•  |
  •  |
  • END

Cuando el trabajador José Miguel Salazar López pidió al militar que le enseñara una orden de arresto y se negó a ser atado, la respuesta del oficial fue un disparo de fusil AK en el pecho. Herido en el suelo intentó sacar el revólver que tenía al cinto, pero de inmediato los policías y los militares que lo rodeaban, vaciaron sus armas en la humanidad del campesino, detonándose así una vorágine de violencia y sangre que el miércoles dejó tres civiles muertos y un soldado herido de un machetazo.

Esto nos narra la testigo María Estela Sáez viuda de Salazar, quien con ocho meses de embarazo miró la muerte de su esposo en la hacienda “El Encanto”, donde ambos trabajaban. Dicho lugar está situado en el lugar conocido como El Pavón, entre El Tortuguero y La Cruz de Río Grande, municipios de la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS)
Evidentemente tensa y aún en estado de shock, a pesar de su estado de gravidez, valientemente rechazó la versión que al inicio se hizo pública, y denunció los verdaderos hechos en el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, dejando en evidencia la brutalidad, tanto de militares como de policías.

Violencia inesperada
María Estela narra que el miércoles 21 de mayo era igual a cualquier otro día. A eso de las 10 de la mañana, en la hacienda, su marido se encontraba colocando unas tuberías, mientras cuatro trabajadores estaban en un potrero a 30 varas de la casa-hacienda.

Según Felipe Hurtado, uno de los tres socios propietarios de la hacienda, el terreno estaba siendo acondicionado, pues recientemente había comprado el lugar, y algunos de sus trabajadores portaban armas autorizadas por la Policía Nacional, por la delincuencia y el abigeato que inciden en la zona.

La ahora viuda continuó diciendo que repentinamente surgieron tres soldados y tres policías armados con fusiles. El que aparentaba llevar el mando entró a la casa y le reclamó dónde tenían las armas.

“Me extrañó la presencia de los oficiales y les dije que no sabía de qué me hablaban. Entonces comenzaron a catear dentro de la casa y luego fueron con los trabajadores, que mientras trabajaban tenían fusiles y escopetas cerca de ellos. Los desarmaron sin problemas y los llevaron junto a la casa. En ese momento se acercó mi marido, que tenía un revólver en la cintura y me pidió agua”.

El militar le dijo que entregara el arma y que se lo llevarían. Salazar, mientras tomaba agua, en todo su derecho inquirió por la orden de captura, y la contestación fue que tenía que irse con ellos, pues él era la autoridad.

Corre la sangre
“El militar le ordenó a otro que lo amarraran, y fue cuando mi marido no se dejó. En eso el militar le disparó con su fusil en el pecho. Al caer, mi marido trató de alcanzar el arma que portaba en la cintura y los seis comenzaron a dispararle estando en el suelo”.

En medio de los disparos que masacraban al campesino, uno de los trabajadores tomó un machete y asestó un golpe contra la cabeza del soldado Rodolfo Eleuterio Sánchez Sandoval. En ese momento Santos Reyes y el campesino llamado Marvin intentaron huir, pero los disparos enfilaron contra ellos y fueron alcanzados por varios proyectiles que penetraron en sus cabezas y espaldas. Los otros dos trabajadores testigos fueron capturados y detenidos.

Intentaron negociar
“Las tres personas muertas y los dos detenidos eran trabajadores nuestros, quienes fueron atacados en nuestra propiedad, y lo que más nos sorprende es que esa misma mañana nos habíamos reunido con los mandos del Ejército y de la Policía de la región, planteándoles que les regalaríamos cinco manzanas de tierra para que ahí pusieran una base militar para que redujeran en el área el continuo accionar de las bandas de delincuentes”, indicó Hurtado.

El productor señaló que horas después, a eso de medio día, le impactó conocer que en la hacienda tres de sus trabajadores habían sido asesinados por el Ejército y por la Policía.

“Rápidamente nos trasladamos a la hacienda y nos dijeron que no tocáramos los cadáveres hasta que llegaran los peritos. Fueron varias horas, y entonces llegaron los jefes, a quienes sólo conocimos como el teniente coronel Torres y el mayor Pastrán”.

Hurtado asegura que los oficiales intentaron “negociar” con la sangre de los fallecidos, pidiéndoles que nadie hablara ni denunciara el caso, y a cambio ellos cuidarían de los familiares de los muertos.

“¿Qué podíamos reclamar o decir, si los altos mandos del área nos decían esto? Por eso consideramos más pertinente avocarnos con los organismos de derechos humanos y que los hechores fueran responsabilizados de sus acciones”, expresó.

Cenidh y altos mandos del Ejército reaccionan
Por su parte, la doctora Vilma Núñez, directora ejecutiva del Cenidh, dijo estar consternada ante una situación tan grave.

“Teníamos mucho tiempo de no recibir una denuncia de esta naturaleza, por lo que estamos verdaderamente preocupados, por lo que pondremos todo nuestro empeño y esfuerzos para esclarecer los hechos y que la situación no quede en la impunidad”, dijo.

Posteriormente los productores, la testigo y los representantes del Cenidh se entrevistaron con el general de brigada Adolfo Zepeda, jefe de Relaciones Públicas del Ejército Nacional.

El oficial Zepeda dijo que lamentaban mucho el caso, y la decisión de los altos mandos es que queden totalmente esclarecidos los hechos que se registraron en la propiedad “El Encanto”.

“Si hay culpables, si hay responsabilidad en esas acciones con alguien que debe responder por esos hechos, será llevado a las autoridades correspondientes. Por otro lado, hemos escuchado la preocupación de éstos sobre el abigeato en aquella zona y estamos en la disposición de continuar apoyándolos para reducir esos delitos”, dijo el oficial.

Sobre la primera versión lanzada por divulgación del Ejército, en que se hablaba de un choque armado con delincuentes, señaló que fue esa fue la información preliminar que originalmente surgió.

“En el lugar de los sucesos anda una comisión integrada por Fiscalía, Asuntos Internos de la Policía, el Ejército y otras autoridades para esclarecer los hechos. Posteriormente daremos a conocer el resultados de las investigaciones”, dijo Zepeda, agregando que tanto los policías como los militares están detenidos. Asimismo, continuarán en manos de las autoridades los dos campesinos capturados durante la desafortunada incursión militar del miércoles.