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PARTE I: SE OLVIDARON DE LOS HÉROES

Si hubiera sido en la época revolucionaria, seguro hubiera llevado el nombre de algunos de los muchachos caídos durante la sangrienta guerra de insurreccional de 1979.

Hubiera habido mucho por donde escoger, de una lista de más de 50 mil muertos que dejó la batalla por derrocar a la dinastía Somoza que, a sangre y fuego, había gobernado al país como hacienda familiar.

Bien pudo haber sido el muchacho humilde del barrio Los pescadores, que se metió a guerrillero; el vendedor ambulante de helados del San Sebastián que servía de correo; el estudiante del Loyola que dejó los lujos para luchar con convicción casi religiosa por una nueva Nicaragua, o incluso podía haber sido el nombre de la señora cuyos tres hijos adolescentes murieron atrincherados en las antiguas ruinas de la Catedral Metropolitana y por lo cual recibió una medalla como Madre de Héroes y Mártires.

Pero no les tocó el honor a ninguno de ellos, a como se estilaba en los duros años de la revolución sandinista, donde a cada calle, barrio, escuela, hospital o casa comunal se le ponía el nombre del caído más cercano o querido de la comunidad, como un homenaje póstumo a los guerrilleros muertos durante la guerra civil.

Esta vez, el proyecto urbanístico más visible del segundo mandato del presidente Daniel Ortega, que se desarrolla en los predios del antiguo casco urbano de Managua no lleva nombre de héroe, ni lleva la fecha de alguna efeméride importante en el calendario sandinista, menos la de un prócer nacional
Se llama “Proyecto El Pueblo Presidente”, y para ser beneficiario se necesita de una carta recomendatoria del coordinador local de los Consejos del Poder Ciudadano (CPC), la organización creada por el presidente Daniel Ortega y la primera dama Rosario Murillo

PARTE II: CLIENTELISMO POLÍTICO
Xiomara R. tiene 23 años, está casada con un joven de 25 que estudió electricidad; además tienen un niño de tres años y otro por venir en octubre.

Viven desde hace años en casa de la suegra de ella, en el barrio México, del Distrito V. Ahora que la familia ha crecido, ellos buscan su propio hogar y para ello han llegado a tocar las puertas del Instituto de la Vivienda Urbana y Rural (Invur).

Ahí le explicaron la metodología: vaya a recepción, entregué su cédula y espere ser llamada.

Pasaron grupos de 21 personas a una sala, donde un funcionario muy joven les explicó didácticamente que las casas que ellos veían en la Avenida Norte, cerca del antiguo casco urbano de Managua, eran proyectos de años atrás que habían sido rescatados por el actual gobierno.

Se les explicó que el Invur no es constructor de casas, sino un facilitador del Estado al servicio del Pueblo Presidente. Que en caso se les llamara, se les pediría una cuota de enganche de cerca de 300 dólares, y que si eran beneficiados, pagarían una mensualidad ínfima en comparación al precio real de las casas en las urbanizaciones privadas. De 50 dólares a menos.

“Sin el esfuerzo del Comandante estas oportunidades no existirían”, les dijo el joven, al tiempo que les entregó un formulario para que cada cual pusiera sus datos, ingresos mensuales, direcciones y números telefónicos.

Al final, el funcionario les dijo a los interesados que se les llamaría más adelante, y para que todo fuera más ágil, favor se avocaran con sus dirigentes locales de los CPC para obtener una carta de recomendación, con membrete, número de cédula del líder, teléfonos y dirección exacta. “Para verificación”, recordó, antes de despedirlos y llamar al siguiente grupo.


PARTE III: INVUR GUARDA SILENCIO
12 días, varias preguntas y cero respuestas. EL NUEVO DIARIO se comunicó con la oficina de comunicaciones del Invur el seis de mayo para solicitar una entrevista con Judith Silva, Presidenta Ejecutiva de la institución, sobre el proyecto habitacional “El Pueblo Presidente”.

