Lizbeth García
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La Policía Internacional, Interpol, arrestó y trasladó a suelo salvadoreño a dos guatemaltecos y a un salvadoreño que fueron declarados no culpables del delito de tráfico de migrantes ilegales en Nicaragua.

La fiscal auxiliar penal, Mayra Hernández, confirmó que después de que fueron declarados no culpables aquí en Nicaragua, la Interpol se llevó a los guatemaltecos Sonia Celeste Magaña y Mario Monterrosa Ruiz, y al salvadoreño Marlon Iván Cornejo, porque éstos tienen una causa abierta por falsificación de documentos en El Salvador.

“Ellos sólo estaban esperando los resultados de la acción en Nicaragua”, recalcó la fiscal, quien reveló que desde que inició el juicio en nuestro país, la Interpol estuvo pendiente del proceso porque tenían pruebas de que los pasaportes que la Policía Nacional les ocupó aquí, habían sido falsificados en suelo salvadoreño.

Hernández explicó que la Fiscalía no pudo probar el delito de tráfico de migrantes ilegales aquí, debido a que la mayoría de testigos no se presentaron al Juzgado Tercero Penal de Juicio de Managua, porque la vista se suspendió y reprogramó incontables veces.

“Sólo testificaron tres policías, pero los del aeropuerto internacional no vinieron, como tampoco compareció el cónsul del país en cuyo territorio se hicieron las falsificaciones de las visas de los pasaportes”, refirió la fiscal.

El delito en Nicaragua
Magaña, Monterrosa y Cornejo fueron capturados el 08 de diciembre de 2007, porque supuestamente se dedicaban a traer a Nicaragua niños y adultos guatemaltecos, salvadoreños y hondureños, para luego llevarlos a Estados Unidos de forma ilegal.

Monterrosa y Cornejo ingresaron a Nicaragua el 07 de diciembre por el puesto fronterizo El Guasaule, conduciendo dos vehículos: un camioneta blanca y una van negra, respectivamente.

En el primer vehículo venían tres niñas y un niño, y en el segundo cinco mujeres, una de las cuales pretendía viajar a Estados Unidos, mientras que las otras estaban en Nicaragua únicamente para cerciorarse de que los niños en realidad viajarían a Norteamérica, “servicio” por el que habían pagado 7,500 dólares per cápita.

Según la acusación que la Fiscalía de Nicaragua no pudo probar en juicio, para no despertar sospechas a la hora de entrar al país, los extranjeros aparentaron ser familiares de los niños alterando los pasaportes guatemaltecos que los menores portaban, a fin de que sus apellidos coincidieran con los suyos.

Presuntamente, los acusados usaban químicos y tecnología láser para alterar los pasaportes con visa americana que robaban, pero éstos no contaban con “el don de observación” de los nicaragüenses, de tal forma que cuando Monterrosa se presentó con dos niñas al aeropuerto internacional de Managua, para que abordaran el vuelo de la línea aérea Delta, el 08 de diciembre, el personal de atención al público recordó que ese mismo hombre había pagado un cargo por enviar a otra menor sin acompañante en otro avión, lo que les llamó la atención y llamaron a la Policía.