Raúl Tortolero
  •  |
  •  |

Daniel Ortega le ha brindado un “abrigo” muy especial a la mexicana Lucía Morett. El presidente sandinista no sólo la recibió con los brazos abiertos el miércoles pasado aquí —cuando llegó procedente de Ecuador—, sino que la condujo el sábado 19, a las 11 de la noche, junto a sus padres, del hotel Crown Plaza, donde pernoctaron unos días, a la casa de su canciller Juan Carlos Ortega —uno de los hijos del mandatario
nicaragüense— fue quien personalmente se encargó del traslado de los mexicanos a una sede más resguardada, ante el incipiente asedio de la prensa local, que aún no conoce a fondo el caso de esta sobreviviente de los bombardeos colombianos a un  campamento de las FARC en Sucumbíos,
Ecuador.

Hasta la noche de ayer, Lucía y sus padres, así como miembros
de la Asociación Latinoamericana de Derechos Humanos, Aldhu, quienes la protegen y asesoran, estarían “descansando” en un inmueble propiedad del actual canciller de Nicaragua, Samuel Santos, ahora transformado en una especie de hotel, en el poblado Las Nubes. Así que Lucía está en las nubes. Ahí se han visto entrar y salir autos de cristales polarizados y el acceso está restringido.

El enlace para que Lucía pudiera trasladarse a Nicaragua se dio mediante Tomás Borge, el conocido dirigente de la revolución y ahora embajador sandinista en Ecuador (y en Perú), quien reconoció haber ofrecido facilidades para el viaje.

La llegada de Lucía Morett a la vida pública de este país ha causado reacciones encontradas. Para el gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN, no hay problema en que Lucía sea o no guerrillera: el mismo Daniel Ortega lo fue; incluso, este mandatario entregó una condecoración a Manuel Marulanda Tirofijo —líder de las FARC— en 2001. Para ellos es irrelevante que ese grupo armado sea considerado por el gobierno colombiano, la Unión Europea, Estados Unidos y Canadá como “terrorista”.

En la otra esquina está el ex canciller conservador Emilio Álvarez, quien declaró que Nicaragua puede ser considerada una nación “que da albergue a terroristas internacionales”. Para el también analista, las FARC son agresoras de un Estado democrático como el colombiano.

El embajador mexicano, Raúl López, se desmarcó del ojo del huracán argumentando que en México Lucía Morett no tenía ningún proceso penal.