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El comandante Tomás Borge, Embajador en Perú y Ecuador, descartó que haya una nueva corriente del llamado “Socialismo del Siglo XXI”, y más bien ubicó esa expresión acuñada con fuerza por el Presidente de Venezuela Hugo Chávez, como una especie de “seudónimo”.

Borge, entrevistado por el diario Expreso de Quito, es de las pocas figuras públicas de un gobierno considerado de izquierda que no le da más cuerpo al socialismo que hay detrás de la cortina de petróleo, y parece sentirse mejor tocando los timbales de la revolución que Fidel Castro hizo al otro lado de la cortina de bambú, donde hay que comenzar a hacerlo todo de nuevo.

“El socialismo es uno, no en el siglo XXI ni en el siglo V, el socialismo es uno, pero en las nuevas circunstancias se llama socialismo del siglo XXI”, sostuvo Borge, uno de los tres comandantes originales, de nueve integrantes de la extinta Dirección Nacional del FSLN, que sacaron a Anastasio Somoza del poder en 1979.

El ahora diplomático dice que este socialismo “se produce en países como Venezuela, donde existe la intención del socialismo en circunstancias donde los poderes del Estado están en manos del pasado”.

Y en el “ayer”, como la canción, se hallan las mismas “Fuerzas Armadas, los mismos tribunales de justicia, a diferencia de revoluciones como la Cuba y la de Nicaragua, donde fueron barridas esas estructuras y sustituidas por unas nuevas. Ahora se da el socialismo en nuevas condiciones en estos países”.

El marco capitalista
Borge consideró que es el mismo socialismo “en las nuevas condiciones, porque se da en el marco de un régimen capitalista que hay que trasformarlo con lentitud y con cuidado, a diferencia de cuando se produce una revolución”.

En otro orden, tras destacar la solidaridad de Nicaragua con Ecuador, durante la crisis con Colombia, el comandante Borge dijo que la CIA ha querido infiltrarse en lugares donde ya no puede hacer nada.

Preguntado sobre cómo deben los países salir de la CIA, citó que “allá en Nicaragua, donde el Ejército, las FFAA, no son deliberantes, la DEA tenía influencia en la Policía, por ejemplo, y el presidente Daniel Ortega les dijo que se fueran al diablo y se fueron al diablo, y es fácil porque la Policía está totalmente subordinada, no tiene poder deliberante, no puede opinar”.


¿Sin romper relaciones con EEUU?
”No, claro que no, nosotros procuramos mantener las mejores relaciones posibles respetando nuestra dignidad, nuestra soberanía, es decir, no les permitimos que se inmiscuyan en los asuntos internos de Nicaragua, pero desde luego, hacemos todo lo posible por mantener una relación amistosa con el gobierno de los EU.”

En torno a Colombia, dijo que el presidente Uribe y el Ejército colombiano no quieren la paz, y ése es problema fundamental.

De ahí su insistencia en considerar a las FARC como fuerzas terroristas y al considerarlas como fuerzas terroristas no es posible hablar con ellos; para poder hablar con las FARC, hay que hacer reuniones.

“El mismo Ejército vive de la guerra. El presidente Uribe basa su presidencia --y las perspectivas se dirigen-- en la guerra y no en la paz”.

Borge planteó que las FARC deben liberar a los secuestrados sin condiciones. Adquiriría un prestigio enorme, y quizás sea un paso importantísimo para obligar al gobierno de Colombia a buscar la paz que no quiere”. “Es mi opinión personal”, expresó el diplomático.