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La política agraria del gobierno frente a la crisis en los precios de los alimentos a nivel mundial, es manejada como uno más de los secretos de Estado, mientras la incertidumbre reina entre los productores y consumidores a nivel nacional.

En mayo próximo, Nicaragua, será la sede de la Cumbre de Presidentes y de la reunión de Ministros de Agricultura de Centroamérica, el Caribe, México y Venezuela, en las cuales se trazarán las estrategias regionales sobre la producción y distribución de alimentos a precios justo.

Pero encontrar quién explique de manera clara, puntual y convincente, cómo el Estado que preside Daniel Ortega hará frente a este problema de índice mundial, es difícil. En tanto, el alza de los precios en los alimentos, que ha provocado revueltas en Haití, el único país más pobre que Nicaragua, pica y se extiende.

La XXX Conferencia Regional de la FAO que concluyó el pasado 18 de abril en Brasilia, obtuvo como resultado la convicción de que la crisis de los precios de los alimentos en el mundo será prolongada, por lo que es necesario redoblar el apoyo a los países más pobres y vulnerables.

Orlando Núñez, asesor presidencial, dijo la semana pasada cuando participaba en la tercera ronda de negociaciones del acuerdo de asociación que negocian Centroamérica y la Unión Europea (UE), que se celebró en El Salvador, que Ortega le pidió poner en agenda el tema de la crisis en los precios de los alimentos, para hacer frente al problema de manera regional.

Núñez al referirse a Nicaragua, dijo que es el país del istmo que "tiene más tierras y campesinos", lo cual debe considerarse a la hora de elaborar un plan conjunto. Agregó, por otro lado, que Costa Rica y El Salvador son las dos naciones centroamericanas que presentan mayor "demanda de alimentos".

Según Núñez, asesor del Presidente, la propuesta centroamericana puede plantear "pagos de futuros", créditos y "regular el comercio centroamericano de alimentos". También, los incentivos a los campesinos para la producción de alimentos, entre otros.

Se desconocen los resultados de los planteamientos de Núñez ante el resto de países centroamericanos. Conversar a profundidad del tema por medio de una entrevista, no fue posible pues no se pudo localizar a su regreso de El Salvador.

El ministro Agropecuario y Forestal, Ariel Bucardo, tampoco ha accedido a las peticiones de entrevistas. Orlando Solórzano, Ministro de Fomento, Industria y Comercio de Nicaragua (Mific), a quien buscamos en su oficina durante toda la semana para entrevistas, tampoco dio respuesta positiva.

“Gobierno actúa con responsabilidad”

Sara Amelia Rosales, Directora de Organismos Internacionales del Mific, fue la única que habló un poco del asunto. Sostuvo que el gobierno está actuando con responsabilidad, que prepara un plan para enfrentar el impacto por los incrementos en los precios de los alimentos. Aseguró que se está priorizando las garantías para el consumo interno.

Inclusive afirmó que “nos hemos adelantado a una serie de medidas que otros países que hasta este momento están discutiendo”.

“El presidente Ortega quiere aplicar un plan de alerta alimentaria, y eso es una cuestión que se está elaborando, que ya tiene dentro de su plan estratégico, y que va a presentar a los países”, aseguró.

Enumeró la disminución en los aranceles por la importación de productos como harina y trigo. Destacó las “reuniones casi diarias”, con representantes de los sectores productivos.

“Otra forma es acercar al productor con el consumidor. También está la intervención de Enabás, para llevar a través de una red que tiene, precios de los productos básicos con precios mucho menores hacia una población que sabemos que tiene limitación económica”, señaló la funcionaria.

“Los planes consisten en que el próximo año se incremente sustancialmente la producción. Y entiendo que todos los productores, pequeños, medianos, y la empresa privada, están con esa disposición. Y ellos consideran que es una gran oportunidad para Nicaragua, y la quieren aprovechar”, concluyó Rosales.

Improvisando siempre

El economista y sociólogo Cirilo Otero asegura que en la actualidad no existe política agropecuaria definida ni sostenida en Nicaragua, pues el programa Hambre Cero, que es el que más se acerca a un plan de respuesta contra la carestía de la vida en las zonas rurales, se maneja de una manera inadecuada, con fines políticos-partidarios.

Lamentó que en el país no se termine de entender que la única manera de salir adelante es inyectando recursos al pequeño y mediano productor, así como el exportador, y muestra de ello es que los informes del Mag-For de 2006 y 2007, dicen que existen 620 mil manzanas con vocación agrícola en abandono total.

“No hay inversión decidida en el área, y algo más grave aún es que la producción por manzana ha disminuido en los últimos10 años”, dijo Otero.

Su colega, Óscar-René Vargas, asegura que el país tiene las condiciones necesarias para trazar e implementar políticas de producción que amortigüen el golpe de la crisis alimentaria que se avecina, pero estima que la visión del Gobierno debe reorientarse.

Enfatizó que Nicaragua cuenta con vastas extensiones de tierra, agua, y campesinos con experiencia y dispuestos a hacer producir los campos.

Puntualizó dos propuestas: la primera es la devolución condicionada de miles de propiedades a productores a quienes la banca les ejecutó por falta de pago, pero con un nuevo contrato, y bajo la promesa de que harán producir esas fincas.

Esto provocaría una contratación masiva de trabajadores en el campo, y el incremento inmediato en los niveles de producción, para “poder sostener las exportaciones y no repercutir en el consumo interno”.

La segunda medida, sería crear y aprobar una ley en la Asamblea Nacional, que obligue a la banca privada, a orientar un porcentaje de al menos un 20 por ciento de sus créditos para la producción.

