Edgard Barberena
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Soñó ser ingeniero industrial, pero el destino le tenía preparado una de las profesiones más nobles del mundo, en la que influyó su padre, quien fue propietario de un diario.

Este personaje es Juan Molina Palacios, quien por más de 30 años impartió clases en las aulas universitarias, y logró formar varias generaciones de periodistas.

Nació en Jinotega, en plena guerra mundial, en 1943. Su padre fue el diputado Juan Molina Rodríguez, y su progenitora, Marina Palacios.

Estudió los primeros años en su ciudad natal, en el Colegio San Luis de los Calazanes, y después pasó a estudiar interno en el colegio Centroamérica, de Granada, desde el segundo grado de primaria hasta bachillerarse en 1962.


La Estrella de Nicaragua
El “gusanito” del periodismo se le activó a Juan antes de bachillerarse, ya que su padre fue dueño del periódico La Estrella de Nicaragua. Su progenitor adquirió el diario cuando estaba cerrado, pero el viejo Somoza lo amenazó para que se lo vendiera.

Juan fue fundador, en el periódico El Tiempo, de Bogotá, de la página universitaria. Cuando regresó a Nicaragua trabajó en la página universitaria de La Prensa, de Pedro Joaquín Chamorro.

Cuando viene la lucha contra la dictadura somocista Molina Palacios se involucra activamente en el Sindicato de Radioperiodistas de Managua. No participó mucho en el periodismo de catacumbas, porque su padre estaba moribundo y tuvo que atenderlo hasta que murió, el mismo año en que asesinaron al doctor Pedro Joaquín Chamorro.


Ex alumnos por todos lados
Molina dice que en todos los medios de comunicación que visita se encuentra con ex alumnos.

“Me siento alegre porque esto es un logro en mi vida, haber formado esta gran cantidad de periodistas, y ahora no nos vemos con aquella relación entre profesor y alumno, sino como amigos y colegas”, dice Molina Palacios.

Recuerda muchos casos de estudiantes “que ahora son grandes profesionales, y muchos que creían que iban a ser buenos periodistas, no lo fueron”.

Juan relata que tuvo un estudiante que era tartamudo y temeroso, “pero ahora es un señor periodista y locutor. Recuerdo miles de casos de podría contar”.

Fundada la UPN, Juan pasó a ser Secretario de Relaciones Internacionales con la primera presidencia de Danilo Aguirre, y al mismo tiempo se desempeñó como vicepresidente a nivel regional de la Organización Internacional de Periodistas (OIP).


La Operación verdad
Recuerda que en Managua se llevó a cabo la reunión más grande de periodistas que se hubiera hecho en América Latina, en 1982, en la “Operación verdad”. En esa reunión fue la primera vez que se utilizó en Nicaragua la traducción simultánea en varios idiomas.

Como Juan estaba organizado en el FSLN, le dijeron que necesitaban que siguiera dentro de la Escuela de Periodismo en la UNAN-Managua, donde impartió clases por más de 30 años, a partir de 1968.

Confesó: “No me gustaba dar clases, pero ya metido en eso me entusiasmé con este trabajo”.


Relaciones Internacionales
Por su cargo en la UPN y la OIP, Molina Palacios comenzó a viajar al exterior en las reuniones de la Organización Internacional de Periodistas y la FELAP.

Esto lo llevó a recordar anécdotas, y contó que en 1980 había un inmenso aprecio por Nicaragua al inicio de la revolución. “Recuerdo que en República Dominicana una señora que se dio cuenta que yo era un periodista nicaragüense que llegaba a ese país, al montarme a un taxi, agarró su pañuelo y me dijo: ‘Usted no se puede montar porque usted es nicaragüense, y el asiento de este taxi está sucio’”, rememora.


Anécdotas por doquier
Juan contó las anécdotas suscitadas en la Corea del Norte de Kil Il Sung, la idea Suche y la creación de una canción que cantaron en un avión periodistas de varias nacionalidades que andaba en una reunión de la OIP. Conoció personalmente a Kil Il Sung, a quien le dio la mano y le dijo a Molina: “Oh, Nicaragua en mi corazón”.

Otra anécdota fue cuando Molina Palacios salvó al ingeniero Xavier Chamorro (Director-Fundador de END recién fallecido) y a su esposa, doña Ana María, en un avión del que no recuerda si era checo o cubano.

“En la nave, en pleno vuelo, comenzó una trifulca. Un cubano con un dominicano peleaban, por lo que llovieron botellas de vidrios dentro del avión, y veo a Xavier y a doña Ana María, y lo que hice fue ponerles encima la colcha que le ponen a los pasajeros en los vuelos, y los tapé cuando cayó una botella.

