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Aprendió en México en la Escuela de Arquitectura a diseñar edificios, pero el destino le abrió una segunda puerta, porque ahora dirige programas sociales para mujeres víctimas de la violencia intrafamiliar, sin dejar atrás los diseños estructurales y la construcción.

Nos referimos a la arquitecta María Isabel Maltez Huezo, quien preside desde 2004, en un segundo período, la Asociación Para el Apoyo a la Nueva Familia en Nicaragua (Anfan), institución que dirige los centros de atención a las mujeres conocidos como Ixchen.

Nacida bajo el signo zodiacal Escorpio, María Isabel dijo a END que estudió arquitectura porque le gusta el diseño y la parte creativa, pero “desgraciadamente en esa carrera, en la época en que la estudié, éramos de las primeras mujeres que nos metimos a estudiar una profesión tradicionalmente calificada sólo para hombres”.


Vivió el machismo del MTI en la década de los 80
Cuando laboró en el MTI, en la época de los 80, fue la única mujer que había en el Consejo de Dirección.

Recuerda cómo la discriminaron en ese Ministerio, aunque no de forma directa, sino que de una forma diplomática, se la “dibujaban” los “machos” que jefeaban la institución, pero en las vueltas que da la vida conoció a la doctora María Lourdes Bolaños, quien era la directora de los Centros de Mujeres Ixchen.

Conversando con la doctora Bolaños, María Isabel aclaró una serie de inquietudes que tenía “alrededor de la defensa de mis derechos como profesional, como mujer en mi casa. Yo no he vivido problemas de violencia, sin embargo, en el transcurso de la conversación con María Lourdes me fui involucrando en la promoción de los derechos de las mujeres”.

Conoció a María Lourdes a través del diseño de la casa donde ahora están las oficinas de Anfan, para convertirla en una casa de partos.

María Lourdes estaba embullada en que “esto fuera una cosa extraordinaria, y realmente hicimos lo posible y lo imposible para que esta casa fuera un nidito especial, acondicionado para que las mujeres estuvieran cómodas y facilitarles el proceso de dar a luz a un bebé.

“Cambiamos del modelo tradicional de labor de parto que es acostada, y donde la mujer está incómoda y no sabe de dónde agarrarse para poder pujar, a convertirla en modelo de parir en lo que se llama el método profiláctico. Dejamos todas las esperas para hacer el parto acuático”.


Diseño con ojos de mujer
Esto llevó a María Isabel a meterse en lo que denomina “la feminización de la arquitectura, porque empecé a ver el diseño con los ojos de mujer y no el profesional técnico, y empezamos a tratar de adecuar toda una serie de ambientes y condiciones a los requerimientos de las propias mujeres”.

“Poco a poco fui conociendo esta institución, yo no era socia de Anfan”. Ese acercamiento con la institución María Isabel lo inició en 1994 como arquitecta.

Poco a poco fue dominando que Anfan y “nosotros como creativas y promotoras de la defensa de los derechos humanos de las mujeres, también somos defensoras de una familia sin violencia, una familia que tenga condiciones de vida digna”.

Plataformas de Ixchen y Anfan
María Isabel descubrió en la práctica que desde la plataforma de Ixchen y Anfan “podíamos trascender a algo más. Los centros de mujeres venían trabajando en la salud sexual y reproductiva y en la defensa y atención de las mujeres víctimas de la violencia intrafamiliar y sexual, pero Anfan da un paraguas mucho mayor que es elevar el nivel de vida de las mujeres.

Por eso “abrimos el programa de sostenibilidad financiera para la familia, proyecto que en dos años y medio ya tiene 530 mujeres beneficiadas en Managua, Tipitapa, La Concepción y Ciudad Sandino, lugares donde no existen tantas microfinancieras.

Las mujeres beneficiadas con el programa fueron víctimas de la violencia intrafamiliar, a las que Ixchen sacó de la crisis emocional y de la crisis psicológica.

“Empezamos a capacitarlas para convertirlas en mujeres empresarias con pequeños emprendimientos”.