Y otra propuesta, es construir caminos y carreteras entre las cabeceras municipales para optimizar el transporte de las cosechas. “Todo esto debió hacerse desde el año pasado, porque este problema ya se sabía que venía”, afirmó Vargas.

Otero dijo que de la única forma en que Nicaragua hará frente a la crisis, es cambiando la creencia de que el apoyo al sector agrícola es a través del financiamiento e incentivo al agroexportador, y sin ver hacia al mercado nacional, es decir, al pequeño productor de frijoles, maíz y hortalizas.

Añadió que el Estado debe iniciar una campaña educativa de prevención alimentaria, que le informe a la gente cómo puede sustituir los alimentos que se escasean poco a poco (fríjoles, maíz, azúcar) con productos orgánicos alternativos y por último resolver el problema de la propiedad para hacer producir sin problemas tierras en las que nadie quiere poner dinero porque tienen a veces hasta cinco dueños.

Municipios productores avizoran terrible futuro

Porfirio Molina, Vicealcalde de Jinotega, emblemático departamento productor de alimentos, es escéptico al hablar del tema, y no sólo porque “los gobiernos nos tienen completamente abandonados a los productores”, sino porque “en estos momentos no sabemos hasta dónde va a ser el alcance de esta crisis alimentaria”.

“Aquí va a haber un boom. En cualquier momento va a haber una explosión social, la hambruna que viene es definitivamente consecuencia de los altos precios de los combustibles”, advirtió Molina.

“En estos momentos necesitamos que el gobierno apunte al departamento de Jinotega. Nos hace falta el financiamiento”, añadió.

¿Se han visto medidas para garantizar el consumo interno?

“Siempre ha sido así. En todos los gobiernos han dejado el peor café para los nicaragüenses. Y exportamos lo bueno. Lo mismo sucede con todos los granos básicos. Se va para Honduras, para El Salvador, y ahora para Venezuela. Se está hablando de Europa, y de repente, ¿dónde va a quedar el frijol que consumimos los nicaragüenses?”

¿Pero hasta ahora usted ha visto un plan concreto presentado por el gobierno?

“Se habla mucho de planes, pero los planes se quedan en papeles y en burocracia. La verdad es que los gobiernos municipales, hasta este momento, somos los únicos que han demostrado capacidad de hacer las cosas bien. Pero todavía no se ha visto nada de eso”.

Vehículos nos quitan comida

Por su parte, Ruth López, miembro de la Asociación Soya de Nicaragua, un ONG que se especializa en temas de nutrición, aseguró que el gobierno, todas las entidades del Estado vinculadas con el tema agropecuario, y distintos sectores de la sociedad, deben aunar esfuerzos para “desarrollar un modelo de soberanía alimentaria”.

“Según las estadísticas, Nicaragua está importando el 44 por ciento de los alimentos, por cada habitante que hay, existen 3.5 manzanas de tierra, pero esas tierra están en poder de quienes se dedican a los agronegocios”, aseveró López.

“Toda la chatarra la estamos comiendo los seres humanos, que no es lo que deberíamos comer. Y los vehículos nos están quitando la comida. Y aquí no vemos programas ni proyectos que ayuden”, dijo.

En tanto, Gabriela Martínez, directora de este centro, anuncia un panorama desolador. “Se avecina la hambruna, más niños desnutridos, más niños endémicos. Se dice que tenemos un 27 por ciento de desnutrición crónica, pero se dice que ese porcentaje va a ir aumentando”, alertó.

Y avizoró: “Los niños y las mujeres embarazadas se van a enfermar. Habrá mayor muerte infantil y mayor muerte materna. Es una situación difícil la que se nos está presentando. Los asesores tienen que ponerle más mente a esto”.

Hay esperanza

Para Fernando Pozo, Secretario Municipal de la Alcaldía de Somoto, la clave está en que los pequeños y medianos productores sepan aprovechar la fuerte demanda de alimentos, pero con los respectivos insumos de parte del gobierno. “No se ha producido porque no ha habido incentivos”, afirmó.

Mostró confianza en que en el corto y en el mediano plazo los programas lanzados por el presidente Ortega garantizarán la estabilidad en la demanda de alimentos para el consumo interno. Los productos tradicionales en Somoto son maicillo, sorgo, maíz y frijoles.

“Por otro lado, la Alcaldía ha estado apoyando con alimento por trabajo. Pero, además de eso, está fortaleciéndose con el bono productivo alimentario, que es el que está dando el gobierno ahorita: gallinas, cerdos, y la vaca de leche, que eso viene a complementar la seguridad alimentaria”, dijo.

Pero reconoció que actualmente Nicaragua no tiene la capacidad para elevar drásticamente su producción.

FAO vislumbra panorama sombrío

Jacques Diouf, Director General de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), reiteró el pasado 18 de abril que la subida vertical de los precios de la comida es producto de diversos factores, e insistió que no hay escasez de alimentos, sino obstáculos para que los más pobres accedan a ellos.

De acuerdo con la FAO, los precios de los alimentos han subido un promedio de 48 por ciento en un año. Entre las causas por las cuales los alimentos están cada vez más caros, citó las subidas de precios de los fertilizantes, que cifró en 58 por ciento en los últimos 12 meses, y del petróleo, que por primera vez ayer superó los 116 dólares por barril en Texas.

“Los países más pobres van a tener problemas para acceder no sólo a alimentos, sino también a fertilizantes y semillas, y tenemos que empezar por garantizar ese acceso”, declaró.

Recordó que en diciembre pasado, anticipándose a la crisis que estalló este año, la FAO propuso crear un fondo internacional para asistir a las naciones más vulnerables e hizo un primer aporte de 17 millones de dólares, pero lamentó que desde entonces no entró un centavo más. La crisis va para largo.