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La preocupación por la aprobación del proyecto minero Las Crucitas en Costa Rica es compartida no sólo por habitantes de Nicaragua y el gobierno, que temen este proyecto destruya el ecosistema y la fauna del río San Juan, sino por habitantes costarricenses quienes aún se preguntan cómo es posible que se otorgue la concesión y viabilidad ambiental a un proyecto con un estudio de impacto ambiental que data del año dos mil.

La ingeniera forestal Sonia Torres se contactó con EL NUEVO DIARIO, pues es vecina del sitio donde se iniciarán los trabajos de Las Crucitas, y dice que junto a sus vecinos y expertos en temas ambientales, no se responden cómo el gobierno de su país aprobó esta concesión que no presento un plan de trabajo o nuevo estudio de impacto ambiental, tomando en cuenta que el tamaño de la concesión fue aumentado.

“El gobierno no escuchó nuestros argumentos, y todo lo que hoy pasa fue advertido por nosotros y por expertos internacionales que nos ayudaron a interpretar la propuesta de la mina, que no contó con estudio de impacto ambiental, sino con un plan de gestión homologado a estudio de impacto ambiental”, afirmó la ingeniera Torres.

Cambio de nombre

También los vecinos costarricenses se preguntan quién asumirá los compromisos adquiridos ante el Estado, pues la casa matriz a cargo del proyecto minero Las Crucitas incluso cambió de nombre quince días después de haber firmado los mismos.

De acuerdo con la resolución R-217-2008-MINAE del 21 de abril de 2008, publicada en La Gaceta Nº 96 del 20 mayo 2008, se abrió la posibilidad de contratación de empresas externas para la labor de fiscalización del proyecto, y también se cambió a la Junta Directiva y se cerraron oficinas en la capital costarricense.

“La casa matriz cambió de nombre, por lo que el citado compromiso podría ser letra muerta, situación que nos deja en indefensión, por cuanto los compromisos legales hechos por una empresa determinada, aparentemente, no pueden endosarse a otra por el simple cambio de nombre, y esta empresa pasó de ser Industrias Infinito a Infinito Gold Limited”, señalo la ingeniera Torres.

Sin informe de agua

Tampoco, expresa el documento de los vecinos de Las Crucitas, se realizaron estudios para determinar la situación del agua, pues los primeros estudios de campo realizados en 1996 por Geotest, señalaban que no existía información básica de tipo hidrogeológica, sólo encontraron siete reportes de mala calidad, por lo que las primeras investigaciones realizadas por Geotest permitieron “extraer un bosquejo de la hidrogeología regional.”

“En la actualidad, nos preguntamos: ¿se tienen delimitadas las áreas acuíferas, de carga y descarga acuíferas? ¿Han sido avaladas esas áreas por funcionarios del Senara? ¿Cuál es el impacto por el bombeo del agua subterránea al extraer la roca dura? ¿Cuál es el impacto por la formación de lago durante el cierre?” Seguimos esperando respuestas.

Para concluir, expresaron que otra gran preocupación es la cantidad de agua necesaria para el funcionamiento del proyecto minero, ya que la lixiviación en tanques requiere mucha agua.

“Ellos podrán decir que es un circuito cerrado, pero en el caso concreto de la lixiviación en tanques, la reutilización del cianuro, que es altamente contaminante, se da en menor cantidad por lo que se requieren lagunas de colas para mantener el proceso de degradación en el tiempo. De allí que conviene saber: ¿cuánta agua van a necesitar y de dónde la van a tomar?”, concluye.