•  |
  •  |
  • END

No sólo los bosques poseen riqueza en biodiversidad, hasta las plantas que para algunos son insignificantes tienen una gran importancia, pues ayudan a curar desde males como el cáncer hasta ser usados como alimentos, dice la profesora Martha Rueda, docente del departamento de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN- Managua).

La profesora Rueda, quien posee un máster en Medio Ambiente y Recursos Naturales, es una defensora de las plantas, y recientemente concluyó un estudio de ocho años sobre la flora acuática vascular.

“Los estudios que he realizado están dirigidos a humedales que se ubican en Masaya en la Laguna de Tisma y en la Isla de Ometepe, Rivas --en el humedal Istian--, tomando en cuenta la importancia que tienen los humedales que son tierras inundadas, fuentes de recarga de los acuíferos, lo cual es importante para la demanda de agua. Son, además, lugares de descarga de sedimentos, amortiguan el clima, protegen de la erosión y son reservorios biológicos”, manifestó la investigadora.


Istian y Tisma
De acuerdo con las hallazgos encontrados en su investigación, cada humedal tiene sus propias características, pese a ser los dos humedales de agua dulce, pues se encontró que el de Istian posee mayor número de especies, 36 en total, mientras el de Tisma sólo 32, y únicamente 14 de las especies encontradas son compartidas por ambos ecosistemas.

Entre las especies comunes están la Ipomea carnea conocida como taranta, dijo la investigadora; otro hallazgo es que en Tisma hay grandes extensiones de Typha dominguensis o Tule que no se encuentra en Istian, donde hay grandes extensiones de Montrichardia arborescens.

“Los humedales poseen, cada uno, una especie predominante que no se encuentran en el otro. Para conocer las razones, es necesario realizar una investigación multidisciplinaria. Por ahora el presente estudio pretende conocer las especies que invaden los cuerpos de agua y las consecuencias, porque de ampliarse la cantidad de plantas sobre acuíferos podrían terminar secándose por evapo-transpiración”, afirmó la investigadora Rueda.


Laboratorios naturales
También la investigadora manifestó que la flora acuática y los humedales son verdaderos laboratorios naturales, y que en el estudio trataron de determinar los usos actuales y futuros de las plantas.

“En la actualidad, especies como Typha dominguensis o Tule son usadas para elaborar enseres domésticos como petates, también para dar como alimentos a las reses, y sirven, asimismo, de alimento a las tortugas. Como el número de tortugas ha descendido de forma considerable, las plantas están reproduciéndose con mayor rapidez, pues los quelonios eran los controladores biológicos y se está iniciando un desequilibrio en los humedales”, afirmó la investigadora.

La profesora Rueda expresó que algunos antropólogos han comenzado a investigar el uso de las plantas acuáticas como alimentos, tomando en cuenta el encarecimiento de los mismos, el cual provocará que consumamos lo que tenemos a la mano.

“No sólo con arroz y frijoles se puede alimentar el ser humano, se pueden ingerir otros alimentos que están en nuestros ecosistemas. Otro producto muy importante que ya se menciona y se ha logrado extraer de las plantas acuáticas es la Fécula, sustancia muy apreciada en la repostería, y nosotros tenemos la planta que la produce.

En la actualidad estamos en contacto con UNAN- León, donde están realizando estudios con la Ipomea carnea o taranta, que se encuentra en una lista con potencialidades para incidir en el control de ácido úrico, y otra especie que puede ayudar a reducir el cáncer”, concluyó la investigadora.


Investigando por hobbie
La profesora Rueda declaró que en Nicaragua lamentablemente no se le da la importancia necesaria a la labor investigativa, pese a que las universidades del país son verdaderas canteras de investigación.

“Falta voluntad política para apoyar las investigaciones, parece que no toman en cuenta que los países más ricos del mundo lo son porque partieron de las investigaciones para crecer y aprovechar sus recursos. Aquí somos un país subdesarrollado donde los investigadores nos lanzamos a esta labor por curiosidad científica, y vamos al campo con nuestros propios recursos. La investigación es para nosotros como el hobbie o pasatiempo número uno”, afirmó.

La profesora Rueda es una de las motivadoras de la investigación biológica. Parte del grupo alentado por ella se dirigió a Ometepe, y un grupo de los muchachos descubrió recientemente la primera especie con potencial endémico de salamandra del género Bolitoglossa.