Jorge Eduardo Arellano
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Aunque los estudios apoyan el uso terapéutico del cannabis en sus dosis adecuadas y casos concretos, la idea de que la sustancia es inofensiva se demuestra errónea. Según los resultados de una investigación que acaba de publicar la revista Archives of General Psychiatry, los grandes consumidores de cannabis que llevan fumando más de cinco churros al día durante 10 años acaban sufriendo daños en el cerebro.

El estudio ha sido realizado por investigadores de la Universidad de Melbourne. Aunque ya se había demostrado en animales de laboratorio, nunca se había comprobado en humanos.

En el estudio han participado 15 consumidores de cannabis de 39 años que corresponden con este perfil de gran consumidor. Los investigadores les sometieron a resonancias magnéticas, que compararon con las de otros 16 individuos que no consumían cannabis.

Reducen tamaño de hipocampo
En el cerebro de los grandes fumadores detectaron daños en el hipocampo, encargado de regular las emociones, la memoria y el aprendizaje, y la amígdala, relacionada con emociones como el miedo o la agresividad. El volumen de estas dos zonas del cerebro, donde se encuentra una mayor cantidad de neurorreceptores cannabinoides, era entre un 7.1 y un 12% más pequeño.

El estudio relaciona estos daños con alteraciones conductuales que pueden conducir a padecer síntomas sicóticos. ‘Los consumidores de cannabis también han registrado peores resultados que el grupo de control en el aprendizaje verbal, aunque no hemos podido correlacionarlo con la reducción del volumen’, explican los autores del estudio. Añaden que el uso moderado del cannabis no tiene estos efectos neurotóxicos, y que será necesario investigar más para averiguar si los daños que se producen en estos grandes consumidores son reversibles tras abandonar la droga.

‘Esta investigación desmitifica la idea de que el cannabis no tiene peligro’, afirma Rafael Maldonado, catedrático de farmacología de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. ‘Sin embargo, debemos tener muy en cuenta que son grandes consumidores, y no permite saber qué ocurre con un menor consumo, que es el patrón mayoritario en nuestro país’.