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El arribo del primer barco venezolano con 80,000 barriles de petróleo a Puerto Cortés, Honduras, ha dejado al descubierto que esa nación obtuvo más ventajas en su acuerdo energético con Venezuela, y que el gobierno de Manuel Zelaya proyectó en el Presupuesto General de la República de Honduras, el dinero que generará a su país la comercialización del petróleo venezolano: un total de US$ 350 millones en 2008.

Los presidentes de Nicaragua y de Honduras, por separado, suscribieron acuerdos energéticos con Venezuela para la compra de combustible venezolano, pagando el cincuenta por ciento al contado (90 días) y el otro cincuenta por ciento a 23 años plazo, más dos años de gracia.

Mientras Nicaragua tiene un año de implementar este acuerdo, Honduras comenzó a ejecutarlo el pasado jueves 5 de junio, cuando en Puerto Cortés se recibió el primer embarque de petróleo, de 80,000 barriles (US$ 14 millones), transportados en el buque “Pico de Águila”.

El presidente Manuel Zelaya recibió personalmente el embarque, acompañado del vicepresidente de PDVSA, Asdrúbal Chávez, primo del presidente Hugo Chávez.

Grandes diferencias

Pero las diferencias entre los dos acuerdos energéticos son verdaderamente notables. Mientras en Nicaragua está virtualmente privatizado por medio de Albanisa, en Honduras el presidente Zelaya creó un fideicomiso adscrito a un Banco del Estado, y presupuestó oficialmente como deuda pública, los 350 millones de dólares que en 2008 le generará al Estado la comercialización del combustible venezolano.

“El gobierno incluyó en el presupuesto del presente año ingresos estimados en 350 millones de dólares como parte de los créditos que generará la importación de derivados de petróleo en la iniciativa de Petrocaribe. En total, se estima que Honduras adquirirá una deuda de 720 millones de dólares con Venezuela, tras dos años de vigencia del programa”, señaló La Prensa, de Honduras, en lo que coincidió con El Heraldo y La Tribuna.

Efectivamente, en el presupuesto de ingresos formulado por la Secretaría de Finanzas y aprobado por la Asamblea de Honduras, está registrado como préstamo a largo y a corto plazo, un total de 5 mil 390 millones de lempiras de la obtención de préstamos del “sector externo”.

El lucrativo enredo de Ortega

En Nicaragua, el presidente Daniel Ortega no incluyó el crédito venezolano en el Presupuesto General de la República, y los créditos venezolanos son ejecutados de manera discrecional y nada transparente por Albanisa, una sociedad anónima donde el Estado es accionista minoritario. Pero en los hechos, todo indica que es la Caja de Ahorro y Crédito Rural, Caruna, una microfinanciera privada, la que administra los fondos provenientes de la comercialización de combustible venezolano.

El gobierno de Nicaragua, en el Plan Nacional de Desarrollo Humano, PNDH, reconoció que al menos el 25 por ciento de la factura petrolera tendrá que ser pagada por los nicaragüenses, a pesar de que este crédito se gasta sin controles institucionales.

En cambio, Zelaya designó al Banco Nacional de Desarrollo Agrícola (Banadesa) --el antiguo Banco de Fomento hondureño-- para administrar en fideicomiso los fondos provenientes de la comercialización del combustible venezolano.

La directora de la Comisión Administradora del Petróleo (CAP), Lucy Bu, explicó, además, el destino de los US$ 350 millones que administrará Banadesa: el 30 por ciento para financiamiento del agro y proyectos sociales; el 30 por ciento para capitalización de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) y el 40 por ciento para la inversión en proyectos de energía hidroeléctrica.

En el área de los proyectos sociales, el presidente del Banco Hondureño para la Producción y Vivienda (Banhprovi), Julio Quintanilla, afirmó a la prensa hondureña que los fondos destinados al área productiva serán manejados con los mismos procedimientos y mecanismos de colocación de recursos que en la actualidad maneja Banhprovi.

En el caso de Nicaragua, hasta la fecha no hay claridad sobre el verdadero flujo de fondos venezolanos, quién los administra y en qué se invierten, ya que las cifras presentadas por el presidente Daniel Ortega no coincidían ni en las sumas ni en las restas.

En total, la deuda que Honduras contraerá con Petrocaribe será de US$1,562 millones, pagaderos en un 50 ó 60 por ciento en noventa días. A largo plazo, se pagará 624.8 millones de dólares, a una tasa de interés del 1 por ciento. En cambio, Nicaragua pagará una tasa de interés del 2 por ciento.

No bajarán precios al consumidor

Sin embargo, aún hay demanda de transparencia para Mel Zelaya, sobre todo porque serán las empresas de generación térmica las que administrarán la mayor parte del combustible, así como algunas gasolineras del empresario Freddy Nasser.

Será la Empresa de Mantenimiento, Construcción y Electricidad (EMCE) la que distribuirá el combustible a las plantas térmicas y a los consumidores a través de Hondupetrol, y las gasolineras que quieran adquirir parte de este carburante tendrán que negociar directamente con los térmicos, lo que ha despertado la alarma de la Asociación Hondureña de Distribuidores de Productores Derivados del Petróleo (Ahdippe). También hay preocupación porque supuestamente lo que se importaría sería búnker, pero el primer cargamento fue de diesel, en clara competencia con las gasolineras privadas.

Sin embargo, Zelaya se anotó otro tanto en materia de sinceridad, porque de entrada advirtió que con este combustible venezolano no bajarán los precios al consumidor final, una de las falsas expectativas que se creó en Nicaragua con los acuerdos del ALBA.

“Este petróleo que viene hoy no es para bajar los precios de los combustibles”, dijo Zelaya de forma tajante.