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La joven educadora disparó accidentalmente la pistola de su prometido, el policía Julio Salinas Pineda, de 25 años, con quien mantenía un noviazgo desde hace 18 meses, por lo que habían acordado, con la autorización de los padres de Anixia, que él la visitaría en la casa de su hermana, Arsenia Rivera Zeledón –-donde sucedió la tragedia--, ubicada a pocos metros de la vivienda de sus progenitores.

Al parecer, el joven policía llegó a visitar a su novia, quien le pidió que le enseñara su pistola de reglamento, con tan mala suerte que el arma tenía un proyectil en la recámara y ella inocentemente accionó el gatillo. Todo hace indicar que fue una negligencia del muchacho, porque no revisó su arma antes de mostrársela a su amada.

La muchacha recibió el impacto de bala en la parte superior del tórax, con orificio de salida en la espalda, y en el trayecto el proyectil afectó varias arterias del corazón que le provocaron una hemorragia interna.

Anixia Lisseth, una joven emprendedora a pesar de su corta edad, era maestra de educación media y cursaba estudios en el Centro Universitario Regional UNAN-Matagalpa, para obtener la licenciatura en Educación Física. Por su entereza, responsabilidad y abnegación en su trabajo, la profesora Anixia logró ganarse el cariño de sus compañeros de trabajo y alumnos del Centro Escolar “Rubén Darío”, donde tenía casi dos años de laborar.

Según la profesora Arsenia, la muchacha estuvo con vida entre cinco y seis minutos después del accidente, por lo que Julio la asistió en un intento por salvarle la vida. El joven oficial fue detenido por la Policía para que enfrente el proceso ante las autoridades competentes.

Anixia era la tercera de los cinco hijos del matrimonio compuesto por los señores Dominga Zeledón y Natividad Rivera, quienes también se dedicaban a la delicada labor de impartir clases.