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PUERTO CABEZAS

El Hospital de Bilwi se convirtió en uno de los sitios de mayor peligro para la ciudadanía, debido al incremento de la actividad delincuencial, se conoció en esta región.

Los delincuentes han roto por todas partes las mallas que cercan el centro a fin de tener entrada y salida libre a cualquier hora del día o de la noche, lo que hace más difícil la vigilancia, al contar apenas con dos CPF desarmados, mientras los delincuentes aparecen armados de cadenas, machetes y palos.

“A los vigilantes no les queda de otra más que huir y salvar su pellejo”, dijo el director del hospital, doctor Francisco Javier Selva.

Selva calificó de muy grave la situación, y dijo que en varias ocasiones han dirigido carta a la Policía Nacional solicitando apoyo en la vigilancia, y la posibilidad de obtener prestadas algunas armas para equipar a los vigilantes. Hasta la fecha, no ha habido ninguna respuesta.

Las enfermeras y pacientes viven aterrorizados porque en cualquier momento aparecen los amigos de lo ajeno, y a punto de intimidación despojan a los pacientes de sus pertenencias, sean prendas, celulares y ropa.


Arrasaron con la cocina
Lo más curioso es que hace unos meses estos mismos delincuentes se metieron a robar a la cocina y se llevaron todas las porras y demás trastes, dejando sin utensilios para la preparación de los alimentos a los pacientes.

La bodega donde se guarda la ropa lavada ha sido saqueada en tres ocasiones, la más reciente, el mes pasado. “La Policía aún no ha podido capturar a los responsables”, se lamentó el doctor Selva.

Para el galeno la solución es organizar un equipo de vigilancia permanente, y segundo ir pensando en la construcción de un muro de concreto alrededor del hospital, que garantice una mayor seguridad a los enfermos y al personal de salud que se queda trabajando en las noches.

En ocasiones, cuando algún reo se encuentra internado en el hospital, los tres efectivos policiales no bastan para evitar las fugas, aprovechando que la malla fue cortada por los antisociales.


Los otros problemas
La sala de pediatría del Hospital Nuevo Amanecer ya no tiene espacio para más pacientes, dijo también el doctor Selva, al manifestar que las enfermedades respiratorias agudas están afectando seriamente a los niños.

Cada día son atendidos en el área de emergencias un promedio de quince niños, de los cuales como mínimo tres son ingresados. Según el doctor Selva, tienen a 27 niños ingresados cuando la capacidad real es de 23 pacientes, y los casos siguen llegando.

La explicación es que con la caída de las lluvias y el cambio climático se hacen presentes las enfermedades.

A pesar del disparo de dolencias, el doctor Selva descartó un brote. Más bien “todo está bajo control”.

Uno de los problemas que habían tenido hasta el pasado miércoles era la falta de cunas, por lo que los niños dormían en camas de adultos. Gracias a la cooperación de la Organización Panamericana de la Salud, OPS, lograron un donativo de 12 cunas.

El doctor Selva se sintió complacido porque en el área de pediatría recientemente se contrató a un pediatra, para sumar tres.