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El doctor Rafael Cabrera Artola exhibe con orgullo un título pontificio de marcado símbolo medieval: “Gran Comendador de la Orden de San Gregorio Magno”, otorgado por el Papa Juan Pablo II en 2002. Es, digamos, el mejor pie de foto que él busca para ponerlo bajo el retrato de su vida.

Y si en la Edad Medieval los caballeros partían a defender Tierra Santa, ahora, hay otras tareas que impulsar en el siglo XXI; y el doctor Cabrera, como un cruzado en esta época de frágiles virtudes, va a fondo con lo que le dicta su fe católica, misma que le mueve en su profesión de gineco-obstetra, en su férrea defensa de la vida en gestación, aunque movimientos de mujeres difundan los datos de alarma de pacientes con embarazos de alto riesgo.

Rafael Cabrera Artola, quien desde los siete años estaba bien claro que lo suyo era la medicina para asistir a su bisabuela --quien falleció a los 103, ya viéndole graduado de especialista--, piensa que ha logrado interpretar el papel que le ha correspondido en este mundo, aunque pudo haberlo hecho mejor.

El doctor Cabrera es además teatrista, lector de literatura médica y conferencista internacional. Su beligerancia para evitar los abortos y enarbolar su bandera contra “la cultura de la muerte”, le ha llevado a toda América y a Europa. Su mensaje es el mismo: los médicos pueden salvar la vida de la mujer y la del niño.

Quizás pocos saben que el último estudiante que pronunció un discurso el 23 de julio de 1959, en una esquina del Instituto Nacional de Occidente, en León, poco antes de la masacre estudiantil, fue el joven Rafael, a la sazón en el tercer año de medicina.

Tampoco se sabe que su padre, Henry Cabrera, se involucró en un movimiento en 1947 para expulsar del poder a Anastasio Somoza García. Cabrera y otros participantes que se iban a tomar los cuarteles en algunos puntos del país, cayeron presos en La Moca, cerca de Jinotepe. Luego, debió irse al exilio y residir en Estados Unidos.

En un mundo de mujeres

Divorciado de la señora madre de Rafael, éste fue terminado de crear por la bisabuela, la abuela, la madre y una tía. Al vivir enfrente de un costado de la Basílica de Diriamba, todos los días iba a orar y llegó a ser el jefe de los principales acólitos del presbítero Manuel Salazar. Tanta devoción le miraban las beatas, que ya lo veían convertido en un cura, “pero el llamado de la medicina era tan fuerte, que nunca les acepté”.

Tras los sucesos de julio de 1959, lo sacaron del país para que estudiara en Guadalajara. “Ahí concluí la carrera, y en el DF me especialicé en ginecología obstetricia; pasé 10 años en México y regresé a los 27 a ejercer la especialidad”, relata.

Aunque a sus 9 ó 10 años ya lo veían como un potencial sacerdote, su catolicismo se enfrió con las espinillas, el cambio de voz y de ambientes. Su retorno a la Iglesia con fuerza de huracán, ocurrió décadas más tarde con la primera venida del Papa Juan Pablo II en 1983. Todo cambió para aquel médico, porque desde entonces su nombre comenzó a ligarse con lo que hoy le ha granjeado por un lado los aplausos, y por el otro, los cuestionamientos.

“Nos volvimos católicos militantes, mi esposa y yo, no fanáticos, sí convencidos. Busqué nutrirme espiritualmente con el movimiento de cursillos”, dice quien fuera el rector de Retiros de Avivamiento de esa organización eclesiástica.

“Su sueño”

Su hoja de vida es abultada, y sobresale la idea por la cual luchó y que ahora sólo se aprecia “la octava parte” de lo que en Nueva York se conoció como “Their Dream”. Su sueño: el Hospital Oncológico Nacional, que originalmente debió llevar el nombre de Julio Cortázar, y que contemplaba 10 manzanas ahora ocupadas por un asentamiento.

