Luis Galeano
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La empresa Clayton Service Financial Corporation, Glencore, ha sido desplazada en sus operaciones en Petronic, y el Estado ha retomado el manejo de esa entidad, lo cual le ha dado mayor discrecionalidad en el manejo de los recursos petroleros provenientes de Venezuela y en sus relaciones con Alba Petróleos de Nicaragua, Albanisa, informaron fuentes del gobierno sandinista.

El procurador general de la República, Hernán Estrada, confirmó ayer que con Glencore se llegó a un acuerdo, pero se negó rotundamente a brindar detalles del mismo y recomendó que fueran las autoridades de Petronic quien nos dieran la información al respecto.

“Ese es un tema que ya no es de mi ámbito, en eso hace un año se llegó a un acuerdo con ellos, y para nosotros ya no tenemos que ver, sería bueno que llamaras a Francisco López (Gerente General Petronic) para que te informe con detalle”, dijo Estrada.

Hablar con López ayer fue imposible, pues nunca atendió su celular ni a los mensajes que le dejamos. “Cuando correspondió actuar, yo actué, se llegó a un entendimiento, y entiendo que eso va marchando conforme el acuerdo que se llegó”, señaló el procurador Estrada.

¿Cuál es ese acuerdo?, insistimos: “Sería bueno que eso lo abordaras directamente con el ingeniero Francisco López, porque yo facilité la posición del Estado para que se mejorara, y se mejoró, ahora los detalles no los recuerdo, si me llamas el lunes podría decirte algo más, pero en todo caso busca a López, que es quien maneja la materia”.

Primer paso del control del Estado

La empresa fue arrendada en 1999, la parte estatal se quedó con el diez por ciento de participación accionaria y el pago de un royalty o comisión por cada galón de combustible vendido al público.

“Las negociaciones eran de aceptar lo que el gobierno quería, o perder su licencia de operación, cancelación del contrato, que ya había denunciado de nulidad la Contraloría, y abandono del país, así que la gente de Glencore accedió a ceder al Estado el control de las acciones desde mediados del año pasado”, dijo la fuente.

En mayo del año pasado José García Casas, alto Ejecutivo Glencore, detalló que esa firma acordó con el gobierno conservar la licencia, los permisos y el arriendo de esta firma estatal, pero que habían decidido dividir las operaciones.

Glencore sigue siendo la parte privada de Petronic, pero ahora con la figura legal de Distribuidora Nicaragüense de Petróleo, según García. Esta firma se encarga de transportar y comercializar el combustible al por mayor y al detalle, mientras que el Estado garantiza las importaciones venezolanas en el marco de la Alternativa Bolivariana para las Américas, ALBA.

García Casas dijo que ellos ya no importarían nada, sino que es el Estado el que realizaría la importación de petróleo de forma exclusiva desde Venezuela. “No estamos importando, sino que estamos recibiendo el producto de Petronic-Estado, que está importando el producto venezolano”, señaló García Casas en aquella ocasión.

El ejecutivo expresó que en este acuerdo con el gobierno también se garantiza la participación exclusiva de ambas partes, pues Glencore conserva la licencia y este documento le permite a Petronic-Estado realizar las importaciones, mientras ellos garantizan la venta total del combustible venezolano.

Esos acuerdos se alcanzaron bajo una fuerte presión ejercida por el gobierno a través de la Procuraduría y el mismo Petronic. En abril del año pasado la Procuraduría decidió revisar el contrato de arrendamiento suscrito con la compañía suiza Glencore, sobre la base de una resolución de nulidad de la Contraloría de 1999 y por supuestas pérdidas que produce al Estado.

Las razones eran que Glencore producía pérdidas "lesivas" al erario público por cuatro millones de dólares anuales, además ejercía funciones que corresponden al Estado nicaragüense.

Jarquín: Glencore fue desalojado completamente

El ex contralor y diputado ante la Asamblea Nacional, Agustín Jarquín, confirmó ayer que Glencore empezó a ceder espacio a Petronic-Estado, sobre la base de esa resolución que estaba “como una espada sobre sus cabezas” y que tenían que buscar cómo evitar que cayera.

