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En un usual y colorido acto presidencial previo a la Cumbre de Seguridad y Soberanía Alimentaria, el presidente Daniel Ortega instó a “liberar batallas de la conciencia” y a buscar medidas para garantizar el comercio justo, pues “el comercio libre favorece el enriquecimiento de los especuladores”.

El mandatario se reunió en la Plaza de la Revolución con sus partidarios y dio la bienvenida a la delegación de Venezuela, encabezada por el canciller Nicolás Maduro, y a la de Bolivia, encabezada por el presidente Evo Morales.

Ortega envió un abrazo al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quien no asistió por problemas de salud, según aseguró Maduro. “Le decimos a nuestro hermano, compañero Hugo Chávez que aquí, aquí está su pueblo”.

El discurso de Ortega estuvo cargado de recuerdos y de ataques al libre mercado, causante, según el gobernante, de los problemas alimentarios de la actualidad. Morales, quien se presentó con 40 minutos de retraso a la actividad, secundó a Ortega y explicó la situación sociopolítica de Bolivia, donde también el “capitalismo es el peor enemigo y el peor enemigo de la humanidad”.

Su concepto de libre comercio
Ortega insistió en que el libre comercio no beneficia a los productores porque a éstos se les pagan precios irrisorios. “Por eso no podemos aceptar que la comercialización del frijol sea por libre comercio. ¿Qué significa libre comercio?, que al productor le pagan bien poco, y que el vendedor lo revende a un precio elevadísimo, y a las familias lo llevan a un precio carísimo”, ejemplificó.

“Estamos hablando de la pobreza que no han podido resolver, ¿y qué están haciendo el imperio y sus aliados locales?”, preguntó Ortega, quien, como siempre, saltó de un tema a otro, y así habló de Germán Pomares Ordóñez, del triunfo de Fernando Lugo en Paraguay, y de la ocasión cuando el ex presidente cubano, Fidel Castro, estuvo en esa misma plaza.