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Las fricciones entre desmovilizados de la ex Resistencia Nicaragüense y antiguos propietarios de la finca El Espejo, en la comarca La Patriota, de Muelle de los Bueyes, revivió los tambores de guerra en la zona que desde hace una década enfrenta problemas de propiedad, sin que a la fecha haya repuesta gubernamental.

El Espejo, de 400 manzanas de extensión, fue propiedad del productor Julio Cerna Martínez, hasta que por una deuda con el Banco Nacional de Desarrollo pasó a manos de la entidad bancaria; luego la Intendencia de la Propiedad la asignó de forma provisional a los desmovilizados, y en diciembre de 2006 recibieron su título de Reforma Agraria.

A pesar de que la propiedad legalmente está en posesión de los desmovilizados de la ex Resistencia, la casa-hacienda de la finca nunca fue abandonada por el señor Cerna Martínez, y varios de sus hijos la mantienen ocupada, negándose a abandonarla.

El pasado tres de octubre, un grupo de desmovilizados ocupó la casa-hacienda, pero el mismo día fueron desalojados por un grupo de policías que fue trasladado por el productor Cerna Martínez, en horas de la noche, a La Patriota.

Ni una cuarta de tierra

El estira y encoge entre desmovilizados y el antiguo dueño de la propiedad continuó el pasado 24 de octubre, cuando la casa-hacienda de El Espejo fue retomada por los desmovilizados, que ocuparon la mitad del inmueble. “La toma fue pacífica y no hubo necesidad de enfrentamientos”, aseguró Héctor Laguna, uno de los reclamantes. La otra parte de la propiedad está en manos de sus antiguos dueños, encabezados por Donald Cerna Oporta, hijo de Julio Cerna.

Donald confirmó a EL NUEVO DIARIO que la finca le fue embargada por el banco por una deuda que no pudieron pagar en su momento, pero explicó que su papá después abonó una fuerte cantidad de dinero. Aseguró que no serán los “tomatierras” quienes los obligarán a salir de la propiedad. “Aquí vamos a estar hasta que un juez lo decida”, aseguró.

A los demandantes y a los antiguos dueños de la finca los separa únicamente una puerta. Los desmovilizados mantienen ocupada la sala y tres cuartos de la casa, mientras que los otros están en la cocina y dos cuartos más. “Es una situación desesperante, no sabemos en qué momento van a actuar contra nosotros, así que montamos guardia para no ser víctimas de un ataque”, afirmó Catalina Miranda Aguilar, dirigente de los desmovilizados. Mientras tanto, Donald Cerna asegura que no tienen armas, y que si ocupan la casa es porque tienen derechos sobre la finca de su papá.

La señora Miranda Aguilar explica que hasta el juez civil del municipio de El Rama llegó a la propiedad para hacer un deslinde, y que entregaron una parte de la finca al señor Cerna, pero “él no quiere platicar, sólo es buscar a la Policía para amenazarnos”.

“Yo les puedo decir que no vamos a optar por la violencia”, afirmó Donald Cerna, quien juró que de ellos la ex Resistencia no “recibirá ni una sola cuarta de tierra”.

¿Recompra a otros desmovilizados?

Fuentes de la familia Cerna Martínez confirmaron que la finca El Espejo la perdieron con el banco, pero que nuevamente fue comprada por don Julio a unos desmovilizados de la ex Resistencia quienes la tomaron, pero que estos mismos desmovilizados orientaron a otro grupo de personas a que se tomaran las tierras.

Tres días después de que el equipo de EL NUEVO DIARIO hizo un recorrido por la propiedad, elementos armados intimidaron al pastor evangélico Isidro Blandón Pérez. “El pastor nos contó que los armados le dijeron que ‘las pistolas estaban pidiendo carne’, relató Miranda Aguilar. “Nosotros tenemos temor de que pueda ocurrir una tragedia, y no confiamos en la Policía porque cuando nosotros denunciamos nunca llega”, aseguró.

En la finca El Espejo ya corrió la sangre. La Policía asegura que la trifulca que terminó con la muerte de un joven el año pasado, no tiene nada que ver con los problemas de propiedad, sin embargo, los desmovilizados la relacionan con éstos porque el fallecido era hijo de un demandante de tierra.

Se trata del joven Guillermo Laguna Aguilar, de 22 años, hijo de Juan Laguna, quien fue miembro de la ex Resistencia. La muerte de Laguna ocurrió en enero de 2006, cuando éste, en estado de ebriedad, regresó de jugar béisbol y se quedó dormido.

Unos supuestos policías vestidos con uniformes negros y con pasamontañas llegaron a la casa de Cipriano Amador, donde estaba dormido el muchacho, y tras realizar varios disparos hicieron que el joven se corriera por una hondonada hasta ser alcanzado por varios disparos. “Fue una balacera, todos vimos cuando los policías lo seguían hasta que cayó”, relató doña Marcelina Aguilar, madre del difunto.

El capitán Román Benítez, jefe de la Secretaría Ejecutiva de la Policía en El Rama, aseguró que la Policía ya tiene un informe detallado de las circunstancias que envolvieron la muerte de Laguna, pero no dio la información porque asegura que forma parte de un informe que elabora el comisionado mayor Juan Báez.

Señalado de abigeo

Una fuente confirmó a EL NUEVO DIARIO que Laguna era jefe de una banda de abigeos y que la Policía lo andaba buscando, “incluso tenían a dos detenidos de la misma banda”, aseguró. Pero la mamá del joven asesinado niega las actividades delictivas de su hijo y afirma que jamás poseyó armas.

Junto al cadáver de Laguna apareció una pistola que supuestamente fue disparada por la víctima, razón por lo que los oficiales contestaron al ataque. Sobre el origen del arma hay varias versiones, una es que era de un policía a quien se la quitaron en una riña, otra versión es que la Policía ocupó dicha arma a unos abigeos, y durante la persecución de Laguna el arma se le cayó al policía, la víctima la recogió, y eso dio origen a la balacera.

La madre de Guillermo se quejó de que había acudido al Ministerio Público de El Rama para interponer la denuncia del caso y que no habían querido atenderla. La licenciada Fátima Taleno, fiscal de El Rama, negó lo dicho. “Nadie se presentó a interponer denuncias”, aseguró, mientras confirmaba el hecho de que Laguna era un conocido abigeo de la zona.