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Con un estilo testimonial mezclado con son de marimbas y mazurcas segovianas logró definir su género musical que primero forjó en las luchas populares que antecedieron el derrocamiento de la dictadura somocista en 1979.

Así también logró afinar una cualidad, que cosas insignificantes para cualquier otra persona son para este somoteño los elementos principales para inspirarse a escribir una canción.

Este personaje es Carlos Mejía Godoy, quien este domingo está celebrando en Ciudad Sandino cuando hace 30 años se inspiró en un niño de ocho años del entonces Open 3 para escribir la canción “Quincho Barrilete”, que ganó en España, en 1977, un certamen del festival de la OTI (Organización de la Televisión Iberoamericana).

Recordando para EL NUEVO DIARIO lo que fue “Quincho Barrilete”, Mejía Godoy dijo que fue una sorpresa para mucha gente que una canción tan sencilla pudiera haber llegado hasta la OTI, la que primero pasó el “colador” de Nicaragua.

Canciones del pueblo

No era una canción que tenía que ver con la estructura, concepto, contenido, forma y estilo de las canciones del festival. “Es una canción tan local sobre el problema del niño abandonado, el niño de la calle, es un problema del Tercer Mundo”.

Las canciones que Carlos ha escrito son para Nicaragua y no para el mercado internacional, porque si se da una ojeada a las obras de Mejía Godoy, lo que se va a encontrar solamente son canciones dedicadas al pueblo de Nicaragua.

Ernesto Mejía Sánchez le dijo a Mejía: “¿No creés, Carlos, que abusás un poco de lo nacional?”

Carlos pone como ejemplo a Pablo Antonio Cuadra y su Cantos de Cifar, con su lenguaje universal, donde aparecen los mitos griegos y latinos y está en Nicaragua, la provincia y el mundo”.

El hijo de Apolonio

Así nació “Quincho Barrilete”, de una forma espontánea y cumplió, pero “ahora pasan 30 años, Quincho creció porque era un niño de la vida real, hijo de Apolonio Martínez, campesino que estaba como preso político del somocismo.

Esos niños estaban abandonados, solamente con su madre que le llevaba comida a Apolonio, pero al cruzar la carretera del Open 3 la atropella un carro y la mata.

Después de esa tragedia, Carlos viaja al Open 3 para conocer a esos niños a través de unas señoras de Ampronac (Asociación de Mujeres ante la Problemática Nacional), y “así conocí a los niños, y uno de ellos estaba elevando un barrilete y ahí fue donde me inspiré”.

“El optimismo de ese niño en función a su barrilete me proyectó hacia el futuro, y pensé que dentro de uno, dos o más años, cuando viniera el cachimbeo, seguro que iba a entrar al vergueo (la guerra contra Somoza) y así fue, todos esos chavalos combatieron y este niño, 30 años después, es un pastor protestante. Ya me lo encontré adulto, con esposa e hijos”.

Ese cuarentón vive en León, y un día buscó a Carlos para que le consiguiera unos instrumentos musicales, pero le dije: “Esperate, porque instrumentos musicales es comprometerme con una banda y no tengo recursos, lo que te puedo conseguir es una guitarra”, y quedó en volver (a la casa de Carlos) pero jamás lo hizo. “Si lee esta entrevista es bueno que sepa que todavía cuenta con su guitarra”.

Teatro de operaciones

Carlos tuvo como teatro de sus andanzas en las luchas populares el Open 3, porque ahí también intentó estrenar la misa campesina, pero la represión de la guardia somocista se lo impidió y hasta cayó preso.

“De ahí me levantaron varias veces los Becat (Brigadas Especiales Contra Acciones Terroristas) en luchas por alzas en el agua y en la luz, por lo que hay una ligazón estrecha entre Ciudad Sandino y Carlos Mejía, y por eso he querido que la primera celebración de “Quincho Barrilete” fuera en Ciudad Sandino.

Sobre el porqué la celebración es en la Plaza los Cabros (Padre Miguel) el cantautor dijo que es para recordar al colono Carlitos Cabros, que vivía en la esquina andaba paseando sus cabritos.

Hitos internacionales

“Quincho Barrilete” también marcó dos hitos que se dieron juntos, porque “mi primer triunfo internacional fue con “Son tus perjúmenes mujer”, que produjo éxitos en toda América, y que en 1977 desplazó a rockeros mundiales y llegó a posesionarse del primer lugar en el hit parade de España.

Aunque aquí se cumple el refrán “Nadie es profeta en su tierra”, Carlos dice: “No me puedo quejar de Nicaragua y no voy a decir que soy la excepción, porque Camilo Zapata es querido en Nicaragua, tan conocido, no lo sé pues, pero algunos dos o tres compositores de aquí hemos tenido suerte de pegar en nuestro propio país y tener apoyo”.

Historia de “Nicaragua Nicaragüita”

Carlos dice que antes de iniciar una canción, primero tiene que haber una idea inspirada por algo. Sobre la “Nicaragua Nicaragüita”, Carlos recordó al holandés Jean Kees Le Roy, casado con una nicaragüense, y recién venido con el triunfo de la revolución como un técnico y productor de cine estaba haciendo una película sobre la alfabetización, y “me andaba buscando para que le pusiera música” al filme.

