Jorge Eduardo Arellano
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SAN CARLOS / RÍO SAN JUAN
Francisco Dávila Martínez o Anner Sequeira, de 30 años, el nica que raptó a dos niñas en Costa Rica y las sometió a abusos en Nicaragua y quién además era buscado por homicidio, fue condenado a 39 años de prisión por un juzgado penal de esta ciudad.

Dávila Martínez fue encontrado culpable por los delitos de violación, lesiones psicológicas y abusos deshonestos en perjuicio de las menores J.R.D.M. y E.M.R.D., de 10 y 6 años, respectivamente, así como por el homicidio en contra de Luis Salguera Montiel.

El juez de Distrito de lo Penal, licenciado Julio Acuña Cambronero, fijó la pena para Dávila Martínez por violación y lesiones psicológicas en la menor J.R.D.M. en 17 años y 12 más por abusos deshonestos en la niña de 6 años. Posteriormente aplicó 10 años por el delito de homicidio, al reconocer el acusado haber matado a Salguera Montiel en la comunidad de Palo de Arco, por lo cual estaba prófugo al momento de cometer los delitos contra las menores.

Tal como lo estipulan las leyes en este tipo de casos, el juez Acuña Cambronero realizó la unificación de pena, por lo que cumplirá la condena máxima de 30 años.


La historia de vejámenes
El caso de las menores despertó el interés de la opinión pública, al conocerse el rapto de las niñas el 12 de abril de este año. El acusado sacó a sus víctimas de su casa de habitación ubicada frente a la escuela Los Ángeles, Santa Cecilia, de Guanacaste, en Liberia, Costa Rica.

Dávila Martínez, en compañía de su mujer, Ingrid Patricia Aguilar Villalta, trasladó con engaño a las niñas hacia Nicaragua. El 13 se alojó en el hospedaje Río San Juan, donde inició tocamientos lúbricos (vagina, pechos y cuerpo) de ambas víctimas, según el expediente judicial.

Después se trasladó al asentamiento Las Palomas, jurisdicción de San Miguelito, a la finca de su padre Isidro Dávila, y al día siguiente condujo a las víctimas a una zona boscosa de la propiedad, donde amarró a las niñas con mecate al pie de un árbol de níspero y las amordazó, advirtiéndoles que si gritaban las dejaría en el lugar.

Según las investigaciones, el depravado separó a la niña de 10 años como a unos 20 metros de la otra y procedió a abusarlas.

El 16 de abril, el delincuente le pidió a su hermana Eda Sequeira Cruz que mandara a las niñas en un camión lechero a la ciudad de Rivas. El aviso al abuelo de las menores, Isidro Reyes, permitió el rescate de las niñas y la captura del violador que cumplirá su pena en el Sistema Penitenciario de Cuisalá.