Fermín López
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PUERTO CABEZAS

Los buzos que día a día se entregan a las profundidades del mar, muriendo y quedando paralíticos, seguirán el mismo camino, o peor, una vez que se reanude la actividad de la pesca de langosta en el Caribe nicaragüense.

Al menos esa fue la apreciación durante una reunión desarrollada la mañana de ayer en el auditorio de la Casa de Gobierno, donde asistieron los empresarios de la pesca, el INSS, el Mitrab, el Minsa, Inpesca y la Fuerza Naval.


Lo mismo de siempre
En la reunión no hubo nada nuevo más que lo mismo de siempre, lo que al final no se cumple porque pueden más las influencias políticas, la amistad y las regalías en especie y en cheques.

La necesidad de aseguramiento con el INSS, y la suscripción de un contrato formal con los trabajadores que salen a faenar en cada embarcación, fue uno de los constantes reclamos, mientras se refería que, a escasos cinco días del inicio de la pesca, ninguna empresa se había presentado ante el INSS a realizar los trámites necesarios para asegurar a sus empleados.

Haciéndose los bravos, los representantes del gobierno sentenciaron que no podrá salir a pescar ninguna embarcación que no tenga contrato de trabajo con sus marinos, que no los tenga afiliados al INSS, o bien, que no tenga un capitán nicaragüense.


Muertos olvidados
Durante el tiempo que duró la reunión, el gobernador Reynaldo Francis, quien dirigía el acto, se olvidó de los más de 15 buzos muertos por descompresión y que fueron olvidados por sus empleadores desde octubre a febrero, antes del inicio de la veda.

De la misma forma, el mismo gobernador --quien antes había denunciado la irresponsabilidad de los empresarios que dejaron morir a los cientos de personas por el huracán Félix en los Cayos Miskitos, mientras cuidaban los bienes de sus patrones, que después no les reconocieron nada a sus deudos, argumentando simplemente que no eran sus trabajadores-- evitó hablar del tema como una señal de borrón y cuenta nueva.

Unas semanas después del paso del huracán, uno de los socios de la empresa Mar Azul dijo a este reportero que si se llegara a cerrar el buceo y obligaran a las empresas a implementar el sistema de pesca con nasas, ellos estaban preparados, “porque hemos hecho plata de la langosta buceada y tenemos para invertir”.

Sin embargo, durante la reunión de ayer, Alfonso González, presidente de la Cámara de Pesca Nicaragüense (Capenic), dijo que el alto costo del petróleo estaba afectando mucho a este sector, a tal grado, que muchas embarcaciones no podrían salir a trabajar.


Cámara Hiperbárica sin mantenimiento
Otra preocupación que no estaba en la agenda de las autoridades regionales ni empresarios es la pésima condición en la que se encuentra la única cámara hiperbárica ubicada en el hospital “Nuevo Amanecer”.

Según un arreglo existente, del fondo de los buzos creado por los 0.7 centavos de dólar de cada libra de langosta, el cincuenta por ciento pasa al Ministerio de Salud y el otro a los lisiados, lo que significa que desde el año pasado está en manos del Minsa cerca de medio millón de córdobas para dar el mantenimiento debido a la cámara.