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A orillas del Lago Xolotlán, en la antigua Plaza de la República, está uno de los edificios más emblemáticos de la capital, que data del siglo XX, la Catedral Santiago, de Managua, símbolo del neoclasicismo en el país y del recuerdo vivo de lo que destruyó el terremoto del 23 de diciembre de 1972. Sin embargo, su estado es lamentable. Está abandonada y ha sido protagonista de varios conflictos por su resguardo y administración.

La Catedral fue cerrada al público a partir del primero de noviembre de 2000, para evitar los riesgos de derrumbes, posiblemente después de la actividad sísmica que afectó a Masaya en junio de ese año.

El inicio de su construcción data de agosto de 1929, según el diseño de A. Masure y A. Van Gaver, arquitectos belgas. La empresa “Les Ateliers Metallurgiques” fue la encargada de la ejecución del proyecto de edificación, bajo la dirección del ingeniero Pablo Dambach. La estructura de hierro fue importada totalmente de Bélgica vía marítima, a través del Puerto de Corinto. La obra culminó en 1938 con un costo total de 89 mil 94 dólares, y fue consagrada el 25 de julio de 1946 por el Arzobispo de Managua de entonces, monseñor José Antonio Lezcano y Ortega.

Sin daño estructural

El terremoto de 1931 no afectó la Catedral, pero sí los edificios de los alrededores. El templo sólo tenía en pie su estructura metálica. Fue el terremoto de 1972, el que la inutilizó debido a que quedó fracturada, y como detalla el primer informe de daños, emitido por la comisión evaluadora de situación estructural de 1974, la Catedral no corría riesgo de colapso, aun con un terremoto de igual magnitud, pero el sitio no brindaba seguridad para la frecuente aglomeración de personas, por ello recomendaban la demolición.

También, el terremoto de 1972 permitió conocer la cantidad de fallas existentes en Managua, a través de estudios frontales, tal es el caso de la “Investigación de fallas activas de Managua y sus alrededores”, realizado por una constructora norteamericana, y publicado en 1975. Dicho informe determinó que la Catedral está rodeada por las “Fallas de los Bancos” y la “Falla del Estadio”, esta última causante del seísmo de 1931.

Según Roberto Sánchez Ramírez, Director de Patrimonio Histórico de la Alcaldía de Managua y miembro de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua, la Catedral ha sido objeto de varios informes y estudios de países como Brasil, España, Cuba y México. “Es una Catedral bien estudiada”, alega.

Es posible recuperarla

Todos los informes recalcan que la Catedral puede ser reconstruida, pese a que tiene rotos los arcos y muchas grietas por oxidación, principalmente en las escaleras y las vigas. Específicamente presenta un alto nivel de corrosión, así como rotura de paños, y las torres están dañadas, en especial la norte.

Sánchez analiza que para lograr este propósito es necesario que “haya unificación de criterios de restauración, un análisis presupuestario y definitivamente, establecer el propósito de la reconstrucción.”

“Personalmente, apoyo la moción de que la Catedral sea convertida en la sede del Museo Nacional de Arte Sacro o del Museo Arquidiocesano (...); lógicamente, debe definirse una comisión en la que deben estar representados todos los sectores involucrados: el Instituto Nacional de Cultura, Instituto Nacional de Turismo, la Alcaldía, el Colegio de Arquitectos de Managua, también es importante que el Arzobispo de Managua tenga un representante y algunos sectores profesionales (universitarios, escuelas de arquitectura), para que se determine en qué condiciones está la estructura”, agrega Sánchez.

Antonio Álvarez, de la Dirección de Geología Aplicada del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales, Ineter, explica que la última comisión que recibió el ente fue la de México, gracias a la visita del ex presidente Vicente Fox, en marzo de 2004, quien prometió financiamiento y apoyo para la restauración. “La visita de los ingenieros mexicanos fue solamente para evaluar la Catedral, que es una construcción vieja y muy bien hecha, pero que tiene cierto deterioro cultural y estructural”.

“Nosotros recomendamos sobre la peligrosidad de las fallas, pero los encargados tienen la última palabra, eso va a depender del financiamiento y de las técnicas que usen para asegurar la construcción”, puntualiza Álvarez.

¿Quién la administra?

Realmente, no se sabe quién es el encargado de la administración de la antigua Catedral. Se supone que está en manos del INC. Aunque el terreno pertenece al Estado, gracias al decreto de confiscación de las áreas afectadas por el terremoto, efectivo desde 1973. No obstante, el edificio pertenece a la Iglesia Católica.

Sánchez comentó que la Arquidiócesis de Managua ha solicitado recientemente la donación del terreno, para conservarlo como patrimonio de la Iglesia Católica, sin embargo, no ha habido respuesta por parte del INC.

¿Dónde está lo que donó Japón?

A finales de los años 90, el gobierno del Japón donó a la Catedral un sistema de audio para música gregoriana, así como luminarias. Pero todo desapareció “misteriosamente” y ninguna institución investiga el hecho.

Asimismo, también desapareció una de las carátulas de los relojes que decoraban las torres, precisamente el que marcaba la hora exacta del terremoto. “¿Cómo es posible que la carátula haya desaparecido?”, reprocha Roberto Sánchez.

Por cierto, una de las maquinarias del reloj de la torre sur se oxidó porque la guardaron en el sótano del vecino Palacio Nacional, hoy Palacio de la Cultura, administrado también por el INC.

No se pudo obtener la versión de la licenciada Blanca Aráuz, Directora de Patrimonio Nacional Histórico del INC, ubicado en las ruinas del Gran Hotel, sobre esta afirmación.

Valor incalculable

Al visitar la Catedral, se percata el estado de abandono de las ruinas: la basura, el pasto y residuos de materiales de construcción están presentes en todo el terreno. Toda el área es vigilada por una sola persona, lo que deja el templo expuesto al vandalismo y a la destrucción, tal como ocurrió en los años posteriores a 1972.

Por otra parte, la fachada del templo está cubierta por un enorme letrero de la Presidencia de la República, color rosado, que decora el sitio donde antiguamente estaba la fuente musical y ahora es un parque de ferias.

La Catedral Santiago posee un rico valor cultural, histórico y social, no sólo para Managua, sino para todo el país.

Igualmente, el templo era punto de referencia estratégico para la ciudad, ya que estaba ubicado en el centro histórico de la capital. Allí se hacían los grandes mítines en contra de la dictadura militar somocista.

La Catedral fue el primer templo tomado por los estudiantes “para protestar contra el gobierno de Somoza, era la primera vez en la vida política de este país que ocurría una cosa semejante”, recuerda Sánchez. Y fue testigo del triunfo de la revolución, cuando el 20 de julio de 1979 entraron todos los frentes guerrilleros a Managua.

Otro aspecto interesante es que sirvió de sepultura para notables personajes de la sociedad nicaragüense, como monseñor José Antonio Lezcano y Ortega, monseñor Alejandro González y Robleto, ambos arzobispos de Managua. También guardó los restos de José Dolores Estrada, así como de miembros de las familias más sobresalientes de Managua. “Eran personas que fueron enterradas en gratitud porque las familias daban apoyo económico a la Catedral”, rememora Sánchez.

Álvarez recalca que “la Catedral de Managua, así como el cerro Motastepe y la laguna de Tiscapa, son los sitios símbolos de la ciudad y de nuestra identidad capitalina”.