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Hoy se celebra el Día Mundial de la Libertad Prensa, proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas el tres de mayo de 1993. La fecha se aprovecha para informar al mundo sobre las violaciones al derecho a la libertad de prensa y recordar el riesgo de muerte y encarcelamiento que muchos periodistas corren por brindar noticias al público día a día. ¿Cómo estamos en Nicaragua? Diversas voces hablan de la no muy grata relación de los medios con el poder

LUIS GALEANO
Muchos de los colegas que trabajan para medios afines al gobierno optaron por no brindar sus puntos de vista para este trabajo, aduciendo que cualquier cosa que dijeran podría afectarlos directamente con la pérdida de sus trabajos o con llamados de atención innecesarios.

“Ve qué lindo, vos vas a salir bien con tu trabajo y yo voy a quedar hasta la pata, o mejor dicho ‘a pata’, por decirte lo que creo de cómo está la libertad de prensa en Nicaragua”, me dijo una colega de radio cuando me acerqué a consultarle sus puntos de vista sobre el trabajo del periodismo en el país.

“Hombré Luis, disculpame por no poder ayudarte en este tema, pero vos sabés que uno no está en su casa para hablar con tranquilidad, y como todo se contamina con la política, entonces mejor prefiero decirte a vos que no y seguir tranquilo en mi trabajo, así de franco te soy”, fue la excusa de otro colega que trabaja para el sitio web oficial del gobierno denominado “El Pueblo Presidente”.


Habló, pero retrocedió
“Uy papito, vos querés que me facturen”, fue la respuesta de un periodista del Canal 4 al que sí le empezamos a hacer la entrevista, en la cual durante los primeros minutos aseguró que la libertad de prensa se respeta en Nicaragua, “porque todo el mundo dice lo que quiere”, pero cuando le mencionamos algunos ejemplos de acciones en contra de los periodistas y los medios de comunicación, decidió retroceder en su posición de hablar del tema, atemorizado de que sus palabras fueran mal entendidas por sus empleadores.

Las últimas acciones que reflejan la mala relación que existe entre el gobierno sandinista que preside Daniel Ortega y los medios, la han sentido en carne propia dos periodistas de EL NUEVO DIARIO: Melvin Martínez y el corresponsal del rotativo en Chinandega, Róger Olivas.

A Martínez lo declararon non grato en el Ministerio de Salud (Minsa). Guillermo González, titular de esta institución, consideró que la manera como Martínez enfoca las noticias de su cartera “no es saludable”. Olivas fue hasta amenazado de muerte por el polémico alcalde sandinista de Chinandega, Julio Velásquez, debido a una serie de informaciones de actos de corrupción en su administración, que son investigadas por la Contraloría.

Antes, en el camino, se han visto otros actos dirigidos a transmitir un mensaje a los periodistas y medios de comunicación independientes. Al director de la revista televisiva Esta Semana, Carlos Fernando Chamorro, le llamaron hasta “narcotraficante”, en una intensa campaña de difamación a través de los medios oficialistas una vez que denunció el acto de extorsión que altos personeros del partido de gobierno pretendieron hacer en contra de empresarios que han invertido en las playas de Tola, Rivas.


Toda clase de insultos
EL NUEVO DIARIO, a través de reportajes televisivo, fue señalado de “antipatriótico” y vocero de los “oligarcas” por publicar el reportaje de Chamorro y otros actos reñidos con la transparencia que pregona el gobierno. El mismo presidente Ortega se ha encargado de atacar personalmente en actos públicos a los medios en diversas ocasiones, y hasta los ha llamado “contras”.

Meses después se dio la liberación del asesino de Carlos Guadamuz, William Hurtado. A esto se sumó las amenazas de muerte en contra del caricaturista Manuel Guillén y las intenciones de sacar del aire al político y presentador de televisión Jaime Arellano.

El juicio y condena por injurias en contra de La Prensa y la abierta campaña de difamación en contra de Jaime Chamorro Cardenal, Presidente de la directiva de ese diario, han dado lugar a que se observe de manera clara el manejo de instituciones públicas, como el Poder Judicial, para afectar a los medios. Los ataques y sabotajes en contra de diversas radios también son causa de preocupación.


Libertad de prensa históricamente amenazada
Cada uno de estos actos para el especialista e investigador de temas de comunicación, Arturo Wallace, refleja lo que ha sido la historia de la libertad de prensa en Nicaragua, la cual ha estado siempre amenazada, independientemente de quien ostente el poder.

“Yo no me imagino una Nicaragua en la que la libertad de prensa se practique sin amenazas, porque a lo largo de su historia la hemos visto amenazada, y en la actualidad hay una serie de circunstancias que la tensionan, por el convencimiento real de algunos actores políticos con posiciones autoritarias que quieren evitar que se les critique”, dice Wallace.

Ervin Vega, director del noticiero 24 horas, de Canal 8, dice que al analizar el contexto en el que se ha desarrollado la prensa libre en Nicaragua, se observa la confrontación del poder político, económico o de clases, con los medios de comunicación, y que por tanto, lo que vemos en la actualidad no debe de sorprendernos.

“La contienda del poder contra los medios es algo que siempre se ha dado y que difícilmente va a cambiar, porque hace falta mucha tolerancia de parte de quienes gobiernan o son dueños de grandes capitales, por lo que dicen los medios; y también a veces algunos medios abusan de la libre expresión para atacar políticamente a un gobernante que ven como enemigo”, señala Vega.


