• |
  • |
  • Mauricio Miranda, Luis Galeano y Heberto Rodríguez

El sistema parlamentarista que propugnó el presidente Daniel Ortega, como el mecanismo perfecto para otorgar mayor participación a los nicaragüenses sobre las decisiones políticas del país, a través de la Asamblea Nacional, se convirtió en su “Caballo de Troya” para coronar su reelección y sobredimensionar su poder como mandatario.

Esa es la conclusión a la que llegaron expertos en materia constitucionalista, analistas políticos, y miembros activos de partidos políticos en la oposición, consultados por EL NUEVO DIARIO.

La semana pasada se hicieron públicas las intenciones del líder sandinista y de su principal aliado, el ex presidente liberal y reo Arnoldo Alemán, con el paquete de reformas a la Constitución que nuevamente están “cocinando”.

Sobre la mesa de negociación, el Frente Sandinista propuso, entre otras cosas: la reelección presidencial; garantizar una diputación vitalicia para los ex presidentes desde 1979; determinar el triunfo en las elecciones presidenciales con simple “mayoría de votos”, y crear la figura del Primer Ministro, quien sería el jefe de Gobierno, pero bajo el mando del Presidente de la República.

Los liberales aceptaron la propuesta de la reelección presidencial, pero a cambio demandaron magistrados vitalicios; reducir el número de diputados en la Asamblea Nacional de 90 a 70; y la garantía de que a ningún ciudadano se le restrinjan sus derechos civiles y humanos, si sobre éste no pesa una sentencia firme por la comisión de un delito.

Los PLC también exigieron que ninguna persona pueda ser procesada nuevamente, dentro o fuera del país por delito por el cual fue condenado o absuelto mediante sentencia firme. Estas dos últimas solicitudes beneficiarían directamente al líder “rojo sin mancha”.

“Mayor poder concentrado en Presidente”

La doctora María Asunción Moreno, especialista en Derecho Constitucional, tuvo en sus manos la propuesta de reformas que hizo el FSLN de Daniel Ortega.

“La propuesta no plantea un cambio de régimen presidencialista a parlamentarista, sino que lo que propone es un cambio de un sistema presidencialista, a uno semipresidencialista o “presidencialismo renovado””, señaló.

“¿Por qué? Porque es el presidente el que propone a la Asamblea Nacional, el candidato a Primer Ministro. Y el Parlamento lo elige. El presidente consolida su posición, porque va a elegir a la persona que va a gobernar”, explicó.

“Dentro de lo que nosotros llamaríamos “dualidad” del Poder Ejecutivo --porque va a estar un Presidente y el Primer Ministro--, el mayor poder va a estar concentrado en la figura del Presidente, no en la del Primer Ministro”, añadió.

Presidente podrá cambiar a diputados electos por el pueblo

Moreno enfatizó que con el sistema político que plantea el FSLN, la conformación de la Asamblea Nacional estará condicionada a la autoridad y disposición del Presidente al momento de la elección del Primer Ministro, lo que podría generar “mayor inestabilidad política de la que ya existe”.

“Según esta propuesta, el período del Parlamento está en sus manos, porque puede disolver al Parlamento, si éste no elige al Primer Ministro. ¡Mirá qué poder! Puede convocar a elecciones legislativas para tener nuevos diputados. Es un poder que actualmente el presidente no tiene”, advirtió.

“Si la Asamblea Nacional se está disolviendo, vamos a tener lapsus donde no vamos a tener Poder Legislativo durante ese período electoral, y crea inestabilidad política, porque vamos a estar constantemente cambiando a nuestros representantes”, puntualizó.

El FSLN pretende eliminar los párrafos que prohíben la reelección. ¿Cuál es su lectura?

No hay otra lectura. Estamos quitando la no reelección, por un sistema donde la reelección continua indefinida puede darse. Ya abrió la puerta a la reelección sin ningún tipo de límite. Cuando se suprime y se deja en el aire, significa, que lo que no está prohibido, está permitido.

MRS: Cambio de sistema es puro “furullo”

Para Dora María Téllez, analista política y miembro del MRS, no existe tal cambio de sistema. “La intención de las reformas es clara: Reelección. La reelección de Daniel, simplemente, y ponerle un Primer Ministro que se encargue de las cosas cotidianas. Y en el caso de Alemán, es tener todos sus derechos constitucionales remarcados, además, protegerlo del juicio fuera del país, que es mucho más descarado todavía”, aseveró.

“Aquí no hay ningún cambio de sistema, en realidad. Eso que van de sistema presidencialista a parlamentarista es puro “furullo”. Por lo menos en lo que está en ese proyecto, yo no veo nada de parlamentario allí”, sostuvo.

La estrategia que están utilizando tanto el líder “rojinegro” como el “rojo sin mancha”, según Téllez, es camuflar con el resto de las reformas, sus verdaderos propósitos.

“Lo que hay es puro continuismo. Es decir, están empacando dos artículos, uno para Alemán y uno para Daniel, en una gran reforma para disimularlo. Para no decir claro y pelado que se trata de la reelección”, manifestó.

“Intentan implantar ‘bicaudillismo’”

Gabriel Álvarez, especialista en materia constitucionalista, comparte la misma opinión. El propósito es implantar un “bicaudillismo”, “con un presidente fuerte, un jefe de Estado fuerte, pero sin responsabilidades”.

“Si nosotros vemos, el Poder Judicial es casi la columna vertebral de sostenimiento del pacto, y por eso pretenden darle magistraturas vitalicias, para que las piezas esenciales (los magistrados) no pongan obstáculos”, afirmó.

Por otro lado calificó de “ridículas” las pretensiones de los estrategas del PLC, de que nuestra Constitución tenga efecto inclusive más allá del territorio nicaragüense, con el claro interés de proteger a Arnoldo Alemán ante los juicios pendientes en Panamá y Estados Unidos.

“Señala esta propuesta que nadie puede ser procesado ni dentro ni fuera del país, por el delito por el cual ya fue condena o absuelto mediante sentencia firme. Obviamente, a todo el mundo se le vendrá a la cabeza Panamá”, dijo.

“Pero no puede la Constitución nicaragüense regular a los panameños, así como la Constitución panameña no puede regularnos a los nicaragüenses”, aclaró.

Con estas reformas, como siempre Ortega parece ser el más beneficiado. ¿Usted qué opina?

Creo que sí, en el sentido de que la posición de Ortega políticamente hablando, es más fuerte que la de su contraparte. Por lo tanto, no se puede esperar otra cosa, que algo más favorable a Ortega. Ahora, Ortega no aumenta sus poderes, los mantiene en aquellas áreas que él considera fundamentales (para) no dejárselas a los ministros.

¿Deja los problemas domésticos en manos del Primer Ministro?

Un poco eso hacía en los ochenta. Los problemas domésticos los asumía el doctor (Sergio) Ramírez Mercado, el vicepresidente, y actualmente todo indica que los deja en la Primera Dama.

Él (Ortega) no quisiera tener muchos problemas con esto de la subida de los frijoles, o la falta de energía, la carestía en general de la vida, el pan, el transporte, etc. Eso sería dirimible a través de la figura del Primer Ministro.

Sin embargo, no le deja al Primer Ministro ni el manejo de la Policía ni el Ejército ni la política exterior. Es decir, no se desapodera de la potestad de iniciativa de ley, y tiene la potestad de reglamentar la ley, algo que es relativamente curioso.