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El doctor Alejandro Serrano Caldera nos ofrece esta radiografía del Presidente: su discurso es “altisonante y confrontativo” y provoca conflictos donde no los había; desde el gobierno, casi con ostentación, se “atropella cotidianamente la legalidad”, y mientras las demás naciones de la región avanzan, sólo nosotros vamos para atrás.

El comandante Ortega “no puede gobernar al país cotidianamente desde una tarima y en un acto público”, sostuvo el filósofo, quien urgió, a pesar de las desconfianzas generadas desde el “monólogo del poder”, una concertación nacional con los diversos sectores, no para repartición de cargos, sino para poder enrumbar al país con temas que interesan más a la sociedad, como la crisis del transporte, la política agraria, la transparencia de los recursos petroleros…
Por eso demandó un diálogo, una concertación. Pero “hay un problema que sobresale sobre todos los demás, y que de alguna forma podría ser la causa, no digo de todo, pero sí de muchos problemas y el agravamiento de otros: es el tema del poder. Pareciera que todo está girando alrededor de cómo garantizar, consolidar y prolongar el poder”, dijo Serrano Caldera.

Expresó, a una pregunta, que todo monólogo es un riesgo en teatro y más en el poder, “porque te quedas hablando solo”. Son apasionantes en las tablas, pero en la tarima de la política pueden distorsionar la percepción de la realidad. La política es diálogo, recordó.

Hemos propuesto desde hace 20 años el proyecto de nación, la Nicaragua posible, que nos permita dar un salto cualitativo de este estancamiento político, en donde los problemas se repiten, y se repiten agudizándose en cada ciclo, lo cual hace que mientras los demás caminan hacia adelante, nosotros hemos comenzado a caminar hacia atrás en este momento, expresó.

Al observar dos indicadores en Centroamérica, precisa que Nicaragua está por debajo de la media del crecimiento regional y por encima de la media de la inflación. A todos afecta la crisis del petróleo, pero indiscutiblemente en este país, con una serie de conflictos políticos, laborales, económicos y de poder, la situación se complica.

“Pareciera que no se buscan las soluciones, sino los conflictos. Pareciera que donde no hay conflictos, se crea el conflicto. Hay un discurso que no es propositivo, que no se centra en el problema del petróleo, del desempleo, del invierno que viene de frente, en la pobreza crítica, en las políticas educativas de corto y mediano plazo; es lo que deberíamos discutir todos los días, y, por supuesto, centrados en la independencia de los poderes, la gobernabilidad democrática y el Estado de Derecho”.

Sin embargo, agregó, notamos que después de cada discurso se genera un conflicto, o por lo menos cada discurso lleva un mensaje conflictivo, y cada discurso establece una separación entre los nicaragüenses, divide a un país dividido y desarticula a una sociedad.

Obsesión por el poder
El ex Presidente de la Corte Suprema de Justicia, al plantear que una buena parte de todos los problemas tienen su causa en la perennidad en el poder, dejó claro que “si la preocupación central es ésa, difícilmente podremos resolver todos estos problemas”.

“Además, hay una trasgresión cotidiana a la legalidad, una serie de políticas inexplicables, y en un país con pobreza y desempleo se habla de 10 mil despedidos del sector público, y además los desempleados de las maquilas. El país no va bien. Necesitamos crear confianza, y el gobernante sobre todo debe tener un discurso que dé estabilidad al país, que dé la sensación que hay una preocupación por los problemas a nivel nacional, y por toda la sociedad nicaragüense y no para un segmento de ella.

La tarima y una
biografía confusa
En relación con la inspirada atención que el Presidente le rindió a una mexicana de biografía confusa, mientras no atiende con ese nivel de admiración a los finqueros, a los que producen el gallo pinto, a pocos días del invierno, el doctor Serrano dijo:
“La realidad de alguna forma desmiente la apariencia, la realidad está ahí con sus problemas, y no se resuelven procurando una proyección que sacude aunque dividas. Pareciera que el lema es: “Con tal que esto repercuta en los cables internacionales…”, pero no puede ser así, no se puede gobernar al país cotidianamente desde una tarima, y en un acto público. Aquí se requiere una sistematicidad en las políticas, una construcción de las políticas y transparencias para que la sociedad sepa qué medidas se están tomando y cuáles se van a tomar”.

Contra alguien
“No puede progresar un país en donde no hay un discurso que tienda a la serenidad ni a la calma, sino a la confrontación, como que no puede articularse un discurso por algo, sino contra algo, contra alguien”.

¿Es difícil que el presidente Ortega recomponga su propia figura y su papel en la administración del país?
Es difícil --como lo planteamos hace año y medio y hace 20 años-- definir estrategias políticas, económicas, educativas y de salud por 25 años. Esto es un poco difícil, pero no imposible. Pero lo absolutamente necesario es que se retome el sentido de gobierno, para enfrentar los problemas específicos, aunque no pensemos en una estrategia global, sino qué se va a hacer con el problema del transporte, con el tema del encarecimiento del petróleo, por qué no una transparencia total en todo lo que se hace, por qué no llamar a todas las fuerzas políticas…, no a negociar cargos en el Estado, sino para ver qué criterios hay para enfrentar el problema de la pobreza.

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