“Ni me invitaron a su inauguración, pero lo importante es hacer”, dice el especialista, quien logró que personalidades como Rafael Alberti, Joan Báez, Ariel Dorfman, Gunther Grass, Arthur Miller, Harry Belafonte, Eduardo Galeano, Carlos Fuente y hasta Salman Rushdie, entre otros, respaldaran el proyecto. Eran los tiempos de la revolución.

“Luego del Cursillo, comencé a impulsar la defensa de la vida, y me hace tener contactos internacionales y formar después la Asociación Nicaragüense por la Vida, Amprovida”.

¿Se considera un cruzado por la vida?

Yo simplemente soy un llamado, un apóstol, un elegido. Así me siento. Me llaman de otros lados, y he participado activamente en ese ámbito; y también escribiendo constantemente mis artículos que han sido publicados en muchas páginas Web. Me han venido a entrevistar la televisión española, alemana, la BBC de Londres, Univisión, Primer Impacto…

He sido invitado a otros lados a dar conferencias, pero no recibo ni cinco centavos para dar éstas. Mi esposa es una maravilla, no gano nada entonces cuando estoy fuera (de la clínica), pero mi esposa resuelve.


Hay personas que lo ven muy conservador, muy apegado a grupos fundamentalistas. ¿Qué dice usted?

Lo que digo es que la moral es una, y yo no ando pensando en eso que se habla de doble moral. Se actúa como se piensa y se dice. Si fundamentalismo es creer que somos creados por un Dios justo, por un Dios amoroso, y lo que estamos es trasmitiendo el amor de Dios, y ese amor de Dios no discrimina a nadie, seré fundamentalista.

Si la dignidad de la mujer es atropellada en alguna forma y uno defiende la dignidad de la mujer, si eso es fundamentalismo, seré fundamentalista. Porque científicamente tenemos una información amplísima: el aborto daña a la mujer, física, mental, espiritual y sicológicamente. Nosotros tenemos que ver que esa mujer no sea dañada, y ese daño preverlo. Y si está dañada, consolarla y atenderla.

Ora por feministas

¿Qué opina el doctor Cabrera de los grupos de mujeres, que por el otro lado también son cruzadas por la vida? ¿Las rechaza? ¿Apaga la televisión cuando están ahí?

No, me gusta escucharlas, conocer sus argumentos. En Amprovida, cuando habían reuniones con otras organizaciones discutíamos frontalmente, sin ofendernos ni maltratarnos. Es más, yo oro por esa gente. Hay una campaña mundial para que ellas entiendan las cosas de una manera diferente.

En esta promoción de la cultura de la muerte, hay mucho dinero que viene a Nicaragua. Hay lógicamente, muchas personas por razones de trabajo, que trabajan para este tipo de organizaciones y deben seguir los lineamientos que imponen. Esto se enmarcó primero en el campo de la geopolítica, y ahora en el campo de la geoeconomía.

Hay intereses poderosos, quieren limitar los nacimientos de los que consideran inferiores, estorbosos, inadecuados, hablando de los pobres, y esto a nivel mundial. Es una lucha Norte-Sur. Los grandes intereses nórdicos que manejan el 15% de la economía mundial, que no quiere que el 85% se desarrolle y hacen todo lo posible para que no haya crecimiento. Si ese porcentaje de opulentos se reduce en un 10 %, después no van a contar con el poder político, económico, ni militar para dominar al resto del mundo.

¿No ha llegado a pensar que a lo mejor está equivocado, y los del otro lado de su opinión tengan razón?

Pues, en la medida que se estudia y conoce, se avanza más, más se convence uno de que esto es lo correcto.

¿Y los otros equivocados?

El doctor Cabrera para esta pregunta, responde con una larga explicación sobre lo seguro de la bioética, el uso de células propias, adultas, en vez de embriones. “Como producto de la introducción masiva de la anticoncepción, nace la cuestión del aborto. Como producto de esto termina el proceso de fertilidad, y no hay suficientes bebés para cubrir necesidades de la gente que no pueden tener bebés.

