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La grave enfermedad que agobia a la periodista Auxiliadora Lezama, de 50 años, es un vivo ejemplo de la displicencia con la que actúan las organizaciones que tendrían que decir presente cuando ocurren casos como el de la colega.

Está enferma y decepcionada. Después de deambular por varios hospitales de Managua, y tras empeorar durante las últimas semanas, los médicos debieron ingresarla al Hospital “Roberto Calderón”.

La encontramos sentada, en una camilla de la Sala de Mujeres de dicho centro, con su pierna derecha casi inmovilizada producto de una trombosis que le ha paralizado la circulación de la extremidad inferior. Ella cuenta que pertenece a tres organizaciones de periodista y hasta ahora ninguna le ha dado el respaldo que necesita.

Los médicos le dijeron que su enfermedad es seria y le cantaron claro: “Tu curación sólo es cuestión de dinero”.

“Tengo problemas de circulación, desde el año pasado sufro bastante, me agarra cansancio de andar de arriba para abajo, tengo fuertes dolores en las articulaciones, en el cuello y me he sentido muy cansada”, relató angustiada la colega periodista.

Para soportar los embates de la enfermedad, los médicos le recetaron anticoagulantes inyectables, cuyo costo es elevado. Para “paliar” la fatiga de la columna vertebral le prescribieron un collarín semi rígido, el que pudo conseguir gracias a la ayuda de algunos familiares.


De urgencia necesita…
“La cosa está difícil. Me dijeron que necesito de urgencia una resonancia magnética, necesito hacerme radiografías y comprar inyecciones para el dolor”, agregó. Las inyecciones tienen un costo de 900 córdobas cada una, las que deben ser suministradas dos veces al día durante una semana.

Comunicadora social graduada en 1982, se ha desempeñado en la agencia Nueva Nicaragua, Radio Sandino, La Primerísima y Radio Mundial. Ella es una de tantos periodistas radiales que debieron cerrar sus espacios por la falta de publicidad gubernamental para los comunicadores y medios independientes.

La colega en su condición médica grave agradece el apoyo que hasta ahora le han ofrecido sus colegas de Radio La Primerísima, donde hasta antes de su recaída trabajaba en el programa de Abel Calero.

Lezama pertenece al Sindicato de Periodistas de Nicaragua, al Colegio de Periodistas y a la Unión de Periodistas de Nicaragua. Desde EL NUEVO DIARIO le hacemos un llamado a los dirigentes de estas organizaciones para que aporten su “granito de arena” para la pronta recuperación de la colega.

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