“La reyerta fue porque el dominicano, con sus buenos tragos, comenzó a hablar mal de la entonces URSS, e inició un pleito horrible a botellazos en el avión”, cuenta.


A lo que se dedica
Soñó ser ingeniero industrial, pero el destino le tenía preparado una de las profesiones más nobles del mundo, en la que influyó su padre, quien fue propietario de un diario.

Este personaje es Juan Molina Palacios, quien por más de 30 años impartió clases en las aulas universitarias, y logró formar varias generaciones de periodistas.

Nació en Jinotega, en plena guerra mundial, en 1943. Su padre fue el diputado Juan Molina Rodríguez, y su progenitora, Marina Palacios.

Estudió los primeros años en su ciudad natal, en el Colegio San Luis de los Calazanes, y después pasó a estudiar interno en el colegio Centroamérica, de Granada, desde el segundo grado de primaria hasta bachillerarse en 1962.


La Estrella de Nicaragua
El “gusanito” del periodismo se le activó a Juan antes de bachillerarse, ya que su padre fue dueño del periódico La Estrella de Nicaragua. Su progenitor adquirió el diario cuando estaba cerrado, pero el viejo Somoza lo amenazó para que se lo vendiera.

Juan fue fundador, en el periódico El Tiempo, de Bogotá, de la página universitaria. Cuando regresó a Nicaragua trabajó en la página universitaria de La Prensa, de Pedro Joaquín Chamorro.

Cuando viene la lucha contra la dictadura somocista Molina Palacios se involucra activamente en el Sindicato de Radioperiodistas de Managua. No participó mucho en el periodismo de catacumbas, porque su padre estaba moribundo y tuvo que atenderlo hasta que murió, el mismo año en que asesinaron al doctor Pedro Joaquín Chamorro.


Ex alumnos por todos lados
Molina dice que en todos los medios de comunicación que visita se encuentra con ex alumnos.

“Me siento alegre porque esto es un logro en mi vida, haber formado esta gran cantidad de periodistas, y ahora no nos vemos con aquella relación entre profesor y alumno, sino como amigos y colegas”, dice Molina Palacios.

Recuerda muchos casos de estudiantes “que ahora son grandes profesionales, y muchos que creían que iban a ser buenos periodistas, no lo fueron”.

Juan relata que tuvo un estudiante que era tartamudo y temeroso, “pero ahora es un señor periodista y locutor. Recuerdo miles de casos de podría contar”.

Fundada la UPN, Juan pasó a ser Secretario de Relaciones Internacionales con la primera presidencia de Danilo Aguirre, y al mismo tiempo se desempeñó como vicepresidente a nivel regional de la Organización Internacional de Periodistas (OIP).


La Operación verdad
Recuerda que en Managua se llevó a cabo la reunión más grande de periodistas que se hubiera hecho en América Latina, en 1982, en la “Operación verdad”. En esa reunión fue la primera vez que se utilizó en Nicaragua la traducción simultánea en varios idiomas.

Como Juan estaba organizado en el FSLN, le dijeron que necesitaban que siguiera dentro de la Escuela de Periodismo en la UNAN-Managua, donde impartió clases por más de 30 años, a partir de 1968.

Confesó: “No me gustaba dar clases, pero ya metido en eso me entusiasmé con este trabajo”.


Relaciones Internacionales
Por su cargo en la UPN y la OIP, Molina Palacios comenzó a viajar al exterior en las reuniones de la Organización Internacional de Periodistas y la FELAP.

Esto lo llevó a recordar anécdotas, y contó que en 1980 había un inmenso aprecio por Nicaragua al inicio de la revolución. “Recuerdo que en República Dominicana una señora que se dio cuenta que yo era un periodista nicaragüense que llegaba a ese país, al montarme a un taxi, agarró su pañuelo y me dijo: ‘Usted no se puede montar porque usted es nicaragüense, y el asiento de este taxi está sucio’”, rememora.


Anécdotas por doquier
Juan contó las anécdotas suscitadas en la Corea del Norte de Kil Il Sung, la idea Suche y la creación de una canción que cantaron en un avión periodistas de varias nacionalidades que andaba en una reunión de la OIP. Conoció personalmente a Kil Il Sung, a quien le dio la mano y le dijo a Molina: “Oh, Nicaragua en mi corazón”.

Otra anécdota fue cuando Molina Palacios salvó al ingeniero Xavier Chamorro (Director-Fundador de END recién fallecido) y a su esposa, doña Ana María, en un avión del que no recuerda si era checo o cubano.

