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Precedido de un grupo de jovencitas que coreaban: “¡La queremos viva, la queremos viva!”, en alusión a Dora María Téllez, el cantautor nicaragüense Carlos Mejía Godoy, demandó ayer al FSLN y a Rosario Murillo, desde la rotonda de Metrocentro, que dejen de manipular y tocar en sus actos partidarios, su canción “La Consigna” y la versión de “La Moralimpia”, que él grabó en España.

Eran las cinco de la tarde de un viernes 13, día aciago, cuando Carlos Mejía leyó visiblemente cariacontecido y emocionado, una carta pública dirigida a Rosario Murillo, así como una Declaración al pueblo nicaragüense.

“Quiero expresar mi firme y formal protesta por el uso y abuso que el partido de gobierno está llevando a cabo, con mi canción titulada “La Consigna”. Como ya expresé hace dos años, a raíz de la muerte de nuestro hermano Herty Lewites, la única obra musical de mi autoría que yo cedí al Frente Sandinista, cuando pertenecí a sus filas, es el llamado Himno de la Unidad Sandinista”, dijo Mejía Godoy.

Consigna aún vigente
La Consigna es aquella canción de ritmo contagiante, prácticamente de marcha guerrillera. Se trata de un acróstico que inspiró la lucha contra la dinastía a miles de nicaragüenses en los años 70 del siglo pasado. Contiene aquel estribillo que dice: “¡F!, ¡De Fuerza insobornable!; ¡S!, ¡de Sol de libertad!; ¡L!, ¡de Lucha inclaudicable…! y ¡N!..de ¡No retroceder!”

La tarde caía. A su lado estaba el general retirado y héroe del asalto al Palacio y de la toma de la casa de Chema Castillo, Hugo Torres. Estaban en la acera de la rotonda. Un poco más allá, bajo una champa, escuchaba Dora María, también héroe del asalto al Palacio, treinta años después.

Carta a España
Pero los compañeros de ayer, están en la acera de enfrente. “Todo el resto de mi modesta, pero digna obra musical y literaria, está registrada en la SGAE (SOCIEDAD GENERAL DE AUTORES DE ESPAÑA), con mi código de socio LW -355477” decía Carlos Mejía, “Hace menos de 24 horas he enviado un Correo a España, para manifestarles que se nieguen rotundamente a autorizar al Partido FSLN y al Gobierno de Nicaragua, de cara a la difusión, explotación y comercialización de las 208 canciones, que conforman mi patrimonio artístico, que será --igual que mi dignidad patriótica y revolucionaria-- la única herencia que dejaré a mis hijos”.

La voz se le entrecortaba a Carlos Mejía, los ojos se le enrojecían. Pero continuaba: “En el contexto dramático que vive nuestro pueblo, amenazado nuevamente con otra dictadura familiar, réplica sórdida de la tiranía de los Somoza, no puedo permitir que las canciones, inspiradas precisamente en el sacrificio e inmolación de miles de hermanos nicaragüenses, sirvan de fondo musical para continuar --desde las tarimas enfloradas-- la tragicomedia más vergonzosa de los últimos años”.

Carlos Mejía Godoy no paró allí, y denunció lo manipulación de La Moralimpia, que ha sido convertida en el himno de los actos oficiales: “Y aprovecho esta oportunidad para denunciar el atropello contra La Moralimpia, convirtiéndola en el fondo musical de los largos y aburridos discursos del caudillo. Si la Familia de Justo Santos --como suponemos-- recibe los royalties de ley por el uso y el abuso, no tengo “vela en ese entierro”. Lo único que exijo es que la versión que nosotros grabamos en España y que es la que la Familia gobernante utiliza, sea retirada de los medios oficiales (Radio y TV). Les doy una semana para hacerlo”.

Carlos Mejía aclaró que el pueblo de Nicaragua es el que tiene derecho a tocar sus canciones en sus barrios, movilizaciones, en la calle, en sus hogares y centros de trabajo. Al mismo tiempo dijo que se reservaba el derecho de demandar en los tribunales, y que lo que obtuviese por sus derechos de autor, dinero que no tocará ni con la yema de los dedos, será dedicado para liberar a Nicaragua.

Finalmente, bajo la luz del crepúsculo, Mejía Godoy dedicó una posdata a Rosario Murillo: Señora Murillo: No usurpe la música que no le pertenece. Me consta, que Ud. tiene suficiente talento literario para hacer canciones. Y si no encuentra en Nicaragua a quienes les puedan poner música a sus versos, no desfallezca. Quizás en el exterior encuentra a algún rapsoda solidario. ¡¡¡Buena suerte…!!!

Y después de entonar Nicaragua, Nicaragüita, se fue a abrazar a Dora María Téllez.