Aclaró que el programa de Anfan no es asistencia, “sino apoyarlas para que consiguieran su zinc y que terminaran de pagar su máquina de coser, que es su machete de trabajo, y ahora estamos tratando de ver cómo a estas mujeres las asociamos y ellas puedan bajar sus costos y mejorar sus precios”.

Dice que su sueño es llegar a constituir un banco para mujeres, y que las mejores pagadoras sean las socias de esa institución bancaria, y demostrar que “no sólo los hombres pueden ser exitosos”.


Se la llevó una ola
Asegura María Isabel que el meterse en el “rollo” de la atención a las mujeres es como que si se la hubiera llevado una ola “que se identificaba con mis carencias, con mi demanda como persona, porque yo me consideraba una ciudadana con calificación profesional, con iniciativas y propuestas que a veces me eran descalificadas por ser mujer”.

Dice que sus relaciones con los hombres en la construcción --en la que todavía trabaja-- es una relación horizontal, nunca he tenido una relación vertical, porque valoro que mientras más compartamos el pensamiento, más enriquecedoras son las soluciones, “pero no permito que se descalifique la opinión de una mujer”.



Combina la construcción y la dirección de programas para mujeres
María Isabel combina la dirección de la asociación con la construcción, y aclaró que “el mundo de la arquitectura es como mi refrescamiento, porque lo que yo diseño es un sueño que voy viendo mentalmente”.

Dice que cuando está en la supervisión de una construcción “me cuido que el último detalle en cuanto a que lo estético, lo estructural y la calidad estén bien. La arquitectura me hace falta, no puedo desvincularme de ella, es linda, tiene que ver mucho el medio ambiente, la armonía entre el espacio y la vida humana”.

La presidenta de la asociación diseñó la construcción de su oficina donde casi no utiliza el aire acondicionado, porque le puso grandes ventanas donde circula el aire natural que lo combina con plantas, lo que le da un ambiente natural. La taza de café que nos ofreció María Isabel con unas rosquillas, sellaron el ambiente de naturaleza que se sentía en su despacho.

La arquitecta también tiene otro sueño: construir en la finca que tiene con su esposo un oasis, pero de recuperación energética, “porque la vinculación con la naturaleza lo hace a uno recuperar las energías y regresar con ideas nuevas”. Sostiene que de esa naturaleza “he sacado muchos diseños”.

Normas de seguridad en la construcción
Necesariamente en la entrevista María Isabel abordó el tema sobre las medidas de seguridad en las construcciones que se hacen en Nicaragua. La arquitecta dijo que a partir del año pasado “han sido más rígidas las normas de diseño estructural en Nicaragua, se le hizo una reforma al Código Estructural para incrementar los niveles de seguridad”.

Ese incremento de las normas de seguridad es por el alto riesgo sísmico que tiene Nicaragua. Además, ha estado leyendo que el MTI está haciendo una cosa “que yo toda mi vida he considerado como necesaria”.

Es el caso de los pobres que compran en las bloqueras populares, “ahí habría que meterle control, porque la gente construye sus casas con esos bloques bajos en cemento y no dan los niveles de resistencia”. “He visto bloques que se desbaratan en la mano, y eso es estar asaltando al pueblo”.

“El MTI está tomando medidas en eso, es algo bueno, y que no se le ocurra cerrar las bloqueras porque se estarían cerrando puestos de trabajo, pero ojalá se meta a un control de calidad, para que así la gente pobre tenga seguridad en la construcción de sus viviendas”, dijo la arquitecta.


Edificios que ha diseñado
Dentro de los edificios que María Isabel ha diseñado está el centro Ixchen de Bluefields, también muchas viviendas como un complejo ubicado en la Carretera Sur, pero la responsabilidad en los programas para las mujeres le consume mucho tiempo, “por lo que el tiempo parcial lo dedico a la arquitectura”.

Una parte de las instalaciones del Ministerio Público las diseñó la arquitecta, además, las instalaciones de una conocida pizzería. También ha brindado mucha asesoría a las municipalidades desde el punto de vista de planificación física y desarrollo urbano.