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¿Quién diría que hace más de 86 años nuestro lago Xolotlán era un espejo resplandeciente brillando al sol, donde los habitantes de Managua se bañaban y jugaban en sus traslúcidas aguas? Sólo basta dar un paseo por el Malecón de Managua para que esto nos parezca un hecho muy lejano o un sueño.

Desde 1927, cuando se construyeron las primeras alcantarillas de la capital, el lago ha sufrido una contaminación progresiva y letal, que agota poco a poco la vida de uno de nuestros más hermosos tesoros naturales. De esta manera, con los años, el lago se ha transformando en una verdadera cloaca, un basurero subacuático de desechos y escombros de una capital desordenada donde se antepone el bien particular al bien de la sociedad, y sobre todo al del medio ambiente.

Durante 50 años --de 1940 a 1990-- se dijo que esto era una solución temporal a la necesidad inmediata de construir un sistema de drenaje eficiente, para satisfacer los menesteres de la creciente población capitalina. Sin embargo, se continúa vertiendo basura en sus aguas y riberas, dándole al Xolotlán un aspecto gris y enfermizo.

Una de cal y otra de arena

Uno de estos proyectos, y probablemente el más importante que se está impulsando, es el denominado plan de “Saneamiento del Lago y la Ciudad de Managua”, financiado por los gobiernos de Alemania y Noruega, el Fondo Nórdico y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El proyecto fue creado con el fin de modernizar el alcantarillado de Managua, para que las aguas servidas no sigan contaminando el lago. Además, se pretende limpiar sus riberas --a través de brigadas--
y las aguas gracias a la planta de tratamiento.

Con el saneamiento se desea promover proyectos que impulsen el turismo y el uso recreativo del lago, sin contacto con el agua de las riberas de este tesoro capitalino, además de la protección parcial de la vida acuática, según el ingeniero Modesto Rojas, Director General del Departamento de Medioambiente y Urbanización de la Alcaldía del Distrito Dos de Managua.

No obstante, este proyecto de saneamiento tendrá repercusiones en el bolsillo de la población, ya que sin dinero para cubrir los gastos de mantenimiento, la planta no podrá cumplir con los objetivos planteados.

Esta tarifa aumentará dependiendo del usuario (residencial, domiciliar, instituciones y grupos subsidiados) y la cantidad de metros cúbicos que consuma, según como lo indica la modificación puntual a las tarifas vigentes para el servicio de alcantarillado sanitario de Enacal, en las que se incluye el cargo por tratamiento de aguas residuales domésticas, además del cobro por vertido de efluentes industriales en todos los sistemas administrados por dicha entidad.

Para salvar al lago

“Bywater es la empresa que ganó la licitación para la construcción la planta de tratamiento, pero hay en esto otras empresas involucradas”, dijo la ingeniera Tamara Ucherenko, encargada de la Dirección de Medioambiente y Urbanización de la Alcaldía de Managua.

Desde 1997 se creó una comisión integrada por el Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI), el Ministerio de Salud (Minsa), Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales de Nicaragua (Marena), la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal), el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), junto con la Alcaldía de Managua y el Ministerio de Relaciones Exteriores, para que se encargara de la coordinación, administración y supervisión de los programas que se desarrollen para el uso adecuado del Xolotlán.

“Al Departamento de Medioambiente y Urbanización de la Alcaldía de Managua le preocupa toda la basura y contaminación que tiene el lago y sus alrededores, por esto estamos trabajando con Enacal para remediar esta situación”, comentó la ingeniera Ucherenko a END.

Moderna planta

El proyecto de “Saneamiento del Lago y la Ciudad de Managua” consta de tres etapas fundamentales:
1- La modernización del alcantarillado de Managua, con el fin de que las aguas residuales del casco urbano sean enviadas hasta la planta de tratamiento a través de las estaciones de bombeo.

2- El desarrollo de un plan de monitoreo de sanidad y salubridad ambiental permanente para el cuidado del lago y sus riberas.

3- Construcción de una moderna planta de tratamiento de aguas residuales para disminuir la contaminación futura y darle limpieza estética al lago.

Según informes de Enacal, el proyecto cuesta 76.7 millones de dólares, de los cuales esta entidad aportará 6.1 millones de dólares y el gobierno central 7.5 millones de dólares.

“El proyecto inició en 1997 y se tenía planeado terminarlo en 2007, pero debido a algunos inconvenientes se harán las primeras pruebas de la planta hasta mayo de este año, arrancando en diciembre de 2008 y funcionando completamente en 2009”, explicó Ucherenko.

La planta de tratamiento consta de ocho sistemas de limpieza para el agua que ingresa a ella, los cuales se encargarán de todos los desechos sólidos y algunos químicos.

La planta, ubicada entre el kilómetro seis y siete de Carretera Norte, contará con los más avanzados sistemas de aseo para retirar los desechos sólidos del agua y evitar que las aguas servidas de la capital caigan directamente en el lago.

Actualmente el lago Xolotlán tiene un nivel de contaminación de desechos sólidos por persona de 0.70 kilos por día, cuando en otras ciudades la cifra es de 0.52 kilos por habitante, y en el área rural es de 0.14 kilos, según datos oficiales del Marena.

Sólo se tratarán aguas servidas

Este proyecto, diseñado únicamente para la desinfección del lago y el tratamiento de las aguas residuales domésticas de Managua, no se encargará de tratar las aguas de los vertederos industriales de las empresas privadas.

Este aspecto está incluido en las disposiciones establecidas en el decreto 33-95 de los compromisos de financiamiento para el proyecto del lago, donde se prohíbe la descarga de aguas residuales en las redes de agua saneada cuando contengan hidrocarburos, plaguicidas, compuestos tóxicos, desechos radioactivos, desechos químicos peligrosos, desechos industriales peligrosos y desechos patológicos peligrosos.

También impide la descarga de aguas limpias de desecho, de refrigeración y aguas pluviales, estableciendo parámetros de calidad para los líquidos y sólidos que son descargados en las redes de alcantarillado sanitario.

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