Gloria Isabel Martínez, de comunicación, pidió enviar por escrito las preguntas para presentarle el caso a Silva. Así se hizo.

Tras los saludos de rigor y cortesía, se le planteó a Martínez con claridad la información que se requería: total de viviendas, tamaños de lotes y viviendas, precios estimados de las casas y costo total del proyecto, origen de los fondos, sistema de pago para los beneficiarios, metodología de selección de beneficiarios, número de beneficiarios.

Además, se pidió la información sobre la empresa ejecutora del proyecto, los detalles de la licitación de la obra y el tiempo estimado para la construcción.

“Ella anda bastante ocupada, pero cuando tenga una respuesta te aviso”, dijo Martínez ante las insistencias de EL NUEVO DIARIO.

A la fecha Silva sólo ha respondido ante la primera dama, Rosario Murillo, en una de los eventos públicos llamados El Pueblo Presidente, en Monseñor Lezcano, el pasado 27 de marzo.

Ahí informó que ese organismo gubernamental ha iniciado 57 proyectos en 14 departamentos, para construir 5,365 casas, que beneficiarán a 27,030 personas y generarían 77,442 empleos directos e indirectos, dentro del programa Casas para El Pueblo.

Del citado programa se conoce únicamente lo que confesó Ortega el pasado miércoles: que son fondos de la cooperación venezolana, que ascienden a 71 millones 884 mil dólares, y forman parte de los proyectos sociales como “Calles para el Pueblo”, “Usura Cero” y “Hambre Cero”.


PARTE IV: NO LICITARON LAS CASAS DEL PUEBLO
El arquitecto Mauricio Delgado, constructor privado de viviendas y edificaciones, denunció que el “Proyecto El Pueblo Presidente” no fue licitado, a como manda la Ley de Contrataciones del Estado.

“No sé cómo hicieron, ni bajo qué condición, pero le entregaron la obra a la empresa Tecnosa, sin darle la oportunidad a otras empresas a participar en la licitación”, denunció Delgado.

¿Existe un procedimiento legal para autorizar la construcción directa de un proyecto estatal sin la aprobación de la Contraloría General de la República? Sí existe, pero en este caso ni la misma CGR conoce a fondo las razones por las cuales el Invur autorizó a una empresa determinada la realización del proyecto.

EL NUEVO DIARIO consultó a la Dirección Jurídica de la Contraloría, para conocer si ellos habían autorizado la exclusión de procedimientos al Invur sobre el proyecto, pero ahí dijeron que nunca tal institución ha solicitado nada que tenga que ver con el proyecto en cuestión.

“No recuerdo nada que tenga que ver con esas casas, ni permisos ni licitaciones, ni contrataciones directas. Desconozco la manera en que se está haciendo”, dijo el contralor Lino Hernández.

De igual modo, en el Sistema de Compras y Contrataciones del Estado, que la Dirección General de Compras y Contrataciones del Estado (DGCE) sostiene en internet, Tecnologías y Sistemas Sociedad Anónima, la empresa que supuestamente construye el proyecto, no aparece registrado como proveedor del Estado.

Tampoco aparece asignada la licitación del proyecto del Invur a Tecnosa bajo ninguna de sus formas (licitación pública, licitación por registro, licitación restringida, compra por cotización).


PARTE V: ARGÜELLO, ROSARIO Y LAS CASAS PRESIDENTES
Sobre la dupla norte y frente al edificio de Petronic, en las ruinas de la vieja Managua, que fue extinguida por el terremoto de 1972, se observan cientos de casas grises ya levantadas y agitación de obreros de la construcción en obras de fuerza y golpe.

No hay rótulos como aquellos que se acostumbraban en las obras públicas en los pasados gobiernos de derecha, donde se leía: proyecto tal, financiado por la institución tal con fondos del gobierno Tal. Obra: construcción de tantas viviendas de concreto, costo total, tanto. Construye empresa tal.