“Pero como nunca tengo tiempo de ir a ver la película y un día me agarra en un semáforo cerca de la Ruta Maya, donde quedaban las oficinas de Tercer Cine, me dice: ‘¡¡¡Carlos, dos minutos!!!’, pero me agarra casi secuestrado por cinco minutos y me pone una escena de la película.

Era una escena de un hombre en el campo trabajando con el machete, y viendo la espalda sudorosa de aquel campesino quedé impresionado, pero no le dije nada a Jean Kees.

Sintió la frase

“Miré una espalda elocuente, que habla, una espalda como un rostro donde está Nicaragua, así como la voluntad, el anhelo de paz, el hambre de futuro, pero de repente el hombre para de usar el machete y hace un gesto como de descanso, nunca se volteó (para verle el rostro), se quitó el sombrero y se secó el sudor de la frente, y sentí que dijo: ¡¡Ay Nicaragua, Nicaragüita!!

“Con ese hilito azul me fui, y cuando llegue a mi carro, escribí cinco notas (sol, sol, fa, mi, sol, do, re, mi) y puse, Ay, Nicaragua, Nicaragüita, y lo guardé, y si ese papelito se me hubiera confundido hubiera perdido la canción porque no retengo la melodía”, dice el cantautor.

A los días, el holandés le preguntó: “¿Qué pasó con la música para la película?”, y Mejía le contestó: “Ya te la tengo”.

Un día en un avión, cuando volaba de Miami a San Francisco de California con escala en Atlanta, un vuelo de ocho horas, largo, aprovechó el diseño de una obra para contar la Revolución, y fue lo que al final dejó como “Canto Épico” al FSLN, y la primera canción es “Nicaragua, Nicaragüita”.

En la obra incluye la canción que le canta Sandino a Nicaragua, “porque hay una anécdota de Salomón de la Selva que cuenta el doctor Jorge Eduardo Arellano, que independientemente de que sea mentira es linda. Dice que Sandino está bajo un aguacero y lo manda a llamar Moncada, cuando estaban juntos antes del Espino Negro.

Moncada le dijo a Sandino: “General, estoy encantado con usted, usted es uno de los mejores soldados, un verdadero patriota”, y le pide que se siente: “Le tengo un regalito”.

Sandino pensó: “Me va a regalar un caballo, un pepe de oro para fumar o cualquier pendejada”, pero Moncada hace sonar las palmas de su mano dice: “Edecán, traiga el regalo del general”. Una niña como de 15 años, envuelta en una frazada con el pelo suelto, temblorosa y con frío. Moncada le dice: “Mire general, esa niña es suya”.

Salomón de la Selva dice que Sandino se puso “enturcado” y se puso de pie para decirle a Moncada: “Esa niña no es ni suya ni mía, porque esa niña se llama Nicaragua, y los dos la vamos a respetar”.

Esa estampa le dio a Carlos la primera escena, que es cuando Sandino se enamora de Nicaragua, un amor que nace cuando está trabajaba en la empresa petrolera de Tampico, México, y están pensando por la situación de Nicaragua.

“El amor a Nicaragua produce lo que se llama el rapto, que es cuando Sandino se lleva a Nicaragua con amor y dignidad, por lo que la declaración de amor de Sandino es la Nicaragua, Nicaragüita, por lo que la canción pasó del documental del holandés a una obra integral donde vamos desgranando toda la historia hasta la insurrección y entrada a la Plaza de la República. La Nicaragua Nicaragüita Carlos la grabó en 1981 para el Canto Épico que se presentó en el Teatro “Rubén Darío”.

Anécdotas de esa canción

“Nicaragua, Nicaragüita” tiene muchas anécdotas, entre las que recuerda, Carlos relata que una vez en Japón, adonde iban a ofrecer un concierto, antes del mismo los llevaron a una feria inmensa de solidaridad con América Latina, y en el tramo de Nicaragua los japoneses dijeron que iban a cantar una canción.

Y un coro de niños japoneses cantaron Nicaragua, Nicaragüita, tanto en japonés como en español. Esto le puso los pelos de punta a Carlos.

Hay cantidades de anécdotas, y dentro de las simples está la de un agente de tránsito que lo paró en la calle por haber cometido una infracción. “Me para y me dice: ‘Carlos Mejía, ¿sabés lo que acabás de hacer?, te me cruzaste el carril”. “Yo le acepté mi falla, y la verdad es que en Nicaragua nadie pasa por una verdadera escuela de manejo, aprendemos a la zumba marumba.

El agente le dice: “Lo voy a multar, Carlos Mejía, porque usted como un artista debe ser de los más cumplidores de la ley”, pero cuando el Policía comenzaba a elaborar la boleta amarilla, comenzó a cantar ‘Ay Nicaragua, Nicaragüita, la flor más linda de mi querer’…, y cuando termina de cantar las lágrimas se le salieron y me dice: ‘Hermanito, yo no lo puedo multar’”.

“Después de escuchar esa canción, cuando yo estaba viviendo (en el exterior) usted es el culpable de que haya regresado a Nicaragua”, por lo que procedió a romper la boleta y me dijo: “No me importa que la gente (los que estaban viéndolo) me critiquen, váyase”.