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El Sauce, León

Por segundo año consecutivo llegó la hora de plantar, y la meta este año es sembrar cuatro millones de árboles, señaló Salvador Mayorga, Gerente General de la empresa Futuro Forestal, que se encuentra operando en nuestro país en los municipios de Nandaime, El Sauce y los alrededores del volcán Cosigüina.

El proyecto, que es ejecutado por la empresa Futuro Forestal con fondos de inversionistas norteamericanos, apuesta a la producción de madera, específicamente de la especie Teca, de origen asiático, que ocupará el 60 por ciento de las hectáreas que serán plantadas. El otro 40 por ciento, serán especies nativas como cedro, caoba, ronron, madero negro y otras.

“Los inversionistas se han interesado en el proyecto forestal, que es a demás un proyecto empresarial. Para generar recursos, buscan tener un impacto social y ambiental positivo por medio de la protección al medio ambiente, la generación de empleos, el pago de salarios justos y pago de prestaciones sociales”, dijo el gerente.

Durante la inauguración del ciclo productivo estuvieron presentes el licenciado William Schwartz, Director Ejecutivo del Instituto Nacional Forestal, delegados departamentales del Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales, el señor Ever Delgado, Alcalde de El Sauce, entro otros.

10 mil hectáreas en cinco años

William Schwartz, del Inafor, dijo que si bien la empresa es relativamente nueva, ha acatado las disposiciones de país que se le hicieron.

“Cuando llegaron les hicimos la observación de evitar experiencias como la ocurrida en Chile con los monocultivos, que propiciaron el desequilibrio del ecosistema, pues la fauna nativa no tenía dónde ubicarse, ellos respondieron de forma inmediata y hemos comprobado que han cumplido con su compromiso de sembrar un porcentaje de especie foránea y otro de especies nativas”, comentó el licenciado Schwartz.

El plan presentado por la empresa al Inafor contempla la plantación de 10 mil hectáreas de especies maderables en cinco años.

“Ellos van por su segundo año, son mil 111 plantas por hectáreas, en diez mil hectáreas, que es la proyección. Son más de 12 millones de plantas en cinco años, que es algo que tiene un costo, ellos están haciendo una inversión grande que generará no sólo recursos ahora, sino que ayudará a la fijación de carbono, será un aporte por parte de Nicaragua al cambio climático mundial”, dijo el director del Inafor.

Convencidos de buen paso

Por su parte, el alcalde de El Sauce, Ever Delgado, manifestó que fueron muchas las críticas y comentarios que generó la presencia de personas comprando tierras para sembrar árboles en una zona ganadera.

“Muchos dijeron que no era bueno, pero ahora estamos convencidos de que la plantación de árboles mantendrá el agua para el ganado y creará mejores condiciones en el clima, lo que beneficiará a los productores”, afirmó el alcalde Delgado.

También el Gerente General de Futuro Forestal señaló que las plantaciones de Nicaragua ya están aplicando al fondo de carbono del Banco Mundial, que es un pago que reciben las plantaciones forestales por fijación de carbono, que es el elemento químico causante del cambio climático.

“El proceso ya fue iniciado, pero puede durar un año más. La central de la empresa en Panamá ya tuvo acceso a ese fondo que es un complemento importante que contribuye a la viabilidad del proyecto”, dijo Mayorga.

Acceder al fondo de carbono no es algo sencillo, pues hay que invertir en varios diagnósticos. Primero se ejecuta una evaluación antes de iniciar las plantaciones para medir posteriormente el impacto que ha tenido en la zona donde estará ubicada, a la vez, se monitorea el crecimiento de los árboles, pues en la medida que los árboles crecen, se calcula la fijación de carbono, y en función de esto último se calcula la cantidad de dinero a percibirse.

“La cantidad de dinero que se percibe por hectárea plantada es variable y puede oscilar entre los 30 y 60 dólares por hectárea al año, pero no es para siempre, sino mientras inicia el proyecto”, dijo Mayorga.

Protección ambiental

Otro parámetro a tomar en cuenta para optar al fondo de bonos de carbono es generar la menor cantidad de pasivos ambientales posibles, de forma que en las plantaciones se debe optimizar los recursos, pues se le resta a la fijación de carbono la cantidad de smoke que generan los vehículos usados en la plantación, la electricidad, el papel y la basura que generan.

Para evitar contaminar los campos con bolsas plásticas, donde comúnmente se depositan los almácigos de las plantas, la empresa ha optado por el uso de unos instrumentos llamados cubetes, que son recipientes plásticos reusables donde se colocan los embriones de las plantas hasta que emergen del suelo y pueden ser trasplantadas a la tierra donde crecerán.

Treinta años no es nada...

Todos miramos a la persona que estaba sentada a nuestro lado, fue un reflejo tal vez, pero mientras el anfitrión de la actividad, promovida por la empresa Futuro Forestal, invitaba a los personeros del gobierno presentes a sembrar un árbol y que llegáramos a acompañarlos el día del corte, dentro de 30 años, dudamos poder estar allí.

Y es que no podemos negarlo, en Nicaragua muy poco se apuesta por inversiones a largo plazo, contrario a lo que ocurre en otros países, pues mientras nosotros vemos como algo lejano el aprovechamiento del bosque en 30 años, en países como Alemania deben pasar 150 años para lograr cortar un árbol.

“La perspectiva cambia de acuerdo a los países, y ahora, con esta empresa, nos hemos encontrado con inversionistas dispuestos a que su dinero sea invertido en Nicaragua porque para ellos las condiciones de crecimiento son óptimas y piensan que 30 años es poco tiempo”, comentó Janja Eke, Directora del Área Social de la empresa Futuro Forestal.

Según Eke, lo ideal de las plantaciones forestales en Nicaragua es que las mismas son permanentes y generan empleos por muchos años, bien remunerados, en comparación con los demás trabajos del campo. A ello hay que agregarle los beneficios para el ecosistema de todos.

“Nadie tomará un árbol para llevárselo, como ocurre con otras inversiones como las maquilas, y menos se llevarán millones de árboles; es una inversión segura y amigable con el medio ambiente”, afirmó Eke.