La única información referible son los números celulares pintados en una pipa de agua y un rótulo que cuelga de una casa rústica que hace de oficina en medio de la construcción, donde ondean banderas rojinegras y postales del Pueblo Presidente.

Los números pertenecen a Edificaciones M2GA. Son subcontratistas del proyecto y ellos brindan información sobre las casas.

--¿Hola? ¿Edificaciones MGA?
--“Sí señor, aquí mismo. Llama por las casas ¿verdad?”

--Sí, es que vimos el número en la construcción y queríamos preguntar por la información.

--“Claro, compañero. En primer lugar este proyecto es del Invur, ahí le pueden dar toda la información que necesita. Sólo pregunte por el ‘Proyecto El Pueblo Presidente’”.

--“Correcto. Y usted puede decirme cuántas casas son y cuánto valen”.

--“Los precios no los sé, son casas sociales y no sé si las venden. Lo que puedo decirle es sobre las casas. Son de 45 metros de mampostería reforzada y losetas de concreto en algunas etapas. Los lotes miden 12.5 metros de frente por 12.5 metros de fondo. No sé qué más le puedo decir, vaya al Invur y ahí le informan”.

--Gracias amigo. ¿Cuántas casas van a construir?
--“Son 890 viviendas construidas por el gobierno. Van a ser inauguradas el 19 de julio por la compañera Rosario, para esa fecha nosotros ya tenemos que tener entregadas la mayoría de las casas. Creo que va estar El Campeón (Alexis Argüello, candidato a alcalde de Managua por el FSLN)”.

--¿Y será que le den a todo el mundo?
--“No sé, andá al Invur y preguntá con confianza, ahí te van informar. Lo único que le te recomiendo es que hablés con el coordinador de los CPC de tu barrio, porque están pidiendo cartas de los CPC, pero mejor andá al Invur y meté tus papeles”.


PARTE VI: INSTRUCCIONES DE NO HABLAR
EL NUEVO DIARIO ubicó y visitó las oficinas de la empresa Tecnologías y Sistemas S.A. Éstas se encuentran ubicadas a pocas cuadras de las casas en construcción, de las instalaciones del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), en el barrio San Sebastián, de Managua, una cuadra y media hacia el norte.

En la primera visita, a eso de las diez de la mañana del pasado viernes, nos confirmaron que el nombre del gerente es Luis Adrián Pichardo, y que Tecnosa es la encargada de la ejecución del proyecto. Pichardo no se encontraba y dijeron que regresaría por la tarde.

Cerca de las dos y media de la tarde del viernes 16 de abril, llegamos nuevamente a las oficinas. Esta vez nos atendió Patricia, quien se identificó como asistente del señor Luis Adrián. “Él no se encuentra ahorita, pero nosotros tenemos instrucciones de no brindar ninguna información sobre la construcción de las casas”, respondió.

Le explicamos que en el Invur no nos habían dado respuesta. “Sí, pero nosotros tenemos instrucciones del Invur de no hablar”, sostuvo. Dijo que daría el recado de nuestra visita a su jefe, pero éste nunca llamó. No lo iba a hacer.


PARTE VII: DOLOROSO COROLARIO
Las casas son un “huevito”, no llevan vigas coronas ni amarres que garanticen su estabilidad en una zona donde los terremotos del 31 y de 72 no dejaron piedra sobre piedra.

Invur es otra institución que se sale de los controles del Estado y pasa a ser instrumento directo de la pareja presidencial, con absoluto desprecio por la ley y sin el mínimo decoro por guardar las apariencias institucionales.

Una Contraloría que sigue funcionando al calor de lo que conviene partidariamente a los socios, mayoritarios y minoritarios, del pacto que los colegió.

Finalmente, además del desparpajo para usar los bienes del Estado para clientelismo político, se trafica con la necesidad social y hasta se deja entrever que la “constructora” está manejada por testaferros que ocultan la consecuente corrupción que siempre está presente cuando desaparecen los controles del Estado.