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Expositores de la empresa privada y del Estado, coincidieron durante el panel “Alza Mundial en el Precio de los Alimentos, Amenazas y Oportunidades”, organizado por la Universidad Americana (UAM), en que Nicaragua tiene una oportunidad de desarrollo si logra aumentar sus niveles de producción agropecuaria de forma tecnificada.

Nicaragua, que según el último Índice de Desarrollo Humano (IDH) elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en 2007, ocupa el lugar 110 en desarrollo, podría encontrar una oportunidad en medio del alza del precio de los alimentos: los cereales, con un alza de 41%; aceites vegetales, 60%; y productos lácteos, 83%, según la FAO.

Entre marzo de 2008 y el mismo mes del año pasado, el valor de venta del trigo se disparó 130%; la soya 85%; el maíz 35% y el arroz un 71%, de acuerdo con la FAO. Según el Banco Mundial, la población pobre está gastando hasta el 75% de sus ingresos en alimentos, y se estima que en los últimos tres años los precios de los alimentos en general han aumentado un 83%.


Un tercio subalimentados
La FAO estima que el 27% de la población, 1.5 millones de personas en Nicaragua, sufre de subnutrición, o sea, que la ingesta de alimentos es insuficiente para satisfacer las necesidades de energía alimentaria de manera continua.

Nicaragua forma parte de los 25 países en el mundo que padecen de inseguridad alimentaria nutricional severa. Pero, con más del 50 por ciento de su tierra cultivable subutilizada y abundantes recursos híbridos para el cultivo de granos básicos y la ganadería, tiene el potencial para aprovechar al máximo esta coyuntura.

El gobierno y la empresa privada de Nicaragua deben articular a la mayor premura todos sus recursos industriales y agrícolas para disminuir barreras de acceso de mercado, especialmente para los más pequeños productores, y reducir la brecha entre lo rural y lo urbano.


Lastre de subsidios en países ricos
El economista Francisco Mayorga considera que el modelo agrícola global está agotado por los subsidios agrícolas y la ayuda alimentaria de los países ricos, que han impedido el desarrollo agrícola de los países pobres. Hay un conflicto de intereses entre las petroleras y las grandes corporaciones agropecuarias, estimó.

Existen grandes presiones para que los gobiernos de los países ricos dejen de subsidiar los biocombustibles, pero éstos seguirán teniendo demanda y serán producidos en los países del trópico, dijo.

Mayorga afirmó que los subsidios en los países ricos les han dejado un enorme excedente de alimentos que ha sido regalado a la FAO y a la AID, que a su vez lo traían a los países pobres, por ejemplo, la leche en polvo, y entonces los productores de los países tropicales no podían competir en producción frente a esos subsidios.

Sin embargo, dijo Mayorga, Nicaragua tiene una oportunidad porque tiene tierra y agua para producir, y existe un millón y medio de manzanas con potencial agrícola que están ociosas, donde es posible una expansión de áreas al ritmo de 5% anual durante cinco años. Hay dos mil hectáreas para palma africana en la Región Autónoma del Atlántico Note (RAAN) y recursos hídricos para irrigación.


Contra monopolios
Mayorga enfatizó que los monopolios son los grandes enemigos de la competencia y de la economía de libre empresa. Los grandes grupos económicos se posicionaron en la actividad de procesamiento y en la exportación. “En la báscula te espero”, era la consigna de los grandes capitales hacia los pequeños productores. Se formaron grandes capitales, pero la pobreza se profundizó y el modelo se desmoronó.

Opinó que la asociatividad podría permitir que los pequeños y medianos productores desarrollen sus propias agroindustrias y manejen directamente sus exportaciones. Los mercados justos (Alemania, los países escandinavos y Venezuela) pueden significar mejores condiciones para los pequeños y medianos productores. Esto podría permitir que se desarrolle un modelo de libre empresa, con oportunidades y prosperidad para todos, es decir, un capitalismo democrático.

Amílcar Ibarra, presidente de Agricorp, empresa que controla la comercialización de más del 50 por ciento del arroz que se consume en el país, dijo que es necesaria una política coherente entre los empresarios y el gobierno, para aprovechar el momento, mejorando y aumentando la producción a fin de superar el nivel de vida los nicaragüenses.

Agricorp, según un artículo de Ibarra, publicado en 2005 en la revista Making News, nació en 2000 como resultado de la fusión de dos empresas nacionales dedicadas a la importación y procesamiento del arroz.

