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Gran consternación produjo en la opinión pública nacional e internacional la ostentación del presidente Daniel Ortega, quien continúa viajando en jets privados con capacidad para más de cien pasajeros, en un periplo intermitente y con destinos inciertos, sin que se sepa cuánto cuestan estos lujos y quiénes son sus patrocinadores.

El presidente Daniel Ortega y su comitiva oficial partieron el miércoles desde Montevideo, Uruguay, en un avión que “arrendó” en sustitución del Boeing 707, averiado por un camión de servicio en el aeropuerto Carrasco de la capital uruguaya.

“El avión presidencial del mandatario nicaragüense Daniel Ortega no pudo ser reparado a tiempo, y el jefe de Estado debió arrendar otra aeronave para regresar a Centroamérica”, confirmó el diario El País, de Uruguay, en su edición de ayer.

Sin embargo, desde que Ortega salió de Montevideo, el miércoles, se desconoció su paradero. Lo esperaban en la cumbre de mandatarios centroamericanos con Lula da Silva, de Brasil, en San Salvador, pero los diarios salvadoreños no reportaron su llegada.

Originalmente, el periplo de Ortega era Managua-Montevideo-San Pedro Sula-San Salvador-Managua, pues después de participar en el Foro de San Paolo, iría a una Cumbre del Clima en Honduras, y después a la Cumbre de los biocombustibles con Lula. De San Salvador volvería a Managua para estar en Jinotega hoy, viernes, y partir el fin de semana rumbo a Roma y finalmente a Teherán, Irán, donde lo esperan la próxima semana.

Al sufrir averías el Boeing 707 con matrícula de Mali que lo llevó a Montevideo, Ortega retrasó su salida de Uruguay, y desde que partió de allí, el miércoles, se desconoce su paradero.

Sin embargo, la Secretaría del FSLN anunció que anoche arribaría al país y que visitaría a los damnificados por “Alma”. Pero también aseguraron que la entrega de las Casas para el Pueblo previstas para hoy, Día de la Madre, fue cancelada, así como el mitin “El Pueblo Presidente”, previsto en Jinotega para esta noche.

No se sabe si Ortega continuará su periplo a Roma y a Teherán, pues estos detalles de la agenda presidencial se han convertido en secreto de Estado, en otra excentricidad más de la pareja presidencial.