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El País

Nacido en una aldea del delta del Mekong, Vo Van Kiet no fue un dirigente comunista al uso, sino más bien todo lo contrario. No sólo fue el primero en alzar la voz contra el anquilosamiento del partido y contra la corrupción, sino que su empeño en sellar las heridas de la guerra y en introducir las reglas de la economía de mercado permitieron a Vietnam establecer, en 1995, relaciones diplomáticas con su más fiero enemigo, Estados Unidos, y convertir la economía del país en una de la más dinámicas del mundo.

Kiet, de 85 años, profundo admirador de Singapur, cuya riqueza y régimen autoritario, consideraba el modelo a seguir por Vietnam, murió precisamente en esa isla el miércoles, después de dos semanas de hospitalización a causa de una neumonía.

Amante del buen vino, del tenis y del golf, fue un seguidor a ultranza de la política de doi moi (renovación) introducida por su mentor y secretario general del Partido Comunista de Vietnam, Nguyen Van Linh, quien puso fin a la desastrosa colectivización del presidente Le Duan, a la muerte de éste en 1986.

Encargado de la puesta en práctica de la doi moi, Kiet fue primer ministro de 1991 a 1997 y gran impulsor de una liberalización que multiplicó por 10 los ingresos de los campesinos en estas dos décadas y cuadruplicó el PIB de Vietnam. Esto ha permitido reducir el índice de pobreza desde el 70% de entonces hasta algo menos del 20%.


Fue un patriota
Luchó contra la dominación francesa y contra Estados Unidos, en cuya guerra murieron su mujer y sus cuatro hijos, pero su obsesión por mejorar la vida de los vietnamitas facilitó el acercamiento a Washington, que puso fin al embargo y abrió las puertas a la integración de Vietnam en la comunidad internacional. Según Kiet, en los 30 años de guerra que padeció el país sufrieron todos los vietnamitas. 'Hay que cerrar las heridas, no hacerlas sangrar', declaró.

Tal vez demasiado liberal para la facción más ortodoxa del partido comunista, la crisis asiática desatada en 1997 facilitó su salida del Gobierno y del Politburó, supuestamente para compensar la salida de ese importante órgano de poder político de dos conservadores: el secretario general Do Muoi y el presidente Le Duc Anh. Pese a ello, los reformistas siguieron al frente de Vietnam, que ha experimentado un crecimiento medio anual del 7.5% en los últimos 20 años.