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Mientras la trata de esclavos en el siglo XIX estaba autorizada por los estados y se concentraba en la raza, hoy existe la Trata de Personas como nueva forma de esclavitud, fenómeno impulsado por las millonarias ganancias que esta actividad deja a las redes de explotadores.

La Trata de Personas es un delito sin fronteras. Nicaragua es uno de los países del istmo centroamericano que presta las condiciones apropiadas para que la mafia organizada “trabaje” a sus anchas con los niños y con los adolescentes.

A pesar de los esfuerzos por erradicar este delito, en Nicaragua, las instituciones del Estado que deben velar por evitar que este delito y muchos otros sigan expandiéndose, ofrecen sólo propuestas de lo que se debe hacer, y después todo queda en documentos y afiches. Actividades concretas no existen.


La interpretación de la trata de personas
La Trata de seres humanos, de acuerdo con USAID, debe entenderse como la captación, traslado, acogida o recepción de personas, recurriendo a amenazas, uso de la fuerza o de otras formas de coacción, rapto, engaño, fraude, abuso de poder, violación de una situación de vulnerabilidad, con fines de explotación sexual, laboral, de servidumbre doméstica, de mendicidad y de matrimonios forzados, entre otros.

Los registros y cifras que existen sobre Trata de Personas en nuestro país, según el Ministerio de la Familia, en nada reflejan el impacto de este delito.


Pobreza de datos
En 2007 se repatrió a 76 personas, de las cuales sólo 12 eran víctimas de Trata. Según el informe proporcionado por la doctora Ivonne Ibarra, Directora de Protección Especial de MiFamilia, en los primeros cuatro meses del año en curso se han repatriado a 18 personas, sin embargo, estudios realizados por algunos ONG indican que la realidad es otra.

Las autoridades gubernamentales deben hacer más en cuanto a este atropello que viola los derechos humanos de nuestros niños y adolescentes. De las 64 personas repatriadas en 2007 e inicios de 2008, a 13 se les identifica como víctimas de Trata, refleja el informe que proporcionó MiFamilia.

Save the Children realizó un mapeo geográfico y social --publicado el año pasado--, donde deja en evidencia que el problema es más grave de lo imaginable. Los resultados arrojaron las rutas, los puntos ciegos, puestos de control y zonas de riesgo. Cabe decir que la mayoría de las nicaragüenses son llevadas en excursiones y su principal destino es Guatemala. Un factor fundamental de vulnerabilidad es la pobreza.

Según el Banco Interamericano de Desarrollo, Nicaragua es el segundo país más pobre del continente americano, después de Haití.

La Organización de las Naciones Unidas, ONU, asegura que la Trata de Personas es el tercer negocio más lucrativo a nivel mundial, después del tráfico de drogas y de armas.


Negocio redondo
Este delito es un sólido negocio dominado por las redes bien establecidas, que operan con impunidad, y cuyos tentáculos son casi invisibles, pero poderosos, a tal grado que han logrado entrar en el país a la vista y paciencia de todos, sin que haya alguien que los neutralice; además, se practica el satanismo, según algunos testimonios de quienes han logrado escapar de ese infierno.

La Organización Internacional de las Migraciones, OIM, ha trabajado en proyectos regionales cuyo objetivo principal es ayudar a reintegrar a las personas que han sido afectadas por el Tráfico y Trata con fines de explotación sexual y comercial, e incluyen a instituciones como MiFamilia, Policía Nacional, Migración y Extranjería y Ministerio Público, para sensibilizar a las autoridades.

Brenda de Trinidad, coordinadora de Trata de Personas, de la OIM, en Nicaragua, conversó con EL NUEVO DIARIO, y manifestó que el Tráfico y la Trata son delitos que someten a las personas.

Para este tipo de “negocio”, las niñas son las más cotizadas en Guatemala, seguidas de las salvadoreñas. Afirmó que es evidente el problema de las redes, las cuales, incluso, tienen más recursos que los organismos.


Trata invisible
La trata interna, al igual que la externa, se realiza de manera abierta y normal, dijo De Trinidad, ya que las muchachas que llegan de Bluefields, El Rama, zona Norte y Chinandega, son explotadas en clubes nocturnos, que se escudan bajo el nombre de “centros de masaje”.

Todo este accionar ya es conocido y no es un secreto para nadie. A pesar de que las organizaciones sociales han hecho las denuncias.

Una dificultad, según De Trinidad, es cuando las víctimas de Trata son adultas, o sea mayores de 18 años. Muchas padecen el Síndrome de Estocolmo, es decir, adoptan afinidad con sus captores.


El caso Nicaragua
El primero, es el de una nicaragüense de 52 años, que aceptó la propuesta de trabajo con buena paga de una pareja de diplomáticos, quienes se la llevaron a Argentina.

Cuando llegó le quitaron los papeles, las encerraron en la casa, medio le daban de comer, no le permitían hacer llamadas a sus familiares e incluso la golpearon y la hicieron trabajar como esclava.

Un día que quedó sola, la señora aprovechó para contactar a familiares, les relató su odisea y a través de OIM la recuperaron. Esto deja en evidencia que, entre los explotadores, hay algunos funcionarios diplomáticos.

El otro caso es el de una guatemalteca de 18 años, que llegó a Nicaragua, siguiendo a un novio. Al estar en el país, éste la golpeaba, y fue gracias a los escándalos que algunos vecinos denunciaron el maltrato y los abusos que como pareja le daba. Se coordinó con Casa Alianza para regresarla.


“Carne nueva”

En países como Guatemala, donde esta mafia actúa incluso sobre las autoridades, es difícil trabajar en coordinación con las ONG, que logran en algunos casos recuperar a las víctimas.

En night club, lupanares, cantinas, burdeles y casas de cita de Guatemala, es novedad cuando se anuncia que tienen “carne nueva”, y sobre todo de Nicaragua, que son las más “requeridas” por los clientes.