“Entonces empieza la experimentación para producir bebés de probetas, y hay bebés sobrantes y se inician experimentos en ellos, de las células madres, células terminales, que predicen un futuro para beneficio de la humanidad en la cura de enfermedades. No podemos aceptar que muera un ser humano para que viva otro”.

Teatro y lectura

¿Pasatiempo?: estudiar, horas y horas. Y el teatro. He actuado en seis obras teatrales. El fin de mes, actuaré con la Comedia Nacional en el estreno de “Todo tiempo futuro fue mejor”, obra de Alejandro Serrano Caldera, dirigida por Socorro Bonilla.

A propósito de teatro, ¿ha interpretado bien el papel de su vida?

“¡Eh…!, pues, no somos perfectos, yo quisiera hacerlo mejor, pero por lo menos fundé escuelas de medicina, universidad de ciencias médicas…”, y enumera una larga lista de logros y cargos, como el haber sido jefe nacional de Gineco-Obstetricia, y coordinador general de los Grupos Nacionales de Especialidades, del MINSA. Estuvo a cargo de la Pastoral de la Vida e Infancia de la Arquidiócesis de Managua hasta el año 2005.

Y Human Life International le otorgó el premio Cardenal Von Galem Award, en la celebración de su XXXV aniversario de fundación.

“Creo que la vida es una, y mi actuación es de una sola línea. Esto significa mucho sacrificio, entrega, no hay recompensas materiales, para mí significan estrecheces económicas”. El Gran Comendador Ordinis Sancti Gregorii Magni ha dicho.

¿Y la mujer murió?

¿No admite la posibilidad de que cuando el embarazo es de alto riesgo, se le interrumpa?

En mi especialidad, que hice en un hospital de Ciudad México, con 500 camas, donde sólo llegaban los casos de riesgo, se registraban 100 nacimientos por día. Hablamos de 36 mil 500 nacimientos por año, y estuve tres años.

Nunca jamás se decidió interrumpir un embarazo, a pesar del volumen y grado de riesgo. No te puedo decir que el 100% de los niños que nacían vivos, vivían; había un porcentaje de mortalidad infantil, pero se luchaba por la vida del bebé y de la mamá. Y las estadísticas --señala libros azules y cafés que conserva en el consultorio-- de ese hospital y trabajos de investigación están ahí. Era el año 69. Ahora, con lo que ha avanzado la medicina nunca he tenido necesidad, en ningún caso, de que debamos provocar un aborto para salvar a la madre. Hemos salvado a los dos.

¿Y las mujeres en estas estadísticas lograron sobrevivir, superar su situación?

Exactamente, este sí, sobrevivir, y definitivamente no somos dioses. Digamos, a mí, este, en las manos… me acuerdo en México, se murió una mujer que llevaba una hepatitis increíblemente grave, un compañero paraguayo quedó pegado de hepatitis, pero el niño sobrevivió.

¿Y la mujer murió?

Sí, la mujer falleció.

¿Si interrumpía el embarazo, de todas maneras iba a morir?

Iba a morir, la hepatitis le había destruido todo el hígado. Sin embargo, logramos salvar al bebé.

La Iglesia Católica y sectores conservadores de la Iglesia Evangélica, hicieron antes de las elecciones manifestaciones para penalizar el aborto terapéutico. Cuando hay una influencia decisiva de la Iglesia en los poderes del Estado, siendo el Estado sin religión oficial, resulta cómoda hacer esta cruzada.

Es posible, pero tomá en cuenta que el 90% de los nicaragüenses somos cristianos y somos el Estado. El 95 % es cristiano. Y ha pedido eso, no sólo Nicaragua… El Salvador está en las mismas condiciones de nosotros, Chile, Honduras ahora también…

El Estado en Nicaragua, no tiene religión oficial, y al tomar esta decisión…

Estoy de acuerdo que no haya religión oficial, pero el Estado debe interpretar que el 100 % de los nicaragüenses tenemos fe, de un lado o de otro. El 95%, somos cristianos, y grupos no cristianos (musulmán, judaico) también piensan en lo mismo, en la defensa de la vida.