AFP
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Ante la escasez y la carestía de algunos alimentos básicos en la dieta de los centroamericanos, como el maíz o el frijol, la región acelera planes de siembra de grano en un intento de atajar los precios que contribuyen a aumentar la inflación y afectan, en particular a los más pobres.

Aunque hasta ahora las protestas fueron tímidas -sólo los panaderos salvadoreños salieron a la calle e hicieron huelga para pedir subvenciones a la harina de trigo, que pasó de valer entre 35 y 40 dólares el saco de 25 kilos a 58 dólares, y recientemente unos pocos hondureños- los gobiernos comenzaron a tomar medidas para prevenir una crisis de mayores proporciones.

"Todos los gobiernos han comenzado a reforzar los presupuestos de los ministerios de Agricultura", admitió el viernes el titular de esta cartera de El Salvador, Mario Salaverría, anfitrión de una reunión regional para elaborar planes de emergencia.

Estrategia agropecuaria

En Nicaragua, con una inflación interanual del 18,91 por ciento de la que más de la mitad se debe al aumento de los alimentos y las bebidas, el mandatario Daniel Ortega planteó esta semana una reunión de presidentes de la región el 7 de mayo, para perfilar "una estrategia agroalimentaria de largo plazo" capaz de hacer frente a la crisis alimentaria en los países del istmo.

La estrategia para la producción de alimentos incluiría aspectos como la tecnología, mercado justo y financiamiento, así como acciones de corto y largo plazo para enfrentar la crisis agroalimentaria, comentó.

Paradójicamente, el frijol rojo, del que Nicaragua es un gran productor, es uno de las productos de consumo básico que más se encareció. La libra (0,5 kg) de frijol que costaba 27 centavos de dólar a principios del 2007 se estabilizó gracias a las medidas gubernamentales en 67 centavos, después de llegar a costar 1,23 dólares.

En El Salvador, que importa de su vecino, el cprecio por libra de frijol alcanzó en enero los 1,20 dólares, llegando a costar más que el pollo fresco.

En Honduras, donde al igual que en Guatemala el maíz está presente en la mesa tanto de ricos como de pobres, este grano, de cuyo consumo el país importa la mitad de Estados Unidos, aumentó 60 por ciento en los últimos meses después de un pico de 100 por ciento.

Las cinco libras de maíz pasaron de 40 lempiras (2,10 dólares) a 90 (4,74 dólares) para volver a bajar 60 lempiras (3,16 dólares).

El jueves se registraron en Honduras las primeras propuestas para protestar por el alza del costo de la vida, que no se vio acompañado por la subida de los salarios.

El país aumentó la producción y este año el área de cultivo tendrá casi 585.000 manzanas (unas 409.000 hectáreas) más. Honduras destinó además 2.000 millones de lempiras (unos 106 millones de dólares) a un fondo para financiamiento.

Siguiendo la tónica general, Costa Rica, con una inflación interanual de 11,04 por ciento -una de las más altas de la región- también estudia el lanzamiento de un programa de siembra de granos básicos para hacer frente a los precios internacionales, después de que hace 20 años optase por desestimular la siembra para adquirirlos a bajos precios en el mercado internacional.

De acuerdo con los especialistas, el alza en los precios de los alimentos tiene como principal componente la subida de granos como el arroz, el maíz y el trigo en el mercado internacional.

Otro tanto ocurre en Guatemala, donde el gobierno de Alvaro Colom destinó 53,3 millones de dólares para la producción de granos básicos, lo que beneficiará a 270.000 familias pobres.

En Panamá, uno de los principales consumidores de arroz del mundo, la inflación aumentó espectacularmente en 2007 hasta el 6,4 por ciento, la mayor en 28 años, y la carestía de la vida se convirtió en uno de los temas de la campaña política para la elección presidencial del próximo año.

Los sectores sociales más desfavorecidos son los que más sufren con esta espiral de escasez de alimentos y aumento de la inflación, mientras que sus salarios están muy lejos de estos incrementos.