“No conozco en detalle los resultados de ese acuerdo al que llegaron, pero lo que claramente se observa es que Glencore a sido desalojado en su participación del mercado petrolero y de otras cosas, a tal punto que creo que solo están manejando las gasolineras nuevas de Petronic de las que ellos son dueños”, dijo Jarquín.

Consideró que es sumamente necesario que el Estado y Petronic-Nicaragua informen con más claridad al pueblo nicaragüense, porque la manera en que se ha manejado hasta ahora esa situación no es la más transparente.

Glencore, con filial en México, administraba desde 1999 Petronic, cuyo arriendo de diez años con el Estado vencía en 2009.

Una ficción de sociedad anónima

En 1999, Jarquín remitió la resolución de nulidad al entonces procurador general Julio Centeno Gómez, para que procediera a demandar la nulidad en los juzgados, pero Centeno no procedió bajo el argumento de que Petronic era una “sociedad anónima” que se regía por el derecho mercantil y que la PGR no tenía competencia.

Esta figura de sociedad anónima con participación estatal fue la que pretendieron utilizar para privatizar La Cementera y Telecomunicaciones y Correos (Telcor), pero la presión ejercida por la opinión pública señalando que cualquier paso en ese sentido tenía que ser aprobado por la Asamblea Nacional, de acuerdo a la Ley 169, fue la que detuvo tales intentos.

Jarquín denunció de nulidad el contrato suscrito entre Glencore y el entonces presidente de Petronic, Byron Jerez, 25 días después de suscrito éste, y, según el ex contralor, desde esa fecha los empresarios y funcionarios conocieron las causales. El contrato fue defendido por el ex presidente y reo Arnoldo Alemán.

Glencore fue inscrita en el registro de Panamá el 12 de enero de 1999, cinco meses antes de firmar el contrato con Jerez, y está compuesta por tres sociedades anónimas: Equitable President LTD (residente), Equitable Nomineses LTD (tesorero) y Equilatable Secretaries LTD (secretario).

Una investigación realizada por END en 2003 reveló que los socios de la empresa Distribuidora Nicaragüense de Petróleo (DNP), subsidiaria de Glencore, eran personas sencillas presta-nombres.

Jerez actuó como dueño de bienes del Estado

Jerez, sin tener facultad, arrendó Petronic a Glencore por un periodo de diez años por un monto de 700 mil dólares mensuales y medio centavo de dólar de comisión por cada galón de producto vendido bajo la marca de Petronic, lo que significaría percibir entre 250 y 300 mil dólares anuales extras.

Petronic se hizo famosa durante la administración Alemán por las notas de crédito giradas por Byron Jerez, que pagaba Petronic como adelanto a impuestos, dinero que terminaba pagando las deudas de la familia Alemán y las campañas electorales del PLC, entre otros manejos fraudulentos y malversaciones.

¿Y la Contraloría?

Ahora lo único que se conoce es que el presidente de Petronic es Francisco López, Tesorero del FSLN y Vicepresidente de Albanisa, en representación del 40 por ciento de acciones que le corresponden al Estado de Nicaragua. López es un personaje absolutamente ligado a la familia Ortega-Murillo. La Contraloría nunca ha querido meterse en los negocios de Petronic con Albanisa, y sólo ve pasar los cuestionamientos.

También se conoce que Petronic paga de contado el petróleo que compra a Venezuela, y que es Albanisa la que destina el 50 por ciento a Petrocaribe, el 25 por ciento a los Fondos del ALBA (mancomunados con Bolivia, Venezuela, Ecuador y Nicaragua) y el 25 por ciento a ALBA-Caruna, que ha colocado al menos seis millones de dólares en créditos agrícolas y está financiando “las calles para el pueblo” a través del FISE.

Del giro propio del negocio de Petronic, por el cual, en tiempos de Jorge Solís Farias se pagaban en impuestos 7 millones de córdobas mensuales, tampoco se sabe nada en la elaboración del Presupuesto, ahora cuando el precio del petróleo debe haber duplicado o triplicado esas operaciones.

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