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Un “enmascaramiento de la estatización de las exportaciones”. Así calificó el sociólogo y economista Cirilo Otero la decisión del gobierno de Nicaragua de venderle de “Estado a Estado” a El Salvador, 125 mil quintales de frijoles por un monto de 6 millones de dólares.

El también economista Sergio Santamaría dijo, por su parte, estar de acuerdo con la venta directa entre los dos países, en el caso de que la Empresa Nacional de Granos Básicos (Enabás) interviniese como “un habilitador más que entra al mercado de competencia”. “Pero si el espíritu es comenzar a controlar las exportaciones de los productores, sería lamentable, y un grave error”, afirmó.

Ambos coincidieron en que la estatización de las exportaciones, una política implementada en los años 80 durante el primer gobierno sandinista, deprimió al sector productivo nicaragüense y le generó fuertes pérdidas. Y de repetirse esa receta, nuevamente el sector productivo podría sufrir esas mismas consecuencias.

Esta semana se conoció que la Asamblea Legislativa de El Salvador le aprobó al Ministerio de Agricultura y Ganadería de ese país un préstamo por 6 millones de dólares para comprarle a Nicaragua 125 mil quintales de frijoles.

Productores y exportadores aseguraron que Ariel Bucardo, titular del Ministerio Agropecuario Forestal, les aseguró que dicha exportación se realizaría a través de privados. Pero información proveniente de El Salvador señala que se utilizaría a Enabás para efectuar la compra.

El mismo presidente salvadoreño, Antonio Saca, afirmó: “Lo que está sugiriendo Nicaragua es que sea una compra directa, que el gobierno de El Salvador compre directamente al gobierno de Nicaragua”.

Sin embargo, Bucardo rechazó días atrás que el gobierno de Nicaragua haya presentado una oferta para exportar granos básicos, lo cual se contradice con lo anunciado por el presidente Saca.

“Si se utiliza a Enabás para enviar esos frijoles a El Salvador, es prácticamente el enmascaramiento de una estatización de exportaciones. Y cuando vos hacés una estatización de un producto, lo que provocás es una baja en la producción, deprimís al sector que se dedica a eso”, alertó Otero.

Según él, la estatización de la salida de granos básicos hacia otros países provocaría las llamadas “exportaciones clandestinas, porque se cerrarían las puertas para controlar la salida”.

“Eso sería una invasión en las reglas del mercado, le meterías más presión a la producción, y a mediano plazo los campesinos tendrían que emigrar a la ciudad. Ya lo vimos en los 80, fue algo que no dio resultado”, dijo.

Sergio Santamaría señaló que es necesario esperar la ejecución del acuerdo concertado entre Nicaragua y El Salvador.

Pero brindó su opinión: “Si Enabás actúa como comprador adicional, y lo que va a hacer es meterse en la competencia de la comercialización, lo veo bien. Es decir, si funciona como un habilitador más que entra al mercado de competencia, y si esto implica pagar un buen precio a los productores”.

“Pero si el espíritu es comenzar a controlar las exportaciones de los productores sería lamentable y un grave error. Lo que pasó en los 80 provocó la caída en las exportaciones y las producciones”, concluyó.