Jorge Eduardo Arellano
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Madrid / El País
Clint Williamson es el responsable de la Oficina de Crímenes de Guerra del Departamento de Estado de EU, desde la que asesora directamente a Condoleezza Rice. Antes, Williamson fue fiscal en el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia. Concedió esta entrevista, con tono elegante y a la vez cercano, el pasado mes de mayo, en la embajada estadounidense de Madrid
105 países han ratificado el Tratado que instituyó el Tribunal Penal Internacional (TPI). EU no figura entre ellos. ¿En qué modelo de justicia cree EU en tema de crímenes de guerra?
Nosotros creemos que la prioridad debe ser la utilización de las jurisdicciones nacionales. Lo ideal es que los crímenes se juzguen donde se producen, que la gente vea de cerca que se hace justicia. Naturalmente eso no es siempre posible, y a veces hay que recurrir a tribunales con una componente internacional. EU cree en la importancia de un sistema internacional, pero no podía aceptar el TPI tal como está planteado.

¿Por qué?
La estructura en la que ha quedado plasmado no ofrece garantías suficientes respecto a los poderes del fiscal jefe. Hace falta un contrapeso para prevenir que se lancen procesos con una base exclusivamente política.

El fantasma de presidentes en el banquillo
Después de los bombardeos sobre Yugoslavia por el asunto de Kosovo hubo quienes querían procesar a Bill Clinton. Nadie hablaba de Blair o Chirac, pese a que aquella fue una operación de la OTAN. Era una cuestión política. La fiscalía actuó razonablemente, entonces. Pero hacen falta garantías institucionales, no podemos sólo confiar en la honradez de las personas.

Varios analistas y parte de la opinión pública europea creen que EU no somete a un adecuado y neutral escrutinio los posibles crímenes de guerra cometidos por sus ciudadanos.

Ocurren muchas tragedias, pero no siempre hay una intención criminal por parte de quienes las causan. Para condenar hacen falta pruebas. Muchos soldados estadounidenses han sido procesados y condenados duramente por crímenes de guerra. Algunas violaciones cometidas en Irak han sido un duro golpe para la imagen de EU. Pero debería tenerse en cuenta que esas violaciones fueron denunciadas por soldados estadounidenses. Que los medios han investigado a fondo. Que la justicia ha emitido condenas duras. El sistema ha reaccionado.

Guantánamo es uno de los elementos que quizá mayor daño ha hecho a la imagen estadounidense. ¿Cómo están las cosas en la actualidad?
Hemos sacado de allí ya un número muy importante de personas. Ha habido en Guantánamo unos 800 detenidos, ahora quedan 270. Hay un número reducido de personas pendientes de salir. El problema es que no es siempre fácil encontrar la salida. A veces tememos que puedan ser torturados en los países de donde proceden. Así buscamos países terceros que los acepten. Albania, por ejemplo, ha aceptado a ocho de ellos.