarez
Posición contraria asumió el también ex jefe de la diplomacia nicaragüense, Emilio Álvarez Montalbán, para quien Nicaragua corre el riesgo de ser considerada una nación que alberga a terroristas internacionales.

“Las FARC son agresoras de un Estado colombiano constitucional y democrático. Las FARC son autoras de muchos crímenes, practican el terrorismo de los secuestros y muchos países las han puesto en la lista de las organizaciones terroristas”, opinó Álvarez.

“Darle asilo a alguien ligado a la FARC es un error. Es un error repetir en Nicaragua lo que se hizo en los años ochenta, cuando se le dio residencia y asilo a un miembro del izquierdista movimiento italiano Brigadas Rojas acusado de participar en la muerte de Aldo Moro (Primer Ministro italiano asesinado en 1978).


Actitud desafiante
Por su parte Javier Meléndez, Director del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas, consideró que la actitud de Ortega frente al sistema internacional que sanciona el terrorismo, es “desafiante y amenazante”.

“Al desafiar el sistema crea una amenaza para Nicaragua, frente a países amigos que consideran que las FARC son terroristas. Al presidente lo vemos más al lado de las FARC, que del fin del conflicto. Si tanto le interesa apoyar al conflicto de Colombia, ¿por qué no exige la libertad de Ingrid Betancourt, que está secuestrada desde hace años por las FARC?”, se preguntó Meléndez.

Por parte de funcionarios del gobierno, no hay asilo ni riesgos ni problemas para Nicaragua al respecto.


Morales Carazo no acepta ni término “asilo”

El vicepresidente de la República, Jaime Morales Carazo, negó ayer que el gobierno le haya otorgado asilo político a Lucía Andrea Morett Álvarez.

Morales dijo que el caso de la mexicana trascendió en México porque el presidente colombiano Álvaro Uribe, en un tono de irrespeto calificó a la joven como “terrorista”.

Dijo que independiente de la ideología que tenga la mexicana, “es una sobreviviente del ataque colombiano al campamento de las FARC, y hay que darle gracias a Dios de que no pereció donde murieron tantas personas y compatriotas mexicanos”.

Mientras se recupera de su salud “fue acogida acá --en Nicaragua-- como una ciudadana que pidió quedarse varios días en el país, por lo que no es ningún asilo político, ya que ella no tiene ningún cargo ni nadie la está persiguiendo en México”.


Opina el embajador
El Embajador de México en Nicaragua, Raúl López, reconoció ayer que el gobierno mexicano no tiene ninguna causa penal contra la ciudadana Morett Álvarez, quien ha sido señalada de terrorista tras sobrevivir del bombardeo efectuado a un campamento de la FARC en territorio ecuatoriano.

“En México no tiene ningún proceso penal, nadie la persigue, no tiene ninguna acusación, ella no tiene absolutamente nada, es una ciudadana común y corriente como lo soy yo”, dijo.

López tampoco vio ningún problema en que el gobierno de Nicaragua permitiera la estadía de la joven en el país mientras recupera su salud.

“Las relaciones entre Nicaragua y México son excelentes. Lo que yo sé es que ella no está asilada, está de paso por aquí que fueron las palabras que dijo el comandante (Daniel) Ortega anoche (jueves), y ella está esperando simplemente recuperarse para poder llegar a México”, agregó.

Sin embargo, López no se mostró muy satisfecho con la idea de que Nicaragua decidiera asilarla. “Ya veríamos en ese caso, no tengo bola mágica”.

Se le preguntó también si el gobierno mexicano consideraba que Morett Álvarez tenía algún vínculo con las FARC, y al respecto respondió: “No tengo la menor idea si está o no está, y ella es libre de estar ligada a quien se le de la gana”.

El gobierno de Nicaragua envió una comunicación a la embajada de mexicana en el país, explicando las razones que llevaron a brindarle apoyo a Morett Álvarez.

López leyó una parte de esta comunicación, para dejar cerrado este caso. “Por razones humanitarias el gobierno de Nicaragua ha acogido a la joven Morett, quien se encuentra en territorio nacional en tránsito mientras se recupera plenamente su salud, para continuar su viaje de regreso a México”.

Por su parte, el canciller nicaragüense Samuel Santos guardó distancia del tema, alegando, en primer lugar, que recién había llegado al país, y, en segundo lugar, que el caso ya había sido abordado por el presidente Daniel Ortega. (Colaboración de Ary Pantoja, Heberto Rodríguez, Edgard Barberena)

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