Eduardo Marenco
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El Embajador de Estados Unidos en Nicaragua, Paul Trivelli, observa un debilitamiento de la democracia en Nicaragua, un año después de las elecciones que llevaron a la presidencia al comandante Daniel Ortega Saavedra, y asevera que son los nicaragüenses quienes deben tener en cuenta si es que está pasando “una sombra oscura” sobre su futuro democrático.

Trivelli, en un artículo de opinión que hoy publica END en la página 10B, cita varios ejemplos que “sugieren que existe una verdadera debilidad en la institucionalización de la democracia nicaragüense”.

Los ejemplos

Entre los ejemplos citados por Trivelli, destacan las presiones del Ejecutivo en contra de la transnacional Esso, con el objetivo de tomar control de sus instalaciones para almacenar el combustible venezolano importado por Albanisa. La influencia persistente del ex presidente y privado de libertad, Arnoldo Alemán en los poderes Judicial y Electoral, en la Contraloría y en el Parlamento, con cuyos principales dirigentes almuerza en público con total desfachatez.

La pérdida de la curul de Alejandro Bolaños Davis por sus críticas a las extorsiones por propiedad; la politización de la investigación oficial sobre los Certificados Negociables de Inversión, Cenis; y el castigo político a los medios críticos a través de impuestos y restringiéndoles su acceso a la publicidad.

Malas señales

Estos ejemplos, “en conjunto, demuestran el desvanecimiento de la línea clara que debe existir entre el ejercicio del poder por parte de dirigentes políticos para actividades partidistas frente a la administración pública”.

Asimismo, demuestran “la colusión entre supuestos poderes independientes del gobierno; el uso de la maquinaria gubernamental para penalizar a adversarios políticos; y la administración de la justicia de forma partidaria”, dice Trivelli.

Considerados por aparte, agrega, “quizá cada uno de estos ejemplos podrían ser caracterizados como una aberración aislada de una democracia básicamente sana. Después de todo, ninguna democracia funciona a la perfección. Sin embargo, en su conjunto pueden representar una tendencia preocupante por la democracia y las instituciones democráticas en Nicaragua”, dice el embajador.

El diplomático indica en su artículo que no basta con elecciones, separación formal de poderes y la consagración de los derechos constitucionales de los ciudadanos en una Carta Magna, para que exista una verdadera democracia.

Pero una democracia funcional requiere de otros ingredientes para ser exitosa, asevera: “Las elecciones deben ser justas y transparentes, y los ganadores deben comprender que su victoria no les confiere el poder ilimitado. El concepto de “pesos y contrapesos” entre los poderes de Estado debe ser empleado para detener cualquier exceso de uno de los poderes. Las leyes deben ser administradas expedita e imparcialmente, libres de distorsiones partidarias”.

“La libertad de asociación, de expresión, y de prensa debe prosperar. Los derechos de las minorías, tanto étnicas como políticas, deben ser respetados. Los políticos deben forjar un eslabón entre la democracia y el desarrollo, reconociendo a través de sus acciones que el camino hacia la prosperidad nacional y hacia la justicia social recae en proporcionar las herramientas necesarias a los individuos para que labren su propio futuro y generen riqueza personal, a través de elementos tales como la reducción de los trámites burocráticos, mayor acceso a crédito financiero, mejores escuelas y clínicas, infraestructura moderna, calles seguras, un clima estable de inversión y el respeto a la propiedad privada”, puntualiza el embajador.

Alemán y los CPC

Particularmente, el embajador lamentó que mientras se persigue al ex presidente Enrique Bolaños por razones que considera infundadas, “otro ex presidente --en teoría todavía un reo del sistema penal-- almorzó públicamente con “sus” representantes de la Asamblea Nacional, de la Fiscalía, del Sistema Judicial, de la Contraloría General de la República y del Consejo Supremo Electoral”.

Y por otra parte, “el Ejecutivo sigue insistiendo en otorgarle una gran medida de poder ejecutivo a los Consejos de Poder Ciudadano (CPC), a pesar de que estos Consejos se componen casi exclusivamente por miembros de un solo partido político que son escogidos de forma menos que transparente”.

Una sombra oscura

El embajador reconoce que “son los nicaragüenses los que deben decidir si está pasando una sombra oscura sobre la democracia del país. Son los nicaragüenses quienes deben decidir si su clase política está manejando la práctica de la democracia de forma aceptable. Y son los nicaragüenses quienes deben decidir cuáles acciones, si acaso alguna, deben tomarse”.

Sin embargo, reiteró que Estados Unidos está comprometido con Nicaragua a través de proyectos como la Fundación Reto del Milenio, el DR-Cafta y la ayuda humanitaria en ocasión del huracán Félix, así como todos los proyectos que su nación financia en nuestro país.

Pero al final, acota: “Para que nuestros socios democráticos tengan éxito, la democracia debe funcionar tanto en principios como en la práctica”.