“En la nave, en pleno vuelo, comenzó una trifulca. Un cubano con un dominicano peleaban, por lo que llovieron botellas de vidrios dentro del avión, y veo a Xavier y a doña Ana María, y lo que hice fue ponerles encima la colcha que le ponen a los pasajeros en los vuelos, y los tapé cuando cayó una botella.

“La reyerta fue porque el dominicano, con sus buenos tragos, comenzó a hablar mal de la entonces URSS, e inició un pleito horrible a botellazos en el avión”, cuenta.


Un duende en un avión
Juan estuvo en varias regiones, desde el Polo Sur hasta las regiones heladas de la Unión Soviética, pero rememora que en Angola el avión no salía, y “nosotros con la maleta lista; estábamos con el periodista y escritor mexicano Luis Suárez, y le preguntamos a una de las azafatas el porqué no salía el avión, y ella dijo: ‘Es que falta un duende’.

“Suárez le preguntó: ‘¿Es que vamos a llevar un duende con gorrito rojo?’ No, le dice la azafata: ‘Es un duende’. Un duende en portugués --idioma que se habla en Angola-- es una persona enferma. Llevaban un herido porque estaba la guerra en Angola”, recuerda.

“Un periodista chileno me dijo: ‘Hay una oportunidad de conocer la Antártica’, a lo que le dije que sí, pero él me respondió: ‘Tenés que pasar un cursito, y como no voy a ir, te cedo mi puesto’”.

Una vez que recibió el entrenamiento se fueron, “y lo que me impresionó fueron los paisajes, y siempre que viajaba, llevaba mi reservita de ron nicaragüense, y así me calentaba”.


Recordando al profesor Trejos
Juan también trajo a colación otra anécdota con el profesor Ricardo Trejos, quien está muy enfermo. “En un viaje que hicimos a México, con aquella euforia revolucionaria de los 80, y volando sobre el Distrito Federal, Trejos, con su ocurrencia, queda viendo abajo y me dice: ‘Hombré Juan, cuánta gente necesitaríamos para tomarnos la Ciudad de México’.

“Ricardo llegó a México con una temblorina (de la goma) y me dice: ‘Buscá que me ponga una inyección de Neurobión’. Se la busco en el hotel, se la ponen, pero le costó 40 dólares, por lo que no volvió a padecer de goma”.


Con Danilo en Angola
También recordó una historia con Danilo Aguirre en Angola. “Danilo era arrecho a fumar cigarro tras cigarro, y me tocó ser compañero de cuarto de él, y sólo miraba en la noche las ‘chivas’ de Danilo, pero en Angola no había nada, estaba en plena guerra, los supermercados estaban cerrados. Aguirre tuvo que pagar diez dólares por una cajetilla de Kent”.

Otra anécdota con Aguirre de la que Juan no recuerda si fue en Checoslovaquia, sucedió “en un auditorio, y el cambio de horario es horrible, porque uno se dormía
--debido al control del metabolismo--. En ese auditorio los micrófonos estaban integrados a los asientos, pero era tanto el sueño, que de repente veo que Danilo se me deja venir y me dice: ‘Estás roncando y se oye en todo el auditorio’”.


La de Eugarrios
Otra anécdota con Manuel Eugarrios: una vez bajan en uno de esos aeropuertos europeos, y “nosotros acompañándonos del ron nicaragüense íbamos no sé para dónde en Europa, y para trasladarte de las terminales te montan en unos busitos.

“Manuel andaba ‘golpeado’ cuando íbamos en el busito que tiene los asientos a los lados, y se despierta y me dice: ‘¿Hombré Juan, y ya vamos en el avión?’ Yo le dije: ‘No te preocupes, yo te arreglo todo’, y él me dice: ‘Qué avión más feo este hijo de p... incómodo, qué horrible se mueve’, pero le dije: ‘Todavía vamos en el bus’”.


Y la libertad de expresión
Juan, al referirse a los peligros que hay sobre la libertad de expresión, dijo que “hay unos síntomas que apuntan a eso, y no es que pueda venir censura, sino represión, y esto los periodistas lo están sintiendo”.

“Se quiere atemorizar al periodismo”, dice Molina Palacios, quien es del criterio que el FSLN no debe adoptar esas medidas. “Si tiene sus periodistas, por qué éstos no llevan a gente que analice lo que está diciendo otro medio informativo y no estar atemorizando”, expresa.

“Hay un sentimiento dentro de todo el periodismo como de presión, y para mí hay libertad de expresión, pero está siendo en este momento amenazada”, dice Molina Palacios, quien llamó a los periodistas a señalar eso públicamente.