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La epidemia de leptospirosis que ataca desde hace 10 días se extendía este lunes por varios poblados del Pacífico y el Caribe dejando un saldo de nueve muertos y unas mil 500 personas sospechosas de haber contraído la mortal enfermedad, informaron fuentes oficiales.

Los contagios afectan fundamentalmente a niños y personas menores de 30 años en siete de los 17 departamentos del país, donde las autoridades contabilizan mil 491 infectados, el doble de lo que había un día antes, advirtió la primera dama y vocera oficial del gobierno, Rosario Murillo.

Los departamentos más golpeados son hasta la fecha Chinandega, donde se originó hace diez días el primer brote que alcanzaba ya a 473 personas, y León con 448 casos, ambos ubicados al noroeste del país, una región que sufrió prolongadas inundaciones y desborde de ríos por las lluvias en octubre.

Medidas de prevención

El incremento acelerado de la enfermedad obligó al gobierno de Daniel Ortega a reforzar las zonas contaminadas con brigadas del Ministerio de Salud, Defensa Civil del Ejército y otras instituciones para atender a los enfermos y tomar medidas de prevención entre la población.

La campaña de prevención busca evitar que la población tenga contacto con aguas infectadas con la bacteria, que es transmitida por la orina de ratas -que las autoridades combatirán con raticidas- y los mamíferos -que los expertos no recomiendan matar- que se habría propagado con las inundaciones.

De manera paralela, una brigada de expertos cubanos, integrada por dos epidemiólogos y dos especialistas en microbiología, trabajan desde el fin de semana en Nicaragua para tratar de identificar la cepa de leptospirosis que ataca a la población a fin de determinar el tratamiento que se debe seguir.

Los expertos estiman que el diagnóstico y aislamiento de la cepa podría durar unos 40 días, en los cuales el gobierno deberá intensificar las medidas de prevención para contrarrestar los contagios.

La peste brotó el pasado 20 de octubre en Somotillo, un municipio de 35 mil habitantes ubicado cerca de la frontera con Honduras, en el departamento de Chinandega, que es atravesado por dos ríos que se desbordaron con las últimas lluvias.

"Aquí comenzamos con tres casos de leptospirosis, después la curva subió de 12 casos diarios, hasta llegar a más de 150 enfermos por día hasta el domingo pasado", afirmó el subdirector del estatal Sistema Local de Atención Integral en Salud (Silais) de Somotillo, Alejandro Tabuada, a la AFP.

Nuevos focos de la enfermedad

Según Tabuada, la curva comenzó a descender este lunes con 79 enfermos diarios, como consecuencia de la jornada educativa realizada con la población y atención rápida a los enfermos a los que se les suministra doxicilina, heritromicina y amoxicilina, según la edad y estado del paciente.

No obstante, en el departamento de León la enfermedad iba en ascenso, mientras se detectaban nuevos focos de contagio en Nueva Segovia (norte), fronterizo con Honduras, Estelí (norte), Managua, Granada (sur) y en el Caribe norte de Nicaragua que fue devastada en septiembre pasado por el huracán Félix.

Las comunidades y ciudades en las que se extendía la epidemia están cerca o entrelazadas entre sí por ríos y afluentes que fueron desbordados por las lluvias, que se presume fueron contaminados con la bacteria.

El último brote de leptospirosis que registró Nicaragua fue en 1986 al noroeste del país, una zona considerada endémica a la enfermedad.

Los síntomas de la enfermedad son fiebre muy intensa, dolor en el cuerpo, sobre todo en la rodilla y la masa muscular, y en los casos más graves insuficiencia renal y tos, que pueden llevar a la muerte.