En 2005 comercializaba el 51% del arroz nicaragüense, con una facturación de 102 millones de dólares, con capacidad de producir 2.5 veces el arroz que se consume en Nicaragua, y capacidad de importar 85,177 toneladas métricas, muy por encima de sus máximos competidores.

Aunque el arroz representa el 70% de las ventas de Agricorp, según el artículo, están presentes en productos de consumo básico como la harina de trigo, maíz, huevos y frijoles. Según Ibarra, Agricorp representa para la economía nacional tres veces más de lo que es la General Motors para la economía de Estados Unidos.


Capitalista más que salvaje
Ibarra afirmó que Nicaragua no tendrá problemas con el arroz, porque hay para los próximos dos años. Recomendó que ante la falta de dinero de parte del gobierno para subsidiar la alimentación a los más pobres, los empresarios vean la posibilidad de vender productos de igual valor alimenticio, aunque de menor calidad para los pobres, por ejemplo, arroz de inferior calidad, alas de pollo, vísceras y otros alimentos.

“Nos podemos convertir en el productor de comida para Centroamérica, en vez de estar importando de Centroamérica, 150 a 200 millones de dólares en productos lácteos y carnes, y exportando cinco millones de frijoles”, dijo Ibarra.

Planteó la necesidad de establecer un programa que permita ampliar la producción. Por ejemplo, de frijol hay sembradas 327, 459 manzanas, lo que hace una producción de 13.74 quintales por manzana, pero con tecnología se podrían producir de 30 a 40 quintales por manzana. Con la misma tierra agrícola se puede aumentar la producción, dijo.

Asimismo, habló de aprovechar el bosque en siembra de productos como la soya, de la cual antes se cultivaban 50 mil manzanas. En el caso de la palma africana, Costa Rica siembra 130 mil manzanas, Honduras 30 mil y Nicaragua 10 mil.


Producir en vez de importar
Álvaro Fiallos, presidente del Instituto de Desarrollo Rural (IDR) y de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG), afirmó que Nicaragua está en las condiciones actuales porque en los últimos 15 años se priorizó la importación de alimentos en vez de la producción.

Ejemplificó el caso de la soya, que en 1982 se sembró diez mil manzanas y en 1991 llegaron a 50 mil manzanas, hasta que las aceiteras nacionales dijeron que era más barato traer aceite para refinar que poner a trabajar las fincas.

Recordó que en 1996 un funcionario de gobierno dijo que la semilla de soya había sido desarrollada por un ignorante y había que traer soya de Estados Unidos, y hoy solamente hay dos mil pastizales de semilla de soya.

Afirmó que este año sólo se va a sembrar entre cuatro mil o cinco mil manzanas de soya, porque no hubo tiempo de traer semilla de Brasil, lo que dejará una pérdida al país de vender y tener aceite sin tener que importar, porque el año pasado se pagaba a ocho dólares y ahora la pagan hasta en 32 dólares.

Lo anterior, indicó Fiallos, es consecuencia de la política de que es más barato comprar a Europa y Estados Unidos los alimentos subsidiados que ponernos a producir aquí, y la seguridad alimentaria no puede depender de otras economías y órdenes políticos.

Considera fundamental que los productores se asocien y entren en alianzas de distintos tipos. Los arroceros pretenden aliarse con una empresa como Agricorp, para comercializar y vender.

Reconoció que El Salvador tomó la decisión de comprar frijol a Nicaragua para bajar los precios, que cuando llegó la solicitud de compra por seis millones de dólares, aquí ya no había.

“En Nicaragua nos abrimos totalmente para que se fueran a El Salvador cinco mil toneladas en diez días, salieron en manos de empresas privadas, pero E Salvador, nos ‘corcholea’ y no deja entrar el queso, pero si Nicaragua le pone una medio traba vienen y chantajean. Honduras cerró la frontera de exportación del frijol, pero vienen a comprarlo a Nicaragua. ¿Qué hubiese pasado si el gobierno dice que cierra la frontera a la exportación del frijol?”, se preguntó Fiallos.

Reconoció que el financiamiento es un problema muy serio, porque los bancos dicen que tienen millones para los agricultores, y éstos no llegan porque les piden dos o tres por uno la garantía. Pero “están dependiendo de que el papa gobierno lleve el crédito, y se debe terminar con esa tradición y dependencia”.

No hay fondos, dijo Fiallos, quien se pronunció a favor de una política coherente entre el Estado y el sector privado, para que puedan aprovechar la situación y tener un mayor desarrollo, por ejemplo, existe ANAR que conoce toda la cadena productiva en comercio rápido para en estas circunstancias salir adelante.