Jorge Eduardo Arellano
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Washington  / El País

Los agentes de Protección de Menores de Tejas llevan seis semanas enfrentándose a los líderes de la Iglesia Fundamentalista de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días por la custodia de 468 niños que supuestamente sufrieron abusos en el rancho Anhelo de Sión, en Eldorado.

Han escuchado todo tipo de testimonios sobre matrimonios concertados entre ancianos y niñas de 16 años; han recabado pistas que revelan que en el templo central del rancho las niñas eran violadas. Y tienen bajo su custodia a menores de edad embarazadas o que ya han dado a luz. A principios de semana, los niños ya estaban distribuidos en familias de acogida de Tejas, y los juicios, celebrados niño a niño, habían comenzado en la localidad de San Ángelo.

El jueves, sin embargo, una inesperada resolución judicial le dio la razón a la secta. El Tercer Tribunal de Apelaciones de Austin decidió que los agentes no habían podido demostrar que los niños corrían un peligro inminente cuando se les rescató del rancho el pasado 4 de abril.


Alaban a jueces
‘Aunque se pueda pensar que las creencias de la Iglesia Fundamentalista de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días llevan a convertir a jóvenes en perpetradores de abusos sexuales a niñas, no hay indicios suficientes de que este peligro fuera inminente para todos los niños en la comunidad’, dijeron los tres jueces que resolvieron sobre la apelación presentada por la secta. Daban un periodo de 10 días para que los niños volvieran con sus padres, miembros de una secta polígama escindida de la fe mormona.

En el momento en que el Tribunal de Apelaciones ordenó a la jueza Barbara Walther de San Ángelo, encargada del caso, que devolviera a los niños a sus familias, un grupo de madres se encontraba en los juzgados, con sus característicos vestidos y sus moños. ‘¡Viva! ¡Alabado sea Dios!’, gritó Sarah Barlow, de 45 años. ‘Ya era hora de que un tribunal hiciera lo correcto y reconociera que lo que se ha hecho a estas familias es pernicioso’, dijo su abogada, Julie Balovich.


Gobierno: “Abuso sexual era más que patente”

En el registro efectuado a principios de abril, tanto los Rangers de Texas como el departamento de Protección de Menores decidieron evacuar a todos los niños, en lugar de hacerlo sólo con los que presentaban signos más evidentes de haber sufrido abusos sexuales, como las adolescentes embarazadas. ‘El abuso sexual era más que patente’, explicó el jueves el Gobierno de Tejas en un comunicado. ‘Las primeras entrevistas en el rancho revelaron una pauta según la cual se casaba ‘espiritualmente’ a niñas con hombres mayores con la finalidad de que tuvieran hijos’. Al menos nueve niñas menores de 17 años estaban ya en plena maternidad.

Por ahora, los juicios sobre la custodia final de los niños han quedado paralizados. Los menores están en un limbo legal, esparcidos en centenares de casas de acogida y Protección de Menores ha anunciado que va a apelar ante el Tribunal Supremo para demostrar que los niños se encontraban en peligro ‘más que inminente’.


Secta se envalentona
Uno de los argumentos de la secta, cuyos cuarteles generales están en la frontera que divide los Estados de Utah y Arizona, es que la policía de Tejas obtuvo una orden de registro del rancho con un pretexto falso. El 29 y 30 de marzo, una mujer marcó el número de un centro de acogida a maltratadas de San Ángelo, diciendo que se llamaba Sarah Jessop, que tenía 16 años, que había sido casada con un hombre de 50 y que había sufrido abusos sexuales y físicos.

Los agentes supieron a finales de abril que el número de teléfono correspondía en realidad a Rozita Swinton, de 33 años y vecina del Estado de Colorado. Esta mujer ya fue arrestada el 16 de abril por un caso similar al de Tejas: se había hecho pasar por una menor en dos ocasiones para denunciar otros casos de abusos en la ciudad de Colorado Springs. Con la ley en la mano, los agentes de Protección de Menores aseguran que la llamada ya no tiene nada que ver con este caso. ‘Lo que de verdad importa es lo que hemos encontrado en el rancho. Lo demás ya no es relevante’, aseguró el portavoz de la Agencia, Darrell Azar. La llamada pudo ser falsa, pero lo que en realidad importa al Gobierno de Tejas es lo que la policía encontró dentro del rancho.

Los miembros de la secta hablan de persecución religiosa. Las mujeres, relegadas a meros instrumentos para repoblar la tierra, han tomado el papel de portavoces, mientras los hombres se esconden. Protección de Menores, insiste en que no se está juzgando su estilo de vida. Ni siquiera la poligamia. Lo que tienen entre manos, dicen, es el mayor caso de abuso de menores de la historia de EU.