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  • Julia Ríos / AFP
"Tengo miedo porque (la leptospirosis) mata rápido, no da tiempo a nada" dijo Marcela Escalante, mientras esperaba que médicos del centro de salud de Somotillo atendieran a su hijo Alexander, de 12 años.

El muchacho, con ojos enrojecidos y afiebrado, manifestó que los malestares le comenzaron después de haberse bañado en una quebrada, cuyas aguas son usadas por un caserío para diversos usos cotidianos.

"Nosotros no sabíamos que no podíamos usar más esa agua, porque nadie nos avisó, y es el único lugar donde tomamos agua", dijo Escalante, que habita en un asentamiento a la orilla de la Carretera Panamericana.

El temor a la leptospirosis se acrecentó ante la virulencia de su propagación, ya que en seis días ha matado a dos personas y enfermado a 435 en este municipio, aunque otras tres personas fallecieron en otros municipios de la región, según las cifras oficiales.

El contagio con leptospirosis se detectó el pasado domingo, tras cesar un temporal de casi dos semanas que anegó el occidente y norte del país desde el pasado 10 de octubre.

El Centro de Salud de Somotillo, con capacidad para 20 camas, está excedido y hay pacientes en el piso, y en bancas de las salas de espera y oficinas administrativas.

Mientras, en los predios del centro, decenas de personas esperan a tener informes sobre la situación de sus parientes, algunos de los cuales son trasladados al hospital de la cabecera departamental de Chinandega, 132 km al noroeste de Managua.

"Esto (la enfermedad) es por las llenas (inundaciones) y parece que el problema está en el agua", dijo Sofía Morales, vecina de Somotillo quien también estaba acompañando a su hijo enfermo.

"La gente está asustada porque hemos sabido de esta enfermedad, pero nunca se había visto como ahora", añadió.

Otros atribuyen el foco infeccioso a la voluntad divina: "el Señor dijo que íbamos a ver cosas que nunca habíamos visto", declara con resignación Julissa Morales, de una comunidad rural de Somotillo.

El director del centro de Salud, Augusto Montalván, manifestó que se está atendiendo como leptospirosis toda sintomatología que les llega, además de realizar visitas casa por casa para tratar preventivamente a la población e informarle sobre cómo tratar el agua.

Debido a la propagación de la enfermedad a otros municipios de Chinandega, Montalván estimo que "hay una epidemia", aunque las autoridades aún no lo declaran como tal.

La jefa de enfermeras Agustina Ponce manifestó que el personal de salud "está agotado", porque ha trabajado 24 horas continuas desde que se detectó el primer brote el pasado domingo, en la comarca el Ojoche, 20 km al norte de Somotillo.

El ministerio de Salud declaró una alerta sanitaria en Chinandega, el pasado martes y recomendó a los pobladores no andar descalzos, ni bañarse en aguas de ríos o estancadas.

Pese a estas recomendaciones, sobre la carretera a Somotillo se puede observar a la gente bañándose y lavando ropa en riachuelos o aguas estancadas dejadas por las inundaciones.

Las autoridades del ministerio de Agricultura y Forestal iniciaran acciones con animales como ganado, caballos y perros que en las pruebas dieron positivo como reservorios de la bacteria de leptospira, indicó Montalván.

La leptospirosis es transmitida por la bacteria del mismo nombre, que se incuba en la orina y excrementos de animales, los que al tomar contacto con las aguas las contaminan.