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  • EFE

Panamá y Nicaragua denunciaron que el régimen arancelario de la Unión Europea (UE) para la importación de banano es discriminatorio y no favorece el crecimiento equilibrado de los países en desarrollo.

"No se entiende cómo después de tantas resoluciones se le continúa pidiendo a Nicaragua que soporte mayores restricciones para que otros puedan ampliar su mercado", dijp la representante de ese país, Alicia Martín.

La UE aplica a las importaciones bananeras latinoamericanas un arancel de 176 euros por tonelada, después de haberlo rebajado en dos ocasiones como consecuencia de sendos pronunciamientos de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

No obstante, los estados ACP (África, Caribe y Pacífico) pueden vender en el mercado europeo una cuota anual de bananas libres de impuestos, con el fin que puedan desarrollar sus mercados, según defiende la UE.

"Entendemos la situación de los países del ACP, sobre todo los menos desarrollados de África, pero Nicaragua también tiene que librar una importante lucha para erradicar la pobreza", agregó Martín en la OMC.

En la sede del organismo multilateral, ubicada en Ginebra, se celebró el miércoles la segunda jornada de audiencia pública sobre la disputa comercial que enfrenta a Estados Unidos y los países latinoamericanos contra los Veintisiete.

Liderada por Ecuador y secundada por Estados Unidos, la parte demandante del proceso ante el Órgano de Solución de Disputas (OSD) de la OMC considera que el régimen de importación de bananos comunitario viola las normas del organismo mundial.

"Los países europeos argumentan que el objetivo de esa política arancelaria es equilibrar los intereses de los países en desarrollo, pero no es así", indicó, por su parte, el responsable de negociaciones comerciales de Panamá, Leroy Sheffer.

Asimismo, denunció que los subsidios que los Veintisiete ofrecen a los productores de banano europeos "desequilibra aún más la balanza". Según Panamá, los agricultores comunitarios han recibido unos 300 millones de dólares anuales en subsidios, lo que convierte al plátano en "uno de los productos más subsidiados de la UE".

Los representantes de ambos países latinoamericanos coincidieron en que se requiere de una solución "decisiva" para que los productores tengan una oportunidad "legítima" de mercado para salir de la pobreza.