La política informativa
Su colega Omar García, Director de la revista “Sabemos lo que decimos”, que se transmite a través de radio “La Primerísima”, considera que aunque en Nicaragua existe libertad de prensa, se ve afectada por la manera en que el gobierno maneja su política informativa.

“Siento que hay una atmósfera de miedo a hablar en el gobierno, y me ha pasado que cuando pido una entrevista con algún funcionario, pone muchas trabas para poder hablar, porque parece que tiene que pedir permiso para abordar las temáticas que nosotros queremos tocar con ellos, y eso crea ruido y hace lento el trabajo de los medios”, dijo García.

A la vez estimó que ante la crítica o cuestionamiento de los medios de comunicación, la mejor arma que existe es la información, “y no el ataque o la descalificación”, que en nada ayudan a aclarar las inquietudes planteadas por los periodistas a quienes ocupan cargos públicos.

Para Wallace, esto último se torna un tanto difícil, por la confusión Estado-Partido que existe actualmente. “Los miembros del partido sandinista tienen derecho de hablar con quien quieran o no hablar, por sus cálculos e intereses, pero esto no debe confundirse con las obligaciones que asumen cuando se convierten en funcionarios públicos”, dijo.

El Poder Ejecutivo ha despedido a varios ministros por ofrecer declaraciones que el mismo gobierno ha considerado como críticas.

Según Wallace, existe una incomodidad natural del actor político Frente Sandinista por su manera de ver las cosas, la cual lo hace ser reacio a las críticas, y es por eso que se observa una especie de paranoia o desconfianza inevitable, porque es un partido formado y crecido en la conspiración, y le ha costado abandonar esas posiciones.

“La más mínima crítica se convierte en una traición al sistema, y creo que eso los está afectando”, considera el experto.


La política del silencio
Filadelfo Martínez, el veterano corresponsal de la agencia de noticias internacional ACAN-EFE, dice que la falta de acceso a los funcionarios de gobierno los mete en líos al momento de querer enviar una nota al exterior.

“Nosotros pedimos información a las diferentes entidades de gobierno sobre determinados temas, porque nos piden que citemos fuentes oficiales, pero generalmente nos dicen que se van a hacer las consultas y que nos van a devolver la llamada, lo cual no ocurre y nos hace verdaderamente complicado el trabajo”, señala Martínez.

Agrega que el gobierno los cita a conferencias de prensa que se brindan de una forma vertical, sin acceso a que los periodistas aborden temas de interés general, y eso no permite un desarrollo de la noticia desde todos los ángulos.

Ervin Vega dice que no se puede concebir una democracia sin libertad de prensa, pero criticó la posición que asumen a veces algunos medios de comunicación de “atacar por atacar” al gobierno.

“Creo que en ese sentido hay que replantearse las cosas y recordar que la libertad de expresión no puede utilizarse para hacer campaña a favor o en contra de determinados sectores, los medios no podemos ser objeto de propaganda política”, considera Vega.

Wallace coincide plenamente en este sentido, pues recuerda que el rol de los medios de comunicación no es hacer de tarima a favor o en contra de determinado sector, porque eso más bien estimula la polarización política del país.

Vega expresa que hay que escapar de esos excesos, pero también condena enérgicamente acciones como la del Ministro de Salud, de prohibir a un periodista la entrada a una entidad de gobierno, porque eso en nada abona al mejoramiento de las deterioradas relaciones gobierno-medios
“No hay justificación para no dejar entrar a un periodista a cubrir una actividad sólo porque no le parece a un ministro la manera como enfoca la información; en ese sentido creo que todos los medios deberíamos vedar a ese funcionario y no cubrir sus actividades en protesta”, recomienda.

Para el director de EL NUEVO DIARIO, Francisco Chamorro, el caso de Martínez no sólo perjudica al gobierno, sino que aumenta la política de secretismo con respecto a la sociedad en general. “No abona en nada, sino que agudiza la cada vez más preocupante relación entre los medios de comunicación, los periodistas y sus fuentes gubernamentales”, expresó.

Cada uno de los entrevistados se muestra optimista de que las relaciones entre el gobierno y los medios se mejoren en el futuro. Pero Wallace cree que de ocurrir lo contrario, y “para que la sangre llegue al río”, el partido de gobierno tendría que contar con la complicidad de otros actores políticos y de la sociedad misma, que no vea en los medios reflejada su realidad, sino otro tipo de intereses.


Hay que usar más Ley de Acceso
El especialista en temas de comunicación Arturo Wallace, considera que ante los obstáculos que han encontrado los medios de comunicación para ejercer la plena libertad de prensa, los periodistas y dueños de empresas informativas deben aplicar con más ahínco la Ley de Acceso a la Información Pública.

“La ley debe aplicarse en su plenitud para que no haya excusas, porque es natural que existan dificultades para hacerla cumplir a cabalidad, pero la solicitud de información y la negativa de quienes son responsables de brindarla, no van a dar lugar a señalamientos subjetivos, porque son claros en la ley los tiempos y los mecanismos”, expresa el experto.

“Esto, si se mantiene como hasta ahora, va evidenciar una política de no querer informar, y va a ser más difícil que a puro discurso y consigna se le quiera decir a la población que los medios tienen un ataque o son opositores del gobierno”, concluye.

EL NUEVO DIARIO solicitó el primero de abril de este año, por medio de la Ley de Acceso, al titular de ENEL, Ernesto Martínez Tiffer, una entrevista y una serie de documentos, para abordar en detalle el caso de la contratación directa de repuestos que pretendía con Gero Ibérica de Comercio Internacional S.L. (Gero-ICI), pero es la fecha y todavía se sigue esperando la respuesta con todos los términos y plazos de ley vencidos.