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CHICHIGALPA

Por primera vez en Centroamérica, 242 armas de diferentes marcas y calibres que pesaban dos mil libras, debidamente inventariadas por la Dirección de Armas y Municiones de la Policía Nacional, fueron fundidas en hornos especiales del Ingenio San Antonio, jurisdicción de Chichigalpa.

Las armas decomisadas a personas que las portaban ilegalmente, o que estaban en mal estado y no admitían reparación, fueron derretidas y convertidas en lingotes ante la presencia de la ministra de Gobernación, Ana Isabel Morales, el comisionado mayor Gregorio Aburto, encargado de la atención de la Policía Nacional en el Ministerio de Gobernación, y el comisionado Horacio Sobalvarro, jefe de la Dirección de Control de Armas y Municiones, entre otros.

La Ministra de Gobernación dijo a EL NUEVO DIARIO que la destrucción de las armas forma parte de los acuerdos de la Comisión Multidisciplinaria establecida por la Ley 510, de Control de Armas y Municiones.

“Con la fundición de estas armas estamos dando la pauta en el área centroamericana. En los años 90 --en el gobierno que presidió doña Violeta de Chamorro-- se les echó cemento a las armas decomisadas en la guerra. Ahora, para mayor seguridad, las estamos fundiendo, es la primera prueba y agradecemos al Ingenio San Antonio por el préstamo de sus hornos especiales”, expresó Ana Isabel Morales.

Anunció que la meta es fundir un total de 8,200 armas que pesan de 100,000 libras, y que son resguardadas por la Policía Nacional.

Morales se reunió en Chinandega con coordinadores de los Gabinetes de Seguridad Ciudadana de este departamento, para conocer sus inquietudes acerca de ese tema y fortalecerlo.

Marling Montiel, supervisora ambiental y encargada de fundición del Ingenio San Antonio, dijo que facilitaron los hornos donde funden aluminio, hierro y bronce, en respuesta a una solicitud del Área de Responsabilidad Social del emporio azucarero a cargo de Norman Meza, quien a su vez recibió petición de parte de la Policía Nacional.