•  |
  •  |
  • END

Su gestión duró siete años y dos meses. Ayer le tocó despedirse del cargo ante el canciller Samuel Santos --quien le impuso la orden “José de Marcoleta” en el grado de Gran Cruz--, ante el cuerpo diplomático establecido en Managua, y ante su familia. Era el adiós de Miguel Antonio Gómez Núñez como Embajador de Venezuela en Nicaragua.

No reclama ningún mérito, a pesar de que fue uno de los gestores de logros importantes como el programa “Operación Milagro”, que mejoró las condiciones en la vista de por lo menos tres mil nicaragüenses.

Su beligerancia también fue notable tras el paso del huracán Félix, al ser uno de los primeros en garantizar ayuda humanitaria desde su país. Y fue durante su misión que el presidente Hugo Chávez ordenó la condonación de los 33.2 millones de dólares que Nicaragua le debía a Venezuela.

Su logro más significativo, fue levantar el puente --junto con el Alcalde de Managua, Dionisio Marenco--, por donde entraría al país la millonaria cooperación económica, en el marco del proyecto ALBA, y que ahora maneja a discreción el gobierno del presidente Daniel Ortega.

Algunas fuentes políticas señalan que su partida se debe al carisma que tenía ante los medios de comunicación, y a su amistad con Marenco, lo cual no fue bien recibido en la Casa Presidencial, especialmente por la señora Rosario Murillo, quien le hizo muchos desaires. A continuación, la conversación que sostuvimos con Miguel Gómez, momentos después de ser condecorado.


¿Cuáles fueron sus logros?
Yo no tengo particularmente ningún logro como embajador. No me los puedo atribuir. Los logros que se consiguieron, durante todo el período que permanecí en Nicaragua, que fueron siete años y dos meses, se deben a la voluntad mancomunada de los nicaragüenses y venezolanos.

Podemos decir, la firma y suscripción de más de 15 instrumentos jurídicos en todas las áreas de cooperación posible: energética, alimentaria, hospitalaria, educación, cultural, agrícola, suministro de hidrocarburos. Concretamente, el proyecto de la refinería es, quizá, la obra más grande que está prevista dentro de la colaboración a Nicaragua, y que se debe al esfuerzo de los nicaragüenses y de los venezolanos, que trabajaron en la comisión mixta para concretar esta idea.

La diplomacia de los petrodólares

¿Había intereses políticos del presidente Chávez con la cooperación?

Intereses políticos no. Había intereses geopolíticos. En todas las relaciones diplomáticas existen intereses geopolíticos estratégicos. Evidentemente, la instalación de una refinería en el istmo centroamericano va a dar mucha mayor presencia a Venezuela, a la política venezolana. Va a estrechar mucho más la política de Nicaragua y los países de la región”.

Los críticos señalaban que los llamados “petrodólares” eran para hacer más complaciente la política de Nicaragua hacia Venezuela. ¿Esto fue así?

No. En lo absoluto. Nicaragua tiene excelentes relaciones con Venezuela desde hace mucho, antes de que se hablara de esos tales petrodólares.

Aquí no se está aplicando una política de petrodólares. Venezuela está cooperando con Nicaragua en un plano de igualdad, de amistad, de cooperación justa, de comercio justo, de solidaridad, a como lo está haciendo con todos los países de la región de Latinoamérica y del Caribe.

¿A qué se debe su partida de Nicaragua?

Tengo bastante tiempo al frente de la misión. Desde hace más de un año se preveía la posibilidad de mi sustitución y de mi remisión a otro destino. Todavía no sé cuál va a ser mi destino definitivo. Es posible que el gobierno del presidente Hugo Chávez me proponga un destino en otro país de Latinoamérica, o que me dedique a alguna actividad en mi país o en Nicaragua, en cualquier orden.

Por lo pronto tengo pensado quedarme algún tiempo en Nicaragua, a prestar apoyo en cualquier idea que nuestra misión diplomática nos lo sugiera, y que ambos países requieran de nosotros como venezolanos comunes y corrientes.

¿La cooperación venezolana ha sido manipulada para ser privatizada por funcionarios de gobierno en esta Administración?

La cooperación venezolana se está manejando como debe ser. Las cosas que son de administración y correspondencia de los agentes públicos la manejan los agentes públicos. Y las que son de cooperación entre empresas privadas, son de empresas privadas. No hay ninguna manipulación. La cooperación se está manejando de una manera absolutamente de lo más normal.

¿Pero ha habido un uso transparente de esa cooperación?

Yo creo que la cooperación venezolana está siendo administrada con absoluta normalidad, con absoluta honradez, por parte de los sectores que en Nicaragua se encargan de esto, que son los ministerios, los institutos del Estado, algunas empresas privadas, que pertenecen al Estado pero que están constituidas como compañías anónimas, y que ejercen actividades como privadas.

¿Y qué piensa de las revelaciones, de que empresas ligadas a funcionarios sandinistas están desarrollando los proyectos, como las casitas “El Pueblo Presidente”?

La verdad es que no tengo constancia de que eso sea así. He visto por los medios una información, pero me imagino que todas las empresas son legalmente constituidas y supongo que no tiene ningún impedimento